Carles Puigdemont considera «irreversible» la situación de ruptura con el PSOE de Pedro Sánchez, por mucho que vuelva a la senda del «conflicto político», según fuentes cercanas al expresident fugado en Waterloo.
Tras «las múltiples mentiras» de José Luis Rodríguez Zapatero durante sus reuniones en Suiza, y después de los «casi totales incumplimientos» de los 13 acuerdos alcanzados, «la confianza es nula».
La mano derecha de Puigdemont en Madrid, la portavoz parlamentaria de Junts Míriam Nogueras, ha convocado una rueda de prensa para este miércoles. Estas mismas fuentes detallan que «nada va a cambiar» a pesar de las últimas declaraciones de Sánchez admitiendo incumplimientos.
Aun así, en el seno de la formación catalana separatista, hay voces que alertan del desgaste electoral que supone el apoyo a un Ejecutivo «que hace políticas españolistas y de izquierdas» sin llegar a obtener réditos visibles.
«Sólo podemos ofrecerle a nuestros votantes los pinganillos del Congreso», explica otra fuente de Junts, y el regreso de «una buena cantidad de empresas» a Cataluña.
«Palabras vacías»
Sánchez salía este martes en dos entrevistas a reconocer sus pecados, admitiendo públicamente incumplimientos de sus acuerdos cuando hasta hace un mes insistía en que había cumplido «con todo lo pactado».
«Lo de este martes han sido palabras vacías», explican las fuentes consultadas en el entorno de Puigdemont, que señalan que las balanzas fiscales, un tema recurrente en las negociaciones de Zapatero en Suiza, «nunca han llegado».
«¿Cómo vamos a negociar Presupuestos si no tenemos eso?», cuestionan estos portavoces, y añaden: «¿Cómo vamos a fiarnos más de ellos si ni siquiera invierten en Cataluña lo que pone en sus papeles?».
La aplicación efectiva de la Ley de Amnistía se percibe en Junts como otro incumplimiento flagrante. «Puigdemont no está en Cataluña de vuelta porque Sánchez no ha querido, a través de Conde Pumpido«, acusa esta fuente, subrayando que «el Gobierno controla los ritmos del Constitucional».
Los 13 acuerdos
Aparte del catalán en el Congreso y la vuelta de empresas, el resto de los pactos se ha quedado o atascado o nunca se ha abordado, según Junts.
A la ya reseñada «aplicación efectiva de la Ley de Amnistía y a la «publicación de las balanzas fiscales», se une el «reconocimiento nacional de Cataluña», que tampoco se ha materializado. Y ésa es la clave del supuesto «conflicto político», y la prioridad esencial reflejada por Junts en el llamado Acuerdo de Bruselas.
El «traspaso integral de las competencias de inmigración» se pactó en enero de 2024 a cambio de salvar los decretos anticrisis. Sin embargo, la Proposición de Ley para delegar estas competencias tardó 14 meses en llegar al Congreso, donde fue tumbada en septiembre de 2025.
La «oficialidad del catalán en la Unión Europea» fue la primera exigencia de Puigdemont, que presumió de «cobrar por adelantado». Aunque el Gobierno lo llevó al Consejo de la UE siete veces, todas ellas fracasó por el veto de países tan poderosos como Alemania. Y Junts acusa a Sánchez de no haberse implicado «personalmente».
Tampoco el «nuevo modelo de financiación singular» ha ido a ninguna parte. Aunque ERC pactó una «financiación singular» para investir a Salvador Illa, Junts considera que ese acuerdo «no es un cupo catalán» y es «insuficiente». Para Junts, es puro «autonomismo».
Junts exige de siempre la publicación «periódica y transparente» de los «datos de ejecución presupuestaria real» para demostrar que el dinero presupuestado no se gasta realmente en Cataluña «y sí en Madrid».
Paquete legislativo «contra la multirreincidencia y la okupación». Junts pactó reformas del Código Penal para endurecer las penas por hurtos multirreincidentes y facilitar desokupaciones exprés. Pero los votos de Sumar y Podemos bloquearon las iniciativas en el Congreso.
El «mecanismo de verificación internacional» de Suiza, con el verificador salvadoreño, se canceló definitivamente argumentando que «de nada sirve verificar la nada».
Y finalmente, el llamado «blindaje competencial» completa el memorial de agravios de Junts, que acusa al Gobierno de seguir legislando con «decretos que invaden competencias autonómicas», incumpliendo la cláusula de respeto al autogobierno firmada en Bruselas.
Desconfianza total
Y es que Puigdemont no se cree «nada» del acercamiento de Sánchez. El entorno del expresident advertía, tras las entrevistas del líder socialista, que no ha habido «ningún asunto sustancial» y sólo «palabras vacías».
Para la cúpula de Junts, no vale con hablar de «conflicto político» si no se admite la falta de voluntad de sacar adelante acuerdos como la amnistía, la inmigración, la oficialidad del catalán…
Las medidas anunciadas por el Ejecutivo este martes, según los círculos cercanos a Puigdemont, carecen de sustancia y son insuficientes para reconstruir la relación «inexistente». La ruptura es ahora «irreversible» porque los términos del debate han cambiado fundamentalmente.









