España ha perdido contra pronóstico contra Islas Feroe (25-27) y se ha complicado su camino en el Mundial de balonmano femenino. Tras ganar a Paraguay en su debut (26-17), las ‘Guerreras’ tenían la oportunidad de sumar su segunda victoria y asegurarse el pase a la segunda fase con puntos, pero las feroesas han dejado helado al equipo de Ambros Martín, que deberán buscar premio el domingo (18.00 h) contra el rival más cualificado del grupo D, Montenegro.
Aunque debute en un Mundial, Islas Feroe no es ninguna ‘cenicienta’ en el mundo del balonmano ni una de esas selecciones que pasan por el campeonato condenadas a recibir un correctivo tras otro con el paso de las jornadas.
Islas Feroe es un país que pertenece al Reino de Dinamarca y esa influencia se nota en la evolución de su balonmano en los últimos años. El equipo feroés se estrenó el año pasado en una gran cita en el Europeo y ya dio señales de su crecimiento: acabó 17ª de 24 participantes gracias a su empate contra Croacia (17-17).
En su debut en el Mundial, las feroesas ya consiguieron un resultado que denotaba su competitividad, una derrota contra Montenegro con un resultado muy decente (32-27).
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Las ‘Guerreras’ estaban sobre aviso y han vivido en directo esa férrea resistencia de Islas Feroes, lideradas por una central, Jana Mittun, tan buena como su hermano Oli, el central del GOG danés y uno de los mejores jóvenes del balonmano internacional. Jana Mittun marcó seis tantos y dio cuatro asistencias, Pernille Brandenborg hizo siete goles sin fallo y Rakul Wardum acabó de frustrar a las españolas con sus 15 paradas y 29% de acierto.
España firmó una primera parte correcta (14-11) al combinar buena defensa y acierto ofensivo, sobre todo con Danila So Delgado, Kaba Gassama y Anne Erauskin. Con todo, Islas Feroe ya demostró que estaba lista para tutear a unas ‘Guerreras’ en construcción que están en el Mundial con el objetivo de crecer camino de sus dos principales objetivos, los Juegos Olímpicos de Los Angeles’2028 y el Mundial de España’2029.
Las feroeses minimizaron sus pérdidas de balón y entraron más enchufadas en la segunda mitad, tanto que Ambros Martín pidió tiempo muerto cuando empataron el choque: 15-15 en el 36′. Zachariasen estiró el parcial hasta el 1-5 y el 15-16 ya encendió todas las alarmas: España tendría que masticar arena si quería ganar el partido.








