Hace medio siglo, agobiado por la grave y prolongada crisis política que vivía el país debido a la larga agonía del dictador Franco, las protestas internacionales por la ejecución de tres miembros del FRAP y dos de ETA político-militar, el hostigamiento militar y terrorista del Frente Polisario y del FLU en el Sahara español, la desafección de los saharauis hacia la metrópoli, la eficaz campaña diplomática de Marruecos y la actuación dubitativa de la ONU, el Gobierno español decidió abandonar el Sahara occidental, después de 91 años de colonización.
El rey alauita, Hassan II, aprovechó la complicada coyuntura política que atravesaba España para forzarla a ceder el territorio a Marruecos, organizando una invasión pacífica por parte de una multitud de civiles que atrajo el interés informativo de todo el mundo. Esta maniobra audaz y definitiva fue conocida internacionalmente como la Marcha Verde.
La información de este reportaje está extraída de la obra del autor, Gerardo Muñoz Lorente, titulada Historia del Sahara español. De la colonización al abandono (1884-1976), libro publicado por Almuzara en 2024.
El libro «Historia del Sahara español» de Gerardo Muñoz. / INFORMACIÓN
La Marcha Verde cruza la frontera
El jueves 6 de noviembre de 1975, a primera hora de la mañana, la cabeza de la conocida como Marcha Verde cruzó la frontera entre Marruecos y el Sahara español. Unos 350.000 marroquíes, en su mayoría civiles, movilizados durante los anteriores quince días por el Gobierno de Rabat, se dispusieron a invadir pacíficamente un territorio que consideraban suyo y que las autoridades españolas estaban abandonando, después de administrarlo durante 91 años. Hassan II no encabezaba la marcha, a pesar de que había anunciado que lo haría para animar la leva de voluntarios.
A primera hora de la tarde, la Marcha Verde había avanzado tres kilómetros en territorio español, según fuentes españolas, diez según los medios de información marroquíes. Mientras anochecía, se levantaron dos campamentos con unas 25.000 personas en cada uno, según una nota informativa redactada por la Segunda Sección del Estado Mayor del Sahara.
Llamó la atención de los observadores internacionales que a la cabeza de la Marcha Verde fueran representantes de varios países árabes exhibiendo sus propias banderas, pero mucho más interés despertó entre los periodistas el hecho de que también se vieran algunas banderas estadounidenses. Al parecer, una de ellas, cuyo mástil surgía por la ventanilla de un Peugeot blanco, la portaban varios corresponsales de medios de comunicación de Estados Unidos.
Ruptura del acuerdo tácito
Todo parecía desarrollarse según lo acordado secretamente en Madrid por representantes de los gobiernos español y marroquí, según lo cual la Marcha Verde se internaría solo unos pocos kilómetros en el Sahara, previamente evacuado por el Ejército español. Pero los planes cambiaron bruscamente cuando el conocido como acuerdo tácito dejó de ser secreto. Al descubrirse que el ingreso temporal y limitado de la multitud de civiles marroquíes era un paripé para salvar la cara de Hassan II y del Gobierno español, el rey alauita reaccionó rompiendo dicho acuerdo y enviando un duro ultimátum a Madrid, amenazando con hacer avanzar a los manifestantes hasta los campos minados que había más allá del lugar predeterminado.
Al descubrirse que el ingreso de civiles marroquíes era un paripé, Hassan II rompió el acuerdo
A las 18 horas, el embajador español en Rabat fue convocado urgentemente por el ministro interino de Negocios Extranjeros marroquí, Benhima, para pedirle que, entre otras cuestiones, informase a su Gobierno de que «el acuerdo tácito para que la marcha quedase detenida en la zona desmilitarizada por nuestras fuerzas al replegarse carecía ya de sentido porque, al haberse hecho público, perdía todo valor frente a las opiniones interna y exterior».
Este nuevo ultimátum del rey Hassan obligó al Gobierno español, con Franco muriéndose, a tomar la decisión de enviar a un nuevo emisario para negociar con el monarca marroquí.
