Los partidos del Gobierno de coalición, PSOE y Sumar, empiezan a explorar todas las vías posibles para esquivar el veto de Junts a sus iniciativas. Una de las pruebas la harán con la proposición de ley para regular los alquileres temporales y de habitaciones. Los socialistas han llegado este martes a un acuerdo con el resto de sus socios -Sumar, ERC, EH Bildu, PNV y Podemos- para impulsar la norma y dejarla lista para su aprobación la próxima semana en la Comisión de Vivienda, donde no es necesario el respaldo de los posconvergentes. La ley se podrá mandar directamente al Senado, sin pasar por el pleno de la Cámara Baja, donde el voto de Junts sí es clave, ya que ningún partido lo ha solicitado.
Tras la reunión de la ponencia de la ley -un órgano que se reúne a puerta cerrada y en el que están representados todos los grupos parlamentarios-, fuentes del PSOE han anunciado un acuerdo con todos sus socios, a excepción de Junts, por el cuál han introducido casi una veintena de cambios en el texto inicial y han dejado la norma lista para ser debatida en la comisión de vivienda.
Por regla general, las leyes ordinarias podrían ser aprobadas directamente por las comisiones, sin necesidad de pasar por el pleno. No obstante, habitualmente los partidos reclaman para el pleno la potestad de dar el visto bueno a las normas antes de enviarlas al Senado. Sobre todo, porque la aritmética es distinta. El Gobierno se puede permitir el voto en contra de uno de sus socios en comisión para aprobar una norma, mientras que en el pleno necesita el respaldo de todos y, como mucho, una abstención.
En este caso, nadie ha solicitado la avocación a pleno de la proposición de ley, por lo que la próxima semana la norma se aprobará directamente en comisión aunque Junts se oponga. Sin embargo, el Gobierno seguirá dependiendo del voto de los posconvergentes cuando el texto regrese de la Cámara Alta, ya sea para levantar el veto o las enmiendas que apruebe el PP con su mayoría absoluta.
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