Ronald Araújo dijo basta. Supo escuchar a su cuerpo y dio prioridad a su salud mental por encima de todo. Sin embargo, el futbolista del FC Barcelona no es el único, sino que a él se une una nómina de deportistas entre los que destacan figuras de la UD Las Palmas, como puede ser el caso de Sergio Ruiz, Eric Curbelo o como casos más actuales el de Pejiño o Milos Lukovic. Aunque no han sido ellos los que lo han expresado públicamente, el técnico Luis García ha sido el responsable de aclarar un tema que cada vez es más habitual entre los futbolistas de élite.
Marvin Park, cabizbajo tras la derrota de la UD ante el Castellón / LOF
«Está trabajando bien, a nivel psicológico es un jugador que tienes que estar encima de él, que tienes que apretarle, que tienes que darle mucho cariño porque lo necesita», comentó sobre Pejiño, el rey de Barbate que parece que ha despegado con la UD y empieza a mostrar su mejor versión. En cuanto a Lukovic, su caso salió a la luz tras su expulsión por un escupitajo a un rival, en el que se puso de manifiesto su actitud sobre el terreno de juego: «Tenemos que ayudarle, estar cerca de él y enseñarle ciertas cosas», indicó sobre el delantero serbio.
En el 2021, Sergio Ruiz se tomó un tiempo con el fútbol. «Tengo un trastorno de ansiedad generalizada», aseguró tras su adiós a la UD Las Palmas. «Lo más importante es pedir ayuda. Esa primera parte de decir ‘no sé qué me pasa, ayúdame’ y darle normalidad. La gente no habla de esto, pero después de lo que me ha pasado he recibido muchos mensajes diciendo que han tardado mucho en darse cuenta», puntualizó. En 2024, Eric Curbelo, cuando era jugador de la UD, sufrió un trastorno del pánico y también se ausentó.
Personas antes que futbolistas
Pedir ayuda se ha convertido en algo cada vez más generalizado, como si se estuviera rompiendo ese estigma (y con razón) de la salud mental. Según Aarón Sosa, psicólogo especialista en deportistas, cada vez hay una mayor conciencia. «Si hablamos del fútbol como deporte de élite, normalmente se ha asociado a la fortaleza, al rendimiento constante o a la invulnerabilidad. Tendemos a sobredimensionar a los deportistas y nos olvidamos que detrás hay una persona que sufre», comenta Sosa.
«Todos los clubes deberían tener a un psicólogo en sus filas porque el jugador lo agredece»
El foco mediático, la presión o la responsabilidad son algunos de los factores que obligan a que ciertas personalidades deportivas tengan que precisar de ayuda. Sin embargo, hay otras cuestiones que pasan factura a la mente de un deportista de élite, como puede ser el caso de las lesiones. «Es una situación en la que la sensación de impotencia es muy grande», explica Aarón. «Pierden la dinámica, su rol en el equipo, el ritmo e incluso el contacto con el grupo y el impacto emocional es intenso», apunta. Ante estos casos, este especialista indica que lo más importante es acompañar al deportista y ayudarle a entender que lo que le está pasando es algo pasajero».
El poder de la autoestima
En estos casos y según la experiencia de los especialistas en la salud mental, es importante trabajar la autoestima de los jugadores en todo momento «ya que piensan que su rol deportivo ha cambiado y se pueden sentir mermados». Otra de las preocupaciones de todos estos futbolistas que precisan de ayuda psicológica en su día a día es la incertidumbre de cómo son percibidos por los demás, puesto que suelen dar mucha importancia a los entornos.

Sergio Barcia en el suelo de Castalia tras la derrota amarilla / LOF
Aarón Sosa es el psicólogo de la UD Telde. Forma parte del cuerpo técnico de Tino Déniz, un técnico que apuesta firmemente por la figura de un especialista de esta índole en sus filas. «Ahí trabajamos muchas cosas en el nivel de transformación de hábitos, gestión de duelos, les ayudo a reconocer qué depende de ellos y qué no y todo bajo el respeto». Sin embargo y a pesar de la importancia que tiene una figura de estas características dentro de un equipo, no todos los clubes apuestan por esta presencia. «Cada uno tiene sus recursos y criterios de cómo enfocar sus recursos y dónde priorizar, aunque a modo de experiencia y recomendación, todos los clubes deberían tener a un psicólogo en sus filas. El jugador lo agradece».
«Con las lesiones el impacto emocional es intenso porque pierden su rol, el ritmo o el contacto con el grupo»
La psicóloga Silvia O’Shanahan es otra de las profesionales en este ámbito. Ella, al igual que Aarón, expresa su total apoyo a que los clubes, y más en los tiempos que corren en los que la inmediatez está a la orden del día, cuenten con un psicólogo: «Lo ideal sería que los equipos, entre sesiones complementarias de físico, táctico y técnico, pudieran contar con un psicólogo deportivo que les ayude a gestionar toda esa parte mental y emocional de la competición, pues es innegable que juega un papel muy importante en el rendimiento de los jugadores».
Ambos profesionales lo corroboran: los futbolistas, antes que deportistas son personas y sufren en el día a día. Pedir ayuda, aunque se tenga como un tema tabú, es necesario y los resultados así lo indican. Recientemente ha sido Araújo, pero antes fueron Sergio Ruiz, Eric Curbelo o el propio Álvaro Morata los que dijeron basta. Una lista que cada vez se va ampliando y que pone en el foco la importancia de tener a un profesional que te enseñe que en la vida todo pasa, y que no es malo decir basta.
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