Resistencia del Polisario y evacuación española
Al mismo tiempo que avanzaba y acampaba la Marcha Verde en territorio del Sahara occidental, una columna de unos 4.000 hombres de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) entró por el este, encontrándose enseguida con una dura resistencia por parte de los polisarios. Entre los días 6 y 8 de noviembre se produjeron los primeros enfrentamientos. Los guerrilleros atacaron un convoy de camiones que circulaba entre Zak y Farsía, destruyendo dos de ellos y obligando a retirarse a los demás, y se apoderaron de otro convoy de seis camiones que transportaba armas y soldados. En las filas del Polisario se notaba la experiencia de unos 2.500 saharauis licenciados de la Policía Territorial y las Tropas Nómadas.

Resistencia del Polisario y evacuación española. / INFORMACIÓN
Mientras tanto, se intensificaba la evacuación de la población civil española no imprescindible, inferior a la censada (15.000) porque muchas familias, al terminar las vacaciones estivales, no habían regresado al Sahara, por lo que las personas a evacuar eran unas 10.000 (con 1.000 vehículos y 300 toneladas de equipaje y mobiliario). El equipo de economistas seleccionado por el Gobierno General del Sahara (GGS) acababa el inventario y la valoración de las propiedades públicas no militares: 14.500 millones de pesetas. Se evaluaron los negocios de las empresas en un total de 3.500 millones de pesetas. Se comenzó la labor de exhumación de los restos de los 1.028 españoles enterrados en el territorio para su traslado a Canarias o a la Península por cuenta de la administración hasta la puerta de los cementerios que señalaran sus familiares.
Entrevista Hassan-Carro
En el Consejo de Ministros, celebrado en la tarde del 7 de noviembre, se decidió negociar la entrega de la administración del Sahara a Marruecos y se eligió esta vez como emisario al ministro de la Presidencia, Antonio Carro, hombre de confianza del presidente Arias y, como él, partidario de entregar el Sahara a Marruecos, siempre y cuando se garantizase una salida digna del Ejército español. Públicamente, el Gobierno español lamentó que la ONU no hubiera resuelto el problema creado en el Sahara por la Marcha Verde y que su objetivo prioritario era salvaguardar a toda costa el honor y el prestigio del Ejército español.
A bordo de un avión de la Subsecretaría de Aviación Civil, el ministro Carro aterrizó en el aeropuerto de Agadir de noche, en compañía del embajador español en Marruecos, Martín-Gamero, a quien había recogido en Rabat.
El monarca marroquí recibió a los dos emisarios españoles en compañía del primer ministro, Osman; el ministro de Asuntos Exteriores, Laraki; el embajador de Marruecos en Madrid, Filali; y el director del Gabinete Real.
Hassan II admitió la retirada de la Marcha Verde si Carro firmaba un pacto favorable a los intereses marroquíes, pero esto era imposible para el ministro español porque no tenía poderes para ello.
Se acordó que podía llegarse a un acuerdo transitorio a través de un intercambio de cartas en las que se dieran garantías mutuas. Carro telefoneó a Madrid para consultar con Arias durante un receso de la reunión y luego presentó, ya de madrugada, ante el rey Hassan una carta que, años después, Carro leyó en sede parlamentaria. Por su parte, Hassan II entregó una carta para el príncipe de España y se comprometió a dar orden de retirada de la Marcha Verde en un discurso a la nación marroquí que transmitiría por radio al día siguiente, domingo, 9 de noviembre. En ella, el rey le decía al príncipe que, a su juicio, el arreglo definitivo del problema del Sahara significaba «la entrega por el Estado español a Marruecos y a Mauritania de todas las responsabilidades y la autoridad civil y militar que ejerce en el Sahara occidental».

