Los restos se hallan en una zona de robles. Hay un cráneo semienterrado entre las hojas que hay en el suelo. Tiene erosión, desgaste. Insisten, «parecen humanos» y, además, «parecen que llevan mucho tiempo». Hay, también, un hueso, podría corresponderse con una tibia humana. En realidad, estaba a 7 metros, pero los senderistas lo han acercado.
A las 19:00 horas llega la Policía Judicial de la Guardia Civil (PJGC), a las 19:30 horas los restos, en una bolsa, son trasladados en bolsas de papel a la Comandancia de la Guardia Civil de Ávila, que dará traslado al Instituto de Medicina Forense. Eran los restos de Juana Canal.
Tres años después, todavía sin saberlo, la hermana de Juani habla con Prensa Ibérica. En todos los medios del grupo editorial se publica un reportaje que incluye un vídeo, sobre estas líneas, pidiendo ayuda. Pidiendo que aunque pase el tiempo, no dejen de buscar.
Una vez notificado, una digerido todo el error, combaten contra otra duda: Ávila llega la sorpresa, ¿por qué allí? La zona no tiene conexión con Juani, pero la familia descubre que sí con Jesús.
“Cuando me entero de que los restos han aparecido en Ávila me desconcierta porque yo pensé… por qué en Ávila?”, revive Ana María. “¿Por qué ha llegado mi hermana hasta allí? Hasta que recibo la llamada de mi sobrina Virgina, la hermana de Inma y me dice han encontrado su perfil de Facebook”. El de él.
“Me dio un vuelco el estómago y digo mándamelo, mándamelo por favor. Enseguida me mandó el perfil y entro y veo que todas las publicaciones que tiene son de Navalacruz, Ávila». Ana María no dudó. «Digo, ya está, Dios mío, Dios, si es que ya está. Y se lo mandé al al jefe de investigación del grupo de homicidios que estaba llevando el caso». Dos décadas después, ya con la certeza de que Juana no estaba viva, arrancó una nueva investigación.













