Sin alardes, sin más motivos para la euforia que los tres puntos. El Real Madrid sigue delicado de salud, pero al menos ya no está en la UCI. Era imprescindible la victoria blanca para que Mendizorroza no fuera la estación final del proyecto de Xabi Alonso y sus jugadores la consiguieron. Sufriendo, con menos ratos de buen fútbol de lo que se le exige a una plantilla de este nivel, pero eso este domingo era lo de menos.
Los goles de Mbappé y Rodrygo, resucitado esta semana para la causa, le sirvieron al Madrid para derribar a un pegajoso Alavés, un equipo que no tendrá problemas para salvar la categoría si mantiene el tono que mostró contra los blancos. En lo cualitativo, sin embargo, los hombres de Xabi Alonso siguen dejando un millón de dudas que no permiten, ni mucho menos, que el donostiarra vaya a seguir siendo el entrenador de este equipo en Navidad. El Talavera y el Sevilla lo evaluarán esta semana.
En la víspera, Xabi Alonso había restado a la falta de paciencia con los entrenadores en España: «Mi impresión es que en otras épocas hubo más ceses a estas alturas. Solo ha habido dos, ¿no? Paunovic y Calero«. Poco más de 24 horas después, la Real Sociedad (Sergio Francisco) y el Oviedo (Luis Carrión) habían despedido a sus entrenadores. Las barbas a remojar.
Debut del canterano Valdepeñas
Más le asustó, seguro, ver a Mbappé cojeando apenas un minuto después de empezar el partido. Una falsa alarma después de que el francés haya estado entre algodones, apurando para poder jugar en Mendizorroza, compartiendo equipo titular con Bellingham, Vinícius y Rodrygo por primera vez esta temporada. El canterano Víctor Valdepeñas, en el lateral izquierdo ante las bajas masivas en esa parcela, fue la otra gran noticia de la alineación blanca.
Víctor Valdepeñas debutó con el Real Madrid. / AFP7 vía Europa Press
Con esos ingredientes, la puesta en escena del equipo fue más que convincente. Jugó el equipo con sentido colectivo y concentración, acumulando jugadores por dentro para abrir el campo con los laterales y multiplicar las opciones de pase, dando velocidad a la circulación de la pelota para mover a la férrea defensa vitoriana.
Nada del otro jueves, sí, simplemente lo que se espera de un equipo de la talla del Real Madrid, pero reseñable dado que no ha sido muy frecuente en los últimos encuentros de los blancos antes rivales del nivel del Alavés. Más bien al contrario, de ahí estos lodos que le tienen ahora enfangado. Jugando como en esos 20 primeros minutos, sin ningún brillo especial, el Madrid sería con seguridad el líder de esta Liga.

Mbappé celebra su gol contra el Alavés. / Associated Press/LaPresse / LAP
Otro gol de Mbappé
Esos buenos 20 minutos iniciales encontraron recompensa en un gol de Mbappé, otro más para la colección. Rodrygo recuperó, Bellingham asistió, Vinícius no estorbó (lo mejor que hizo en muchos minutos) y el francés perforó la portería de Sivera tras desplegar su descomunal arrancada en espacios cortos.
El entusiasmo del Madrid, sin embargo, se agotó tras el 0-1 y un posterior tanto anulado a Bellingham por mano. Güler, que regresó al once en sacrificio de Ceballos, desapareció de las ecuaciones y el Alavés, un equipo con limitaciones pero bien trabajado y con las ideas claras, fue creciendo hasta rozar el empate en el descuento. Courtois, poniendo la cara ante un remate de Ibáñez, lo evitó.
Todo lo bueno que había hecho el Madrid en el amanecer ya había desaparecido. Amagó tras el descanso con una nueva llegada de Vinícius, pero la sensación de control no existía. El equipo blanco volvía a desplegar esa versión tan suya de estar en el campo sin saber muy bien para qué, mientras Xabi Alonso no movía nada en su banquillo.
De Carlos Vicente a Rodrygo
Coudet, consciente de que tenía la gloria cerca, sí que lo hizo. Tres cambios de golpe en el minuto 67. Unos segundos después, el Alavés lograba el empate. Antonio Blanco observó el desmarque del recién entrado Carlos Vicente a la espalda de Rüdiger y allá se la puso. El maño definió con maestría y, al contrario de lo que apreció la asistente en primera instancia, no había arrancado en fuera de juego.
Poco después, Toni Martínez tuvo el segundo en sus botas y solo entonces reaccionó el Madrid, encontrando el 1-2 en la única jugada decente de Vinícius en toda la noche, asistiendo a Rodrygo para su segundo gol de la semana, tras el que marcó contra el City. Un tanto con el que el Madrid consiguió una victoria tan gris como imprescindible.
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