Entrevista Hassan-Carro. / INFORMACIÓN
La carta de Carro decía:
«Agadir, 8-XI-1975. A S.M. el Rey Hassan II. Majestad, he venido a vuestro noble país enviado por el Presidente del Gobierno don Carlos Arias Navarro, con el alto honor de someter a la consideración de Vuestra Majestad lo difícil que resulta a nuestro Gobierno continuar las negociaciones iniciadas como consecuencia del reciente viaje del señor Solís a Marrakech bajo la presión de la ‘Marcha Verde’. Es ésta la razón por la que, teniendo en cuenta el espíritu de los mutuos intereses de nuestros dos países y la salvaguarda de la paz internacional, ruego a V.M. tenga a bien considerar la terminación de la ‘Marcha Verde’ con el restablecimiento del ‘statu quo’ anterior, habida cuenta que de hecho ya ha obtenido sus objetivos. Una vez anunciada y cumplimentada la anterior resolución os aseguro en nombre de mi Gobierno que España reemprenderá inmediatamente las negociaciones». Concluía con una despedida final.
Dos años y medio después, ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, Carro insistió en que «la decisión unilateral se tomó en atención única y exclusiva de los intereses de España […]. El objetivo de nuestra operación fue no descolonizar, sino retirarnos unilateralmente de un territorio donde teníamos que asumir riesgos y donde no nos estaba ayudando el mundo árabe, ni el mundo internacional. Esta fue nuestra orientación final […] prevaleció la decisión de retirada unilateral del territorio para que otros asumieran las responsabilidades descolonizadoras que a España no le dejaban realizar en forma pacífica».
La Marcha Verde seguía acampando en territorio español
El sábado 8 la Marcha Verde seguía detenida y acampada, pero de madrugada se produjo una nueva penetración marroquí en la zona de Hagunía, instalándose un campamento a unos cinco kilómetros en el interior del Sahara occidental y a 35 kilómetros de la citada ciudad. Compuesta por seis camiones, nueve Land-Rover y unos 250 militares, esta expedición había sido acompañada hasta la frontera por seis autoametralladoras que no traspasaron la línea.

La Marcha Verde seguía acampando en territorio español. / INFORMACIÓN
Ya de noche, la Segunda Sección del Estado Mayor del Sahara facilitó la siguiente nota:
«Hacia las dieciocho horas locales, un nuevo convoy de unos 250 camiones, con personal y víveres, se ha dirigido a la zona de concentración de los componentes de la ‘Marcha Verde’, en la Sebja-De Un-Deboaa. Se ha formado un campamento de enormes proporciones, al unirse los tres existentes y haber ocupado los espacios libres entre ellos los distintos contingentes llegados hoy.
La columna que por la mañana penetró por el río Abgaro, a unos 80 kilómetros al este de Tah, se encuentra acampada en la zona fronteriza, habiendo llegado un segundo convoy que estableció otro campamento contiguo, a primera hora de la tarde.
En toda la jornada no se ha registrado ningún incidente, y los grupos humanos establecidos en los diversos puntos antes citados están pernoctando, a tenor de las últimas observaciones de las fuerzas propias».
Carro regresó a Madrid desde Agadir aquella noche. Los medios de comunicación españoles supieron entonces de su viaje, pero no del intercambio de cartas.
Ese mismo día, una flota de al menos 14 barcos de la Armada arribó al archipiélago canario procedente de Cádiz, con una dotación de 3.500 hombres bajo el mando del vicealmirante Luis Arévalo.
Retirada de La Marcha Verde
El domingo 9 de noviembre, el rey Hassan pronunció un discurso radiotelevisado en Agadir anunciando el fin de la Marcha Verde. «Cumplidos los objetivos previstos», pidió a los manifestantes que regresaran a sus puntos de origen, agradeciéndose su participación.
A las 7:30 del día siguiente comenzó a registrarse actividad entre los componentes de la marcha, levantándose los campamentos; y a las 7:45 se había iniciado el movimiento de camiones hacia el norte.

Retirada de la Marcha Verde. / INFORMACIÓN
El martes 11, largos convoyes de camiones continuaron trasladando a los componentes de la Marcha Verde hacia Marruecos. Por la mañana también se retiraron los últimos vehículos que habían penetrado hacía días por el río Abgaro.
