Los combustibles low‑cost cumplen normativa

La OCU ha analizado 80 muestras de combustible (40 de gasolina 95 y 40 de diésel A) recogidas en estaciones de servicio low-cost, hipermercados y grandes cadenas. Las pruebas, realizadas en laboratorio, evaluaron aspectos como densidad, contenido en azufre, punto de inflamación, presión de vapor y presencia de agua, entre otros parámetros regulados por las normas europeas EN 228 y EN 590.

Los resultados fueron claros: todas las muestras cumplían con los requisitos legales. No se detectaron diferencias significativas en la calidad entre combustibles baratos y los suministrados por marcas tradicionales. Además, se certificó que no había alteraciones que pudieran comprometer el buen funcionamiento del motor.

Ficha técnica del estudio OCU

Tipo Muestra Parámetros medidos Resultado
Gasolina 95    40 estaciones            Densidad, presión vapor, azufre, evaporación Todos los valores dentro de norma
Diésel A 40 estaciones Inflamabilidad, agua, recuperación, obstrucción         Todos los valores dentro de norma

¿Cuánto se ahorra realmente?

  • Gasolina 95: low-cost desde 1,40 €/l vs. hasta 1,53 €/l en marcas premium.
  • Diésel A: low-cost desde 1,34 €/l vs. hasta 1,47 €/l en grandes cadenas.
  • Ahorro medio por depósito de 50 L: entre 6 y 9 euros.

Esto puede suponer una diferencia de hasta 300 euros anuales para conductores frecuentes, especialmente en flotas, VTC, transportistas o usuarios que realizan más de 20.000 kilómetros al año.

La diferencia: aditivos sí, pero ¿para qué?

El carburante español parte de refinerías comunes, lo que garantiza una base homogénea. Las diferencias llegan con los aditivos que cada marca introduce: detergentes, inhibidores de corrosión o estabilizadores. Estos compuestos, sin embargo, representan una proporción mínima y no han demostrado ofrecer beneficios concluyentes a largo plazo según estudios independientes.

Además, la OCU advierte de que su efecto depende en gran medida del tipo de motor y del uso que se le dé al vehículo. En la mayoría de turismos convencionales, el impacto real de estos aditivos es mínimo.

¿Cuándo conviene repostar premium?

  • Alta gama: alternar con premium si el motor es turboalimentado o de inyección directa sensible.
  • Vehículos antiguos: los aditivos pueden mejorar la limpieza en sistemas con cierta degradación.
  • Coches modernos: repostar en estaciones bien mantenidas, independientemente del precio.

¿Hay riesgos al usar low-cost?

No por el carburante en sí, sino por el mantenimiento de la estación. La OCU recomienda no repostar siempre en el mismo sitio y evitar gasolineras con olor raro, caudal lento o problemas visibles. La clave está en la rotación del combustible y la limpieza de los tanques, no en el coste del litro.

Conclusión: mito desmontado

El informe de la OCU es el primero en aportar pruebas de laboratorio sobre la calidad del combustible vendido en España. El mensaje es claro: el carburante low-cost no es peor, cumple con los estándares legales y ofrece una ventaja económica directa. Para el 90 % de los conductores, es una opción segura siempre que la estación sea fiable.

El principal argumento de las grandes cadenas es el uso de aditivos “premium”: compuestos que prometen reducir el consumo, limpiar inyectores o mejorar la combustión. Sin embargo, no existen pruebas independientes concluyentes que demuestren ventajas reales en condiciones normales de uso.

¿Cuándo conviene repostar premium?

  • Para coches de alta gama, deportivos o con motores turboalimentados, puede ser recomendable alternar con carburantes aditivados.
  • En vehículos urbanos o de uso diario, repostar en estaciones low-cost homologadas es seguro y más económico.
  • Para coches antiguos, podría convenir usar combustible con mayor protección anticorrosión, aunque depende del estado mecánico.

En conclusión, el informe de la OCU desmonta uno de los grandes mitos del automóvil en España. Si el combustible cumple con la normativa, pagar más no siempre significa repostar mejor.

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