Evren ha ido a buscar a Harun para hablar
a solas. Lo ha visto débil después de lo ocurrido en urgencias y ha decidido
enfrentarlo sin rodeos. En la sala, la tensión se ha notado desde el primer
segundo.
El médico ha intentado mantener la calma,
pero su rival lo ha mirado con una sonrisa irónica. “Pupilas dilatadas, manos
temblorosas… ¿ataque de pánico, doctor?”, le ha dicho burlándose de él.
El cirujano ha seguido hablando, sin
darle respiro. Le ha recordado que toda su seguridad es solo una fachada.
“Debajo de esa coraza hay un hombre roto”, ha dicho seguro de sí mismo.
Harun ha intentado no reaccionar, pero
las palabras lo han desarmado. Entonces, Evren se ha acercado un poco más y le
ha hecho una advertencia que lo ha dejado helado: “Solo se lo diré una vez. No
se acerque a Bahar”.
El jefe médico se ha quedado solo,
intentando recomponerse, mientras las palabras de su rival seguían resonando en
su cabeza.