Acuerdos de Madrid
A las 17:30 del 11 de noviembre llegaron a Madrid los equipos negociadores de Marruecos y Mauritania. Al mismo tiempo, el secretario general de la ONU hacía llegar al Gobierno español el proyecto de su plan para la descolonización del Sahara, en el que se contemplaba la asunción de la administración temporal por parte de las Naciones Unidas y la preparación de un referéndum. Pero ya era demasiado tarde. Acogiéndose a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, que instaban a España y Marruecos a mantener negociaciones para superar la grave amenaza que suponía la Marcha Verde, ambos países habían llegado a un principio de acuerdo cuyo resultado final elevarían a las Naciones Unidas.
En la mañana del miércoles 12 comenzaron las conversaciones tripartitas secretas sobre el Sahara en la Presidencia del Gobierno. Por parte española asistieron Arias, Cortina, Carro y el ministro de Comercio, Cerón Ayuso. Por la marroquí, Osman y su equipo. Por la mauritana, los ministros de Asuntos Exteriores y de Economía.
Las Cortes aprobaron la Ley de Descolonización del Sahara indicando que no afectaba a la soberanías española
Entre otras muchas cuestiones, en los llamados Acuerdos de Madrid firmados el 14 de noviembre, España admitió la constitución de una administración tripartita durante el tiempo que necesitaba para retirar sus fuerzas armadas del Sahara y se dejaba constancia del derecho del pueblo saharaui de elegir su destino a través de la Yemaa.
En el punto primero de estos acuerdos, se decía literalmente: «España ratifica su resolución -reiteradamente manifestada ante la ONU- de descolonizar el territorio del Sahara Occidental poniendo término a las responsabilidades y poderes que tiene sobre dicho territorio como Potencia Administradora». Por primera vez, el Sahara español había pasado a llamarse oficialmente Sahara occidental.
En el segundo, se especificaba que «la terminación de la presencia española en el territorio se llevará a efecto definitivamente antes del 28 de febrero de 1976».
Y en el tercero: «Será respetada la opinión de la población saharaui, expresada a través de la Yemaa». Obsérvese que se apunta cómo el referéndum sería sustituido por una decisión de la Yemaa.
Las autoridades españolas insistieron luego que el documento firmado era más una declaración que unos acuerdos, pese a que, junto con él, los representantes de los tres países firmaron anexos secretos sobre aspectos económicos entre Marruecos y Mauritania, entre Marruecos y España y entre Mauritania y España. En el primer punto del acta de acuerdo entre Marruecos y España, se decía: «Toma de una participación del 65 % del capital social de la sociedad Fos Bucraa por Marruecos (OCP) a partir del 1/1/1976, quedando el 35 % propiedad de España (INI). El valor de las acciones cedidas será estimado sobre la base del balance del ejercicio 1975 cerrado el 31/12/1975».
La ONU lo enredó aún más al aprobar en la misma sesión dos resoluciones contrapuestas
Carro y Cortina también insistieron en que España no cedió la soberanía del territorio que no poseía, simplemente se limitó a admitir una administración tripartita durante el tiempo que necesitaba para retirar sus fuerzas armadas del territorio.
En la noche de aquel día en que se firmaron los Acuerdos de Madrid, un grupo de dirigentes del PUNS se reunió en el barrio de Zemla de El Aaiún. A propuesta del secretario general, se acordó la disolución del partido y se animó a sus miembros a unirse al Polisario para luchar contra Marruecos.
Cuatro días más tarde, las Cortes españolas aprobaron la Ley de Descolonización del Sahara, en la que se indicaba que dicha operación no afectaba a la soberanía ni a la integridad territorial española, puesto que España no poseía la soberanía sobre aquel territorio, sino solo la responsabilidad administradora del mismo, que era lo que se había transferido. Fue aprobada por 345 votos a favor, cuatro en contra y cuatro abstenciones. No dejaron votar a los procuradores saharauis.
Incapacidad de la ONU para resolver el conflicto
Quedaba pues en manos de la ONU la responsabilidad de resolver el conflicto. Lo que hizo esta organización fue enredarlo aún más al aprobar el mismo día y en la misma sesión del 10 de diciembre dos resoluciones contrapuestas al menos aparentemente, ya que una fue propuesta por quienes pretendían favorecer la independencia saharaui mediante la celebración de un referéndum organizado por España; y la siguiente, propuesta por quienes querían favorecer a Marruecos y Mauritania, que asumía los Acuerdos de Madrid y pedía que el referéndum fuese organizado por la administración tripartita. En ambos casos, los plebiscitos debían ser auspiciados por la ONU, pero mientras en el primer caso los votantes serían solo los nativos que residían en el territorio, en el segundo se aceptaba que participasen los saharauis que llevaban tiempo viviendo en la provincia marroquí de Tarfaya (antiguo Cabo Juby español).
