Cerca de 250 participantes procedentes de 16 municipios de Fuerteventura, Gran Canaria, Lanzarote, La Palma y Tenerife se han dado cita este fin de semana en San Bartolomé de Tirajana para disputar la final regional de las Neurolimpiadas Canarias, una iniciativa pionera que mezcla pruebas físicas y cognitivas para fomentar el envejecimiento activo y la convivencia interinsular.
Desde el pasado viernes, los equipos desfilaron en el Parque Urbano del Sur y compitieron en cuatro pruebas que consistieron en Relevos, Aro Canario, Cifras y Letras y Carrera de Letras, diseñadas para estimular cuerpo y mente. Ayer domingo, en el Pabellón Municipal El Tablero, se proclamó al grupo campeón de Canarias 2025, Las Luchadoras, de Lanzarote. El segundo y tercer puesto del podio, en un fin de semana pasado por el agua de la borrasca Emilia, fue para los majoreros Amigos de Pájara y las conejeras Las volcánicas.
El consejero de Educación, Poli Suarez, con dos participantes de las Neurolimpiadas. / lp/dlp
Origen motivador
Las Neurolimpiadas nacieron hace cuatro años de la mano de Besay Rodríguez y Óscar Morales, con una idea sencilla: transformar los entrenamientos tradicionales de mayores en una experiencia más completa y motivadora. Rodríguez, cofundador del proyecto, recuerda que trabajaban por separado la estimulación cognitiva y la gimnasia adaptada en una academia de Tenerife.
«Las sesiones eran un poco aburridas», explica. «Un día se nos ocurrió juntar los conceptos y nace el Neuro I, gimnasia adaptada a través de estímulos cognitivos». Aquello, explica, abrió una puerta inesperada: «Entendimos que aquí tenía muchísimo más recorrido. Competir era lo que más les motivaba».

Una instantánea durante el desarrollo de las pruebas en el pabellón. / lp/dlp
Entrenamiento constante
Esa combinación de fuerza, memoria y socialización terminó convirtiéndose en el sello del programa. «Lo que aporta es un envejecimiento activo completo», señala Rodríguez, quien insiste en que los tres pilares que consisten en actividad física, entrenamiento cognitivo y vida social, solo funcionan plenamente cuando se unen. El proyecto, afirma, es «preventivo» y busca «posponer el deterioro lo máximo posible» entre los mayores jóvenes, como él llama a quienes rondan los 70.
En el municipio de Moya, María del Rosario de la Fe vivió la clasificación de su equipo, Las Rosas de Hércules, «con ganas de llorar y de reír». Lo resume como «un sentimiento encontrado» que terminó en carcajada cuando superaron la ronda a muerte súbita. La preparación fue intensa: «Entrenando dos veces por semana y, algunas, fuera del horario, a tope», asegura. Su prueba favorita es la Carrera de Letras porque le da seguridad: «Una vez que te lo sabes todo de memoria, vas como segura». Lo aprendido va más allá del podio: «Participar me ha permitido interactuar, decir ‘puedes’, dedicar tiempo para una misma». Y añade, entre risas, que en las semanas previas «alguna se levantaba de la cama porque no le salía la palabra de la D».
Ilusión compartida
En La Palma, la emoción del proyecto tiene raíces profundas. Para Loly Ortega, del Club del Mayor Los Llanos, las Neurolimpiadas llegaron tras el volcán de 2021. «Esto comenzó para nosotros por allá por septiembre de 2021, después del volcán Tajogaite», recuerda. Desde entonces, el programa ha crecido hasta incluir a nueve municipios de la Isla.
Ortega habla de una «proyección enorme» y de competiciones sanas que despiertan «ese niño competitivo y entusiasta que todos llevamos dentro». Pero lo esencial no está en las medallas: «Todos ganamos. Nos llevamos el camino recorrido, las vistas compartidas, los vínculos que se fortalecen». Para ella, lo más valioso es la red afectiva: «Cafecito después de entrenar, llamadas, estar pendientes si alguien no está bien… Eso no lo tenía mi madre. Es de agradecer».
Vitalidad compartida
El espíritu deportivo también se siente con fuerza en Tenerife. Joaquín Hernández, del equipo Guayota, define el ánimo del grupo como «una ilusión tremenda». «Intentamos sobrepasar la edad que tenemos», afirma, «y nos estamos ilusionando tanto que me llama mucho la atención».
Prefiere el Aro Canario «porque se asemeja a los juegos tradicionales nuestros», aunque reconoce que otros compañeros brillan en las pruebas de letras o cálculo. Lo que más valora es la convivencia: «Conoces gente de otro sitio y te relacionas. Te ayuda a ejercitar el cuerpo sin pensarlo». En Santa Úrsula, comparte, viven la clasificación «con mucha ilusión» y una energía contagiosa: «Hay nervios, pero son buenos para competir».
En Fuerteventura, Carlos Alberto Herrera, del equipo Las Elegidas (Antigua), resume la transformación personal que buscan los organizadores. «Estábamos en casa sin hacer nada y con esto por lo menos salimos», afirma. Para él, el proyecto ha supuesto un cambio cotidiano: «Ayuda mucho, porque estamos activos, nos hace bien para la salud, para la mente». Subraya que la parte social es irrenunciable: «Competimos, pero siempre está la amistad por delante. No existe la rivalidad». Su aspiración para el fin de semana esra clara incluso antes de llevar a cabo la competición: «Traer algún trofeo para el Ayuntamiento de Antigua». Y deja un mensaje para quienes dudan si unirse en próximas ediciones: «La gente se queda en casa y eso no es bueno. Hay que animar a más gente que venga a competir con nosotros».
Convivencia interinsular
Desde la organización, Besay Rodríguez insiste en la esencia del proyecto: «La competición es la excusa». Lo realmente importante, afirma, es dar a las personas mayores «mini proyectos de vida» que mantengan su motivación y fortalezcan lazos dentro de los municipios, entre islas y en la comunidad autónoma. «Queríamos extrapolar al mundo del mayor lo que vivimos en el deporte: los encuentros, las experiencias, la gente que conoces», cuenta. A menudo recuerda la primera edición, humilde pero inolvidable: «Les dimos una camiseta, un poco de agua y fruta. Salió bien y para mí fue la más bonita».
Celebración del encuentro
A lo largo del fin de semana, el ambiente en Maspalomas confirmó lo que cada participante expresa en su propio municipio: que las Neurolimpiadas son mucho más que una cita deportiva. En el Parque Urbano del Sur se ve a equipos que se conocen por primera vez y a otros que se reencuentran después de meses de entrenamiento. El desfile inaugural, las actuaciones y la convivencia entre islas se convierten en una celebración colectiva que reivindica la vitalidad de las personas mayores.
Para muchos, el viaje es ya parte del premio, un espacio donde, como resume Joaquín Hernández, «piensas en otra cosa que no sea la competición», y donde se demuestra que la motivación compartida también fortalece la salud emocional.
Las Neurolimpiadas Canarias cierran su edición de 2025 con la misma idea que las vio nacer: demostrar que el envejecimiento activo es un viaje colectivo, hecho de movimiento, memoria y, sobre todo, compañía. Y que las personas mayores no solo participan: lideran.










