Discriminación positiva

La discriminación positiva nació como un intento noble: corregir desigualdades arraigadas y compensar a quienes históricamente quedaron al margen de las oportunidades. Su propósito es ético, incluso necesario en ciertos contextos. Sin embargo, desde una mirada filosófica surge una tensión profunda: ¿Qué ocurre cuando, para hacer justicia, la ley deja de ser imparcial? ¿Puede un Estado de derecho mantenerse firme si abandona la universalidad que lo define?

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