«Al salir de la parroquia San Miguel siempre había jugando unos chavales del Elisburu. Yo me fijaba en uno que destacaba por su raza y esas características de lucha y pelea y lo traje al Xeitosa». Lo que nunca se imaginaría José María Fernández de Brito, uno de los descubridores de Luis Enrique, es que ese joven apasionado acabaría convirtiéndose en uno de los mejores entrenadores del planeta. El pasado miércoles, el técnico gijonés añadió un nuevo título a su brillante palmarés consiguiendo un sextete que le convierte, si no lo era ya, en uno de los más laureados de la historia. «Para mí es el mejor del mundo», confiesa Abelardo, con el que triunfó ya desde joven en el Xeitosa.
Liga, Copa de Francia, Liga de Campeones, Supercopa de Francia, Supercopa de Europa… y Copa Intercontinental. Con el París Saint Germain, a Luis Enrique solo le puede quedar la espinita del Mundial de Clubes, en el que perdió en la final ante el Chelsea. Unos resultados colectivos que le han permitido también brillar en lo individual, consiguiendo el Balón de Oro como mejor entrenador y el The Best, hace tan solo unos días. «Es totalmente merecido por cómo juega su equipo y por su filosofía», dice Abelardo, mientras que Brito destaca su fortaleza mental. «Con ese carácter Luis transmite energía y no permite que nadie baje los brazos, por eso consigue todos los triunfos que está teniendo. Para entenderle no hay que ver cómo está en la cúspide, sino cómo llegó hasta aquí».
Para Brito, Luis Enrique es «como un hijo». Hablan constantemente y siempre trató de inculcarle lo mejor. «De niño lo captaba todo. Incluso si le sentaba en el banquillo, al volver a sacarlo pasaba de dar el 60 al 100 por ciento. Ese amor propio y ese espíritu de lucha y de seguir creciendo lo tenía desde pequeño. Ya era un líder», comenta. La gesta del asturiano tiene aún más mérito teniendo en cuenta el contexto del PSG.
Al-Khelaifi invirtió millones y millones sin conseguir su ansiado objetivo: la Champions, y Luis Enrique tuvo que convertirse en líder de un plantel que había perdido nivel arriba sin Neymar, Leo Messi y tampoco Mbappé, que se fue libre al Real Madrid. Ahí fue cuando aprovechó para crear un bloque imbatible y relanzar la carrera de jugadores como Ousmane Dembelé, flamante Balón de Oro, convirtiéndose, además, en el tercer entrenador con un sextete en la historia, tras Pep Guardiola y Hansi Flick. «La gran virtud de Luis es que exprime al jugador para sacarle lo máximo y ellos lo entienden y confían en él. El cambio del equipo ha sido brutal por cómo maneja el vestuario», prosigue Brito, mientras que Abelardo destaca la importancia del bloque. «Luis ha construido un equipo fiel a su filosofía. Muchas veces tienes estrellas mundiales y no ganas títulos. A veces tienes que tener gente que no tenga esa talla, pero que sea más sacrificada para el equipo en todos los aspectos. Él ha convencido a esos jugadores, han entendido su filosofía y ahí están los resultados», subraya.













