Los chilenos ya saben quién será el próximo presidente en una contienda que supone un punto de corte histórico en ese país desde que recuperó las instituciones democráticas en 1990. Al escrutarse el 95,18% del padrón electoral, el ultraderechista José Antonio Kast obtenía el 58,30% de las adhesiones. Su rival, la comunista Jeannette Jara, reúne el 41,7’O% de los sufragios. Casi dos millones de diferencia. El resultado reviste un enorme significado político y cultural. El ideario del general Augusto Pinochet retorna al Palacio de la Moneda, esta vez por medio del voto. Las tres fuerzas de derecha habían obtenido en el primer turno de noviembre el 50,2% de los votos. Un mes más tarde recibió la mitad de las simpatías del economista Franco Parisi, del Partido de la Gente.
El líder del Partido Republicano se comportó durante la jornada electoral como si ya hubiera sido declarado vencedor ante «Chile tiene una tradición. Quien gane va a tener que ser presidente o presidenta de todos los chilenos», dijo con una sorprendente moderación. Los principales problemas del país sudamericano «no tienen color político» y las «legítimas discrepancias» entre sectores no deben dividir a la ciudadanía. «Este es el día de la ciudadanía, no de la política».
Jara, quien llegó a esta instancia en medio del pesimismo de su fuerza y los aliados de centro-izquierda, se había aferreado a la posibilidad de un milagro político que, otra vez, pudiera haber pasado lejos de los radares de las encuestas. Pero los milagros políticos son existentes y mucho más en el Chile presente. La exministra había cosechado el 26,5% de los sufragios en el primer turno. Mejoró en 14 puntos su desempeño. No fue suficiente. «La democracia habló fuerte y claro«, dijo tras comunicarse por teléfono con su rival para felicitarlo. Después lo hizo el presidente Gabriel Boric: «le presento mis felicitaciones, ha obtenido un triunfo claro. Ser presidente es una gran responsabilidad que hay que abordar con mucho cariño. Estaré a disposición. Estoy muy orgulloso de la democracia, independientemente de quienes estén contentos o tristes este domingo. Va a contar con todas las facilidades, con todo lo que se requiera. Lo invito a La Moneda para que podamos conversar este lunes más en detalle». Kast, en sus minutos de gloria, devolvió atenciones: «espero que esta sea una transición muy ordenada y respetuosa. Después del 11 de marzo me gustaría contar mucho con su mirada y opiniones sobre el pa´s. posibilidad de encontrarnos en privado».
Kast palpitó el escrutinio rodeado de las certezas que le habían sido esquivas en las elecciones de 2021 frente a Gabriel Boric. Su victoria no haría más que restituir un apellido que había tenido protagonismo durante la última dictadura militar. Su hermano, Miguel Kast Rist, había sido el artífice de las políticas sociales del pinochetismo y también ocupó cargos ministeriales. Pero el hermano menor y en la actualidad principal referente de la ultraderecha, se formó bajo la influencia de Jaime Guzmán, uno de los impulsores de la Carta Magna de 1980. José Antonio Kast fue 16 años diputado y peleó en dos oportunidades por la presidencial. Su traspié cuatro años atrás le arrojó varias enseñanzas que intentó aplicar a rajatabla: a lo largo de la campaña evitó los temas «urticantes» que forman más parte de los valores de ese sector. Esquivó a la figura de Pinochet y, además, incluyó a más mujeres en su equipo para quitarse el mote de misógino. Habló sustancialmente de la economía y la inseguridad urbana, los temas que más preocupan a la sociedad.
Disyuntiva que no ha funcionado
La izquierda intentó hacer valer la disyuntiva de décadas anteriores entre «democracia y fascismo». Los sondeos al menos no detectaron de que la línea divisoria entre los chilenos sea la misma que en décadas anteriores. La contienda transcurrió con absoluta normalidad
El subsecretario del Interior, Víctor Ramos, encabezó este domingo una reunión de balance de la jornada electoral, destacando que el proceso se ha desarrollado con normalidad y tranquilidad a nivel nacional. La histórica polarización ha bajado temporalmente sus decibeles. La única excepción a esa regla de la cordialidad tuvo lugar en las redes sociales. «Lipigas con Kast, #NoMigrantesDelincuentes«. El mensaje que se propagó en la aplicación telefónica fue calificado de grave por la ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo. A pesar de los buenos modales de los candidatos, queda en el aire el interrogante sobre el futuro de un aspirante presidencial completamente asociado a Donald Trump, Javier Milei, Jair Bolsonaro y Giorgia Meloni. ¿Kast se mirará al espejo de todos ellos o tratará de diferenciarse?
Un triunfo de Kast sería imposible sin el concurso de las dos fuerzas de derecha tradicionales, Renovación Nacional y la Unión Demócrata Independiente (UDI), la fuerza de la cual proviene el republicano. En el primer turno apareció otro protagonista de ese sector, Johannes Kaiser, un exrepublicano que se colocó incluso en una derecha aún más extrema que la de Kast y llamó a sufragar por él este domingo a la espera también de formar parte de su eventual administración.»Si somos parte de un próximo gobierno es algo que va a decidir, esperamos», dijo Kaiser.
El próximo mandatario asume el 11 de marzo. Boric prometió un «traspaso de mando ordenado y ejemplar», y le recordó con elegancia a su sucesor que es necesario «cuidar la tradición republicana» y «tender puentes y escuchar con humildad y humanidad» porque hay que «cuidar» los «sanos contrapesos» de la democracia. «Los 90 días son muy importantes, pero no se va a solucionar todo», aseguró Kast. Tendrá un Parlamento a su favor. El senador Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, habló de un «Gobierno de emergencia» que se propone aplicar una «terapia de choque» en la economía y abordar el tema de la inseguridad de un modo «totalmente distinto».
Primeras reacciones
El anarco capitalista Javier Milei se permitió transmitir el entusiasmo de la ultraderecha regional. “Un paso más de nuestra región en defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada. Estoy seguro de que vamos a trabajar juntos para que América abrace las ideas de la libertad y podamos liberarnos del yugo opresor del socialismo del Siglo XXI«, hizo saber el mandatario argentino a través de X. Le siguió el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio: «Felicitaciones al presidente electo de Chile José Antonio Kast por su victoria. Estados Unidos espera colaborar con su Administración para fortalecer la seguridad regional y revitalizar nuestra relación comercial».
Desde Madrid se sumó Santiago Abascal a las salutasiones. «Enhorabuena a mi querido amigo y aliado por su aplastante victoria, y al pueblo chileno por haber optado, con una decisión clara y arrolladora, por la verdad, la libertad y la prosperidad». Para el líder de Vox, Kast ha demostrado «la fortaleza, las convicciones y la inteligencia de un verdadero estadista, justo lo que Chile necesita para abrir una nueva etapa de esperanza, orden y futuro».
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