Antecedentes
El 16 de octubre de 1975 el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) publicó su dictamen sobre el Sahara en el que no ofrecía una resolución clara y definitiva, por lo que el rey de Marruecos, Hassan II, aprovechó para adjudicarse la razón jurídica de la posesión del territorio por su país. Al mismo tiempo, anunció una marcha pacífica y civil para invadir el Sahara, movilizando a 350.000 personas, a cuya cabeza iría el propio monarca.
El Gobierno español dijo estar sorprendido por el anuncio del monarca alauita y, aunque hubo reticencias acerca de la sinceridad de aquella reacción -pues resultaba duro aceptar que los servicios de inteligencia españoles no hubieran advertido la preparación de aquella operación, ni siquiera advertidos por agencias de inteligencia extranjeras y aliadas-, la tesis del desconocimiento fue reiterada incluso con el paso de los años.
En cualquier caso, el Gobierno español trató de responder al órdago marroquí y mantener el pulso con una serie de negociaciones interrumpidas de manera más o menos abrupta, entre amenazas y ultimátums.
Rabat y Madrid, ante la actitud expectante pero pasiva de Washington, Argel, París y Nuakchot, intercambiaron mensajes mientras se preparaba y se ponía en marcha el desplazamiento de miles de civiles marroquíes que se encaminaban hacia la frontera norte del Sahara.
Preocupación en Washington
A las 22:23 del domingo 19, hora de Washington, se recibió en la Embajada estadounidense en Rabat el telegrama 248532 del Departamento de Estado, en el que se daban instrucciones para la entrega a Hassan II de un mensaje de Henry Kissinger, en el que le expresaba la preocupación de EEUU por la marcha civil propuesta hacia el Sahara español, pidiéndole que explorase medidas diplomáticas para resolver el conflicto y evitar una confrontación en la región.
Comenzado ya el lunes 20 de octubre, Hassan II respondió al mensaje de Kissinger mostrándose reacio a suspender la Marcha Verde porque estaba convencido de que le serviría para presionar al Gobierno español y obligarle a negociar.
Ciertamente no parece que Kissinger conociera de antemano el plan de Hassan II de emprender la Marcha Verde y mucho menos de que la organizase o autorizase. No obstante, una vez el Gobierno español anunció su retirada del Sahara, el secretario de Estado se puso del lado de la tesis marroquí porque, para los intereses estadounidenses, sería peor que el territorio se independizara y cayera bajo la influencia de la Argelia prosoviética.
Entrevista Hassan-Solís
A las 10:30 de la mañana del viernes 17 de octubre se inició en el palacio de El Pardo de Madrid un Consejo de Ministros a cuyo comienzo enfermó Franco, mientras escuchaba la exposición del ministro de Asuntos Exteriores sobre la situación del Sahara. El dictador interrumpió la reunión bruscamente y abandonó la sala, ligeramente inclinado hacia la izquierda, víctima de una angina de pecho. En contra del consejo de sus médicos, había decidido asistir a la reunión, aunque lograron convencerlo para que se dejara monitorizar y así vigilar sus constantes desde una estancia contigua.
Aunque hay versiones contradictorias acerca de cómo se desarrolló el Consejo de Ministros tras la ausencia de Franco, es seguro que siguió tratándose el asunto del Sahara y el anuncio de Hassan II de organizar una marcha civil hacia el territorio. También es más que probable que se produjera un enfrentamiento entre los partidarios de la entrega a Marruecos, con el ministro de la Presidencia, Antonio Carro, a la cabeza, y quienes preferían continuar con el proceso de autodeterminación (ministro de Asuntos Exteriores, Cortina Mauri) e incluso defenderlo con las armas si fuera preciso (ministro del Ejército, general Coloma Gallegos).
