Los negocios de hostelería suelen ser de los más sacrificados para aquellos particulares que deciden levantar la persiana de un bar, cafetería o restaurante con esfuerzo, dedicación y largas jornadas de trabajo. Además, habitualmente se enfrentan situaciones de lo más desagradables con ciertos clientes que ponen a prueba su paciencia.
Imagen de recurso de un restaurante.
Muchos camareros y propietarios de negocios de hostelería han encontrado en las redes sociales un espacio para desahogarse y contar las situaciones que viven a diario. Es el caso de Anabel Moreno, propietaria de un establecimiento en Cartagena, que recientemente relató en sus redes lo ocurrido al finalizar un servicio con una persona que, además, ni siquiera era cliente.
«Ayer, después de un servicio súper duro, porque hubo muchísima gente, terminamos y nos tomamos una cervecita con el restaurante cerrado. Yo les dije: ‘Muchas gracias, chicos, porque con todo el trabajo que ha habido lo habéis sacado súper bien’. No esperábamos tanta gente y todos hicimos lo mejor que pudimos, corriendo de un lado a otro», comienza explicando.

Bar
Sin embargo, ese momento se vio interrumpido por algo que vio desde el interior del restaurante y que la obligó a salir «pitando» hacia la terraza: : «Estábamos ahí tan tranquilos y veo pasar a una familia. Una mujer de mi edad deja en la columna de la terraza un vaso de litro con trozos de fruta. Salí corriendo detrás de ella y le dije: ‘Perdona, mira, que se te ha olvidado esto. Es que este es mi restaurante, mi terraza, que la acabamos de limpiar’».
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Anabel no se achantó ante la actitud claramente incívica de la mujer que dejó el vaso en la terraza: «No, es que si a ti no te da vergüenza dejarme basura en la terraza, a mí no me da vergüenza salir y ponerte la cara colorada. La gente es que es muy marrana, lo digo de verdad«.










