Un escenario de partida exigente
La transición hacia el vehículo eléctrico ha estado marcada por un reto persistente: el precio. En muchos mercados, los vehículos eléctricos de marcas generalistas todavía superan entre un 20 % y un 80 % el coste de su equivalente de combustión interna. En este marco, Renault plantea cortar esa ventaja para que la movilidad eléctrica sea más accesible al gran público. Cléa Martinet, adelantó que los costes de fabricación de los coches eléctricos podrían reducirse en torno a un 40 % para el año 2028.
Cómo se logrará la reducción del 40 %
La afirmación de Martinet apunta a tres ejes clave:
- Química de baterías y reducción de costes: Renault prevé el uso masivo de celdas con química LFP (litio‑hierro‑fosfato) en varios de sus modelos eléctricos a partir de 2028. Este tipo de batería es más económica y ofrece menor dependencia de metales críticos.
- Propulsión eléctrica más eficiente: La marca trabaja en optimizar los sistemas de motor, transmisiones y electrónica de potencia para mejorar el rendimiento del tren motriz y eliminar costes superfluos.
- Arquitectura eléctrica simplificada: Renault apuesta por plataformas específicas, modularizadas y de nueva generación (como la plataforma AmpR Medium que podría emplear 800 V) para reducir la complejidad, los componentes y los costes de fabricación a gran escala.
Plataforma AmpR Medium y electrificación de volumen
Dentro del plan de Renault, los futuros modelos de volumen —se especula que los sucesores eléctricos de los modelos Renault Mégane, Renault Scénic, Renault Austral o Renault Rafale— se basarían en esta plataforma AmpR Medium, con arquitectura eléctrica de 800 V para optimizar pesos, costes y tiempos de carga.
Impacto en la accesibilidad del vehículo eléctrico
Reducir el coste de fabricación en un 40 % no significa automáticamente que los precios al cliente bajen en la misma proporción, pero sí abre el camino para que los modelos eléctricos puedan competir de tú a tú con los de combustión. Martinet lo dejó claro: “Lo fundamental es que la descarbonización no se diluya… una evacuación rigurosa del ciclo de vida puede lograr el mismo impacto climático”.
Retos que persisten
A pesar de este roadmap prometedor, existen varios desafíos que Renault y otros fabricantes deben superar:
- Cadenas de suministro de materias primas: Aunque la LFP reduce la dependencia de cobalto y níquel, sigue habiendo competencia global por recursos clave como el litio.
- Economías de escala: Para que la reducción de coste se aplique masivamente, hace falta una producción en volumen suficiente para diluir inversión y amortizar plataformas comunes.
- Infraestructura de carga y adopción del mercado: Una mayor accesibilidad del vehículo depende también de una red de carga robusta y de incentivos o normativas capaces de acelerar la demanda.
Escenarios de precios hacia 2028
Si la reducción de costes se traduce parcialmente en el precio final, podríamos ver vehículos eléctricos de volumen entre un 20‑30 % más baratos que hoy. Algunos expertos esperan que los eléctricos de segmento medio se acerquen al precio de los modelos de combustión. El anuncio de Renault marca un hito: una promesa concreta de reducción estructural de coste.
Implicaciones para el sector automotriz europeo
El plan de Renault llega en un momento clave para Europa, donde la regulación sobre emisiones y electrificación se intensifica. Con el próximo veto a la venta de turismos nuevos de combustión en algunos países (como parte del marco regulatorio de la Unión Europea), los fabricantes deben actuar ahora para garantizar rentabilidad en sus líneas eléctricas. La apuesta por arquitecturas más eficientes y modularizadas representa una estrategia replicable por otros actores.
Por qué importa al consumidor
Para el comprador, esta apuesta de Renault puede significar una opción eléctrica más asequible, sin renunciar a calidad, autonomía o diseño. En el contexto de subida de precios de la energía o materias primas, la iniciativa también puede mitigar el impacto del mercado en cadena.
Próximos pasos y plazos
Según la directiva de Renault, la meta de reducción de costes para 2028 ya está en marcha. En un primer momento, se espera que los próximos modelos de volumen incorporen la nueva plataforma y química de batería. A medio plazo, la transición completa hacia la arquitectura simplificada y producción a escala entraría en funcionamiento.
En resumen, la estrategia reduce el foco del precio como barrera clave y sitúa la electrificación como un camino hacia la asequibilidad real, no solo la sostenibilidad.












