El Ibex 35 sube un 1,9% esta semana y marca nuevos máximos aunque por debajo de los 17.200 puntos

El Ibex 35 suma y sigue. El selectivo de la Bolsa española acaba de despedir su cuarta semana consecutiva al alza, aunque no ha sido capaz de cerrarla por encima de los 17.200 puntos.

Exactamente, el selectivo ha subido un 1,87% en el acumulado de las últimas cinco sesiones. Sólo en la jornada del viernes el avance ha sido del 0,22%, hasta los 17.169,8 enteros.

La cota es suficiente para que el Ibex 35 haya marcado nuevos máximos históricos al término de una sesión. Sin embargo, el índice ha perdido fuerza en los últimos minutos de la jornada, alejándose de los 17.218,30 enteros que ha alcanzado y que son su récord intradiario.

Acciona (+2,81%), Grifols (+2,22%) y Mapfre (+1,6%) han liderado las alzas del Ibex 35 en la jornada de este viernes. Las pérdidas más abultadas las han sufrido Telefónica (-1,72%), ArcelorMittal (-1,45%) y Amadeus (-1,1%).

En el cómputo semanal, los valores más alcistas han sido Cellnex (+5,4%), Mapfre (+5,2%) y CaixaBank (+5%). Telefónica repite como el más bajista (-7,9%) por delante de Enagás (-1,8%) y de ArcelorMittal (-1,6%).


Así cierra el Ibex 35

Eduardo Bolinches

Con este nuevo avance, la rentabilidad anual del Ibex 35 se ha ampliado hasta el 48,07%.

Todas las principales bolsas europeas han cerrado el día en positivo, con el índice nacional colocándose en la parte media de las ganancias. 

Lo mismo ocurre si se analiza toda la semana. El avance del 1,87% registrado por el Ibex 35 se sitúa en medio de una tabla en la que destacan las alzas del FTSE Mib italiano y del FTSE 100 británico, del 2,9% y del 2,6%, respectivamente.

La sesión de este viernes está siendo más positiva en Wall Street de lo que lo ha sido en Europa. El Dow Jones subía un 0,57%; el S&P 500, un 0,86%, y el Nasdaq Composite, un 1,15%. Sin embargo, las alzas semanales no son tan claras en el parqué neoyorquino.

Bancos centrales y datos

La semana -la última completa para los mercados en lo que resta de año- ha estado marcada por las reuniones de algunos de los principales bancos centrales del mundo y la publicación de varias referencias económicas de relevancia en Estados Unidos.

Banco Central Europeo (BCE) decidió mantener sin cambios los tipos de interés oficiales: la facilidad de depósito sigue en el 2% por cuarta reunión consecutiva.

El mensaje de la institución presidida por Christine Lagarde fue continuista. Reconoció que la inflación se ha moderado, pero insistió en que aún no es el momento de hablar de recortes y que la política monetaria seguirá siendo restrictiva “el tiempo que sea necesario”.

En Reino Unido, el Banco de Inglaterra sí movió ficha. Recortó los tipos de interés 25 puntos básicos, del 4% al 3,75%.

El movimiento más simbólico se produjo en Tokio. El Banco de Japón volvió a subir los tipos de interés, situándolos en el 0,75%. Se trata de su nivel más alto en unos 30 años.

Tras la decisión, el rendimiento del bono japonés a 10 años ha superado por primera vez en casi dos décadas el umbral del 2%.

​El yen, sin embargo, apenas ha reaccionado. La subida estaba ampliamente descontada y la moneda japonesa ha prolongado su debilidad frente al dólar.

Para el mercado, el foco pasa ahora a cuánto más puede subir el interés del 10 años nipón y qué impacto tendrá eso en estrategias construidas sobre financiación barata en yenes.

El otro foco de la semana han sido los datos económicos publicados tras el cierre parcial del Gobierno federal de Estados Unidos, que había obligado a retrasar varias publicaciones clave.

Tras casi dos meses de apagón informativo, la evolución de la inflación ha sorprendido de forma positiva. El índice de precios al consumo (IPC) de noviembre se moderó hasta el 2,7% interanual, con una tasa subyacente (sin alimentos ni energía) en torno al 2,6%.

Ambas lecturas han quedado por debajo de los niveles anteriores y ligeramente por debajo de lo que esperaba el consenso de analistas.

En el mercado laboral estadounidense dio nuevas muestras de enfriamiento. El informe de empleo de noviembre mostró una creación de 64.000 puestos de trabajo, que tuvo lugar tras la destrucción de 105.000 empleos en octubre.

La tasa de paro se situó en el 4,6% en noviembre, su nivel más alto en cuatro años.

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