La transformación de la fachada marítima de A Coruña dio este viernes un paso decisivo con la firma del acuerdo entre la Autoridad Portuaria y Repsol que permitirá completar el traslado a punta Langosteira de todas las actividades que la compañía energética mantiene en los muelles interiores de la ciudad. “No es un traslado más”, advirtió el presidente del Puerto, Martín Fernández Prado, en referencia a los realizados al puerto exterior de otras empresas que estaban presentes en los muelles urbanos, ya que se trata de la compañía que genera el 60% del tráfico comercial de la dársena coruñesa.
Para Fernández Prado, la presencia de Repsol en Langosteira a pleno rendimiento “consolida uno de los principales polos industriales de Galicia” y además supone una “garantía de suministro” energético, al tiempo que abre el camino para la integración urbanística de los muelles interiores, que definió como “un cambio de era”.
El presidente de Repsol, Antonio Brufau, aseguró que con el acuerdo se da “un gran paso para Galicia y su futuro industrial” y que punta Langosteira será un “ejemplo de competitividad”. Destacó que la industria es el sector económico que ha generado una mayor inversión en Galicia en los últimos años y que el refinado de petróleo es “imprescindible para la transición energética y la descarbonización.
El traslado de la actividad portuaria con productos sólidos como el azufre y el carbón de coque se acordó en 2013 y se completó en 2017. Las descargas de crudo se llevan a cabo en Langosteira desde 2023 y hacen posible que sea ya el puerto gallego con mayor movimiento de mercancías. Para efectuar esos traslados se hizo una inversión de 126 millones.
El acuerdo firmado ahora hará posible trasladar a la dársena exterior el resto de actividades portuarias de la compañía mediante una inversión de 140 millones de euros que deberá concluir a finales de 2027, momento en que termina la concesión que posee en la zona de San Diego. El pacto con el Puerto implica además ampliar hasta los 50 años la concesión de Repsol en el puerto exterior, que inicialmente era de 35 años, así como que la superficie ocupada allí sea de 127.000 metros cuadrados entre el suelo y la lámina de agua.
Para hacer posible el traslado de toda la actividad portuaria a Langosteira, Repsol deberá ampliar allí el área de bombeo, instalar nuevas interconexiones con el poliducto que llega hasta la refinería e infraestructuras en el pantalán actual, que dispondrá además de un nuevo punto de atraque para los petroleros, con la posibilidad incluso de que se añada un tercero. A esto habrá que unir actuaciones en la propia refinería para adaptarla a las nuevas exigencias.
En el acto de presentación del acuerdo, el alcalde de Arteixo, Carlos Calvelo, reivindicó que “la industria debe convivir con el territorio” y que los vecinos de su municipio “deben ser compensados” por las infraestructuras que se construyen en el mismo “con los mejores servicios que se puedan ofrecer”.
Reprochó que la autovía de conexión con el puerto exterior no pueda ser utilizada por los residentes en Arteixo y apeló a la experiencia del secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, como alcalde de Irún para solicitarle interlocución con el Ministerio de Fomento, con cuyo titular aseguró que no pudo reunirse en sus quince años como regidor arteixán.
“Conmigo puedes contar en la escucha”, le contestó Santano en su intervención, en la que dijo que A Coruña ha “hecho unos deberes que en otros lugares no se han podido hacer”, en referencia al traslado de actividades portuarias que se realizan en el casco urbano. “Empieza a verse un sueño”, manifestó sobre la transformación de los muelles, mientras que sobre el traslado de Repsol señaló que “se está asegurando la continuidad de la actividad del puerto”.
La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, puso de relieve la “vocación” de la ciudad “por estar siempre a la vanguardia” y que Coruña Marítima “representa el diálogo entre las administraciones”, ya que considera que la segunda gran modernización de la ciudad “no se puede hacer en solitario”.
Para el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, no se da suficiente importancia al hecho de que el acuerdo sea para completar el traslado de Repsol porque como dijo Brufau “en otros lugares ni siquiera se empezó”. También se refirió a las palabras del presidente de Repsol sobre el valor de la industria y las contrastó con la oposición a algunos proyectos de este tipo, de la que dijo que hace “muchísimo daño”.














