El sector manufacturero español extiende su crecimiento, pero a ritmo levemente más lento

El sector manufacturero español extendió su trayectoria de crecimiento en noviembre, aunque a un ritmo ligeramente más lento, según el índice PMI. Por lo tanto, «España parece estar convergiendo hacia la dinámica de la zona euro en su conjunto».

En concreto, el índice PMI del sector manufacturero español, ajustado estacionalmente, señaló 51,5 en noviembre. Esta cifra fue inferior a la de 52,1 registrada en octubre y, por lo tanto, indica un ritmo de crecimiento más lento. Sin embargo, al mantenerse por encima del nivel de ausencia de cambios de 50, la última lectura extendió el período actual de expansión a siete meses.

Como explican desde Hamburg Commercial Bank, «el debilitamiento del comercio internacional parece afectar negativamente a la industria manufacturera española. Durante los últimos seis meses, los nuevos pedidos nacionales aumentaron de forma constante, mientras que los pedidos de exportación disminuyeron en cuatro de estos seis meses, ya que el índice respectivo se situó por debajo del umbral de crecimiento».

«Los encuestados corroboran esta tendencia con datos anecdóticos, destacando una demanda internacional más débil. Este desequilibrio ha intensificado la competencia por las ventas, lo que ha llevado a las empresas a recortar precios», añaden.

Además, «curiosamente, los fabricantes redujeron sus plantillas por tercer mes consecutivo, aunque las condiciones operativas se mantuvieron generalmente favorables. Los despidos netos también contrastan con el aumento de la actividad de compras, lo que sugiere esfuerzos para mantener el ritmo de producción y los volúmenes de pedidos. La cautela en torno a la contratación refleja el frágil entorno macroeconómico, caracterizado por un débil crecimiento económico en Europa y la presión competitiva de China, así como las barreras comerciales y las tensiones geopolíticas».

No obstante, destacan que «los fabricantes españoles se muestran optimistas respecto a su producción futura, ya que las expectativas empresariales se mantuvieron estables, ligeramente por encima de la media de largo plazo».

En detalle, el índice PMI se vio respaldado por aumentos simultáneos tanto de la producción como de los nuevos pedidos, aunque en ambos casos, los ritmos de crecimiento fueron más moderados que en octubre. Los encuestados informaron que la demanda fue en general mayor, pero en parte estuvo impulsada por los descuentos de precios.

Este hecho fue subrayado por una caída de los precios cobrados por tercer mes consecutivo, que a su vez fue la disminución a la tasa más fuerte desde junio. Se observaron presiones competitivas y las empresas generalmente redujeron sus precios de venta a pesar de un aumento marginal de los precios de los insumos (que se vio suscitado por el aumento de los precios de los alimentos, los metales y la energía).

El crecimiento de la demanda en noviembre también estuvo impulsado principalmente por el mercado interno, ya que los nuevos pedidos de exportación disminuyeron por tercer mes consecutivo (aunque marginalmente). Las empresas continuaron experimentando una cierta debilidad subyacente en el comercio internacional.

En general, en noviembre las empresas se mostraron reacias a reemplazar a los empleados que dejaron sus puestos o a renovar los contratos temporales que vencieron. Como resultado, la dotación de personal se mantuvo prácticamente sin cambios. No obstante, parece que la capacidad fue suficiente para cubrir las cargas de trabajo, tal como lo indica la primera disminución de los pedidos pendientes desde abril.

La actividad de compras aumentó en noviembre, en consonancia con el aumento de la producción y de la cartera de pedidos actual. No obstante, el crecimiento fue modesto y se redujo desde octubre, ya que las empresas expresaron su deseo de utilizar los inventarios para la producción siempre que fue posible. El resultado neto fue una caída de los stocks de compras por segundo mes consecutivo y el ritmo de contracción fue el más pronunciado desde junio. También se observaron retrasos en la entrega de insumos y los plazos de entrega habituales se alargaron considerablemente. Las empresas mencionaron la falta de existencias en las unidades de los proveedores, el aumento de la demanda y los desafíos logísticos como razones del deterioro del desempeño de los proveedores.

Por último, la confianza empresarial se mantuvo positiva en noviembre y la mayoría de los encuestados prevén un crecimiento durante los próximos doce meses. Las empresas esperan un repunte de la demanda y planean el lanzamiento de nuevos productos y una mayor actividad de marketing durante los próximos doce meses.

Fuente