Hacía semanas que la vicepresidenta primera no comparecía. Y lo hizo acompañada de otros tres compañeros del Gobierno: Pilar Alegría, ministra portavoz, Ángel Víctor Torres, ministro de Memoria Democrática y Política Territorial, y el propio Bolaños, como titular de Justicia.
Los periodistas presentes entendieron que la rueda de prensa iba a ser larga. Primero porque el Gobierno se retrasó más de 40 minutos. Convocó a los medios a las 12:30 del mediodía, y la rueda de prensa no empezó hasta pasadas las 13:10 de la tarde. Una demora por la que Alegría pidió perdón.
Quedaban por delante cuatro intervenciones. Sin embargo, una en especial se esperaba más larga que el resto. Y así fue. Ya cunde la sensación de que, cuando Yolanda Díaz acude a rueda de prensa, se explaya sin límites. Cualquier excusa es buena. Por ejemplo, la ministra contesta a veces a preguntas destinadas a otros ministros si considera que, como líder del alma minoritaria del Ejecutivo, debe marcar una postura clara de su espacio político.
Así lo hizo este martes con las protestas contra el Tribunal Supremo por la condena al fiscal general. Una posición muy distinta a la que quiso escenificar Bolaños.
Según ha podido corroborar El Chivato, las intervenciones de Díaz fueron, al menos, tres veces más largas que las de sus compañeros de Gobierno.
La ministra portavoz intervino cuatro minutos y medio para explicar qué se había abordado en el Consejo antes de dar la palabra al titular de Justicia, que explicó todo lo referente a la fiscalía general en ocho minutos. La ministra de Trabajo abarcó 18 minutos de explicación. Torres solo cuatro. Es decir, el turno de Yolanda Díaz duró más que el de los tres ministros socialistas juntos.
Durante esos casi veinte minutos de intervención, se empezaron a escuchar incluso algunos resoplidos de periodistas, más interesados en que llegase el turno de preguntas para interrogar al Gobierno sobre temas de actualidad.
La extensión habitual de la vicepresidenta no se queda ahí. También se traslada al turno de preguntas. Mientras Torres solo tuvo que responder a una pregunta y empleó en ello dos minutos, Díaz quiso responder a temas que los medios preguntaban a Bolaños —este rehuía contestarlas—.
El ministro de Justicia respondió en tres minutos, aproximadamente, pero Díaz se extendió más del doble en la primera de las tres intervenciones. En la siguiente pregunta, su respuesta duró seis minutos, mientras Bolaños hizo lo propio en menos de dos.
Sin embargo, el colofón final llegó en la última pregunta. El ministro de Justicia se extendió apenas 40 segundos, y Díaz empleó casi diez minutos en su respuesta.
Una duración que ha empieza a provocar cierto hastío entre los periodistas, pero que también está empezando a no gustar demasiado a los socialistas. No son pocos los que piensan que la fundadora de Sumar está aprovechando el altavoz político que otorga el atril de Moncloa para, a modo casi de mitin, colocar sus mensajes y que los medios no pasen por alto sus declaraciones.