Resulta evidente que, al final, prevaleció la tesis de que, como la prioridad, una vez decidido el abandono del territorio, era conseguir la retirada de los civiles y del Ejército del Sahara, lo mejor era no combatir, ya que no sería comprensible para la opinión pública que los soldados españoles luchasen y muriesen en una guerra sin victoria posible. Sin duda, en la mente de los ministros estaría muy presente la reciente revolución portuguesa, que acabó con una larga dictadura, a causa sobre todo del gran descontento que existía en el país por las estériles guerras coloniales africanas.
En un intento desesperado por alcanzar un acuerdo, el Gobierno español envió como emisario para entrevistarse con el rey marroquí al ministro secretario del Movimiento, José Solís Ruiz, a quien se consideraba cabecilla del lobby promarroquí y que mantenía cierta relación personal de amistad con aquél.
La reunión de Hassan II y Solís se produjo el 21 de octubre en Marrakech, con la asistencia del entonces embajador español en Rabat, Martín-Gamero.
Solís insistió en pedir al monarca marroquí que frenase la Marcha Verde, pero «que si ya es tarde para detenerla, la marcha se limite a llegar hasta la frontera y a rebasarla solo unos metros con lo que el rey habría obtenido el resultado simbólico de haber puesto ya los pies en el territorio discutido cumpliendo de esta manera la promesa hecha a su pueblo». Pero, como «España necesita salvar la cara», si esta reunión tenía éxito y se alcanzaba un acuerdo de principio y pergeñado el marco bilateral, podrían incorporarse a las conversaciones otros países.
«España quiere a toda costa salir del Sahara; ahora bien, queremos salir en paz y en buena relación con Marruecos». Hassan II se quejó de que había sido engañado anteriormente por otros emisarios españoles y dijo querer no solo ocupar el Sahara, sino que además los españoles le ayudaran a hacerlo poco a poco, mientras se retiraban. «Una ocupación poco a poco, como Vuestra Majestad dice, sería demasiado visible y haría más daño que beneficio», repuso Solís. El monarca zanjó el asunto replicando: «Lo lamento, pero no puedo parar la Marcha Verde. Mire, aquí tengo una carta del secretario de Estado Kissinger sobre lo mismo y le he respondido que no puedo pararla. Él me ha insistido en que vaya con la mayor calma posible».
Aunque no sirvió para alcanzar un acuerdo definitivo, la reunión que mantuvieron Hassan II y Solís ayudó a suavizar la tensión entre ambos gobiernos y para abrir posibilidades de retomar el diálogo. Así lo entendieron y expusieron a sus lectores los diarios españoles, que prefirieron presentar las ventajas económicas de un posible pacto con Marruecos, pero obviando las desventajas de una posible ruptura comercial con Argelia.
El ministro marroquí de Negocios Extranjeros, Ahmed Laraki, fue enviado por su rey a Madrid el 24 de octubre para retomar las negociaciones con el Gobierno español. Se reunió con el presidente Arias y los ministros Carro y Cortina, pero regresó al día siguiente sin conseguir cerrar ningún acuerdo, aunque con la sensación de que el Gobierno español estaba dispuesto a avanzar en las negociaciones, pese a las diferencias iniciales.
El día 28 Laraki volvió a aterrizar en Madrid, acompañado por su homólogo mauritano, Muknass. Las conversaciones con autoridades españolas continuaron hasta el 31 de octubre. Antes de emprender regreso a Rabat, Laraki declaró a los periodistas que las «negociaciones han progresado mucho en cuanto al fondo del problema […]. Hemos trabajado en tres comisiones distintas, tratando todos los aspectos de la devolución del territorio: aspectos económicos, militares y político-administrativos. Hemos progresado enormemente, y hemos acordado darnos un tiempo de reflexión para consultar a los Gobiernos respectivos».
Polisario exige defensa de la integridad del Sahara
Luali y demás dirigentes del Polisario, que hasta entonces se habían negado a negociar con Madrid y prefirieron mantener la presión violenta contra los intereses españoles, al anunciar el Gobierno español la retirada de sus tropas y civiles del territorio de manera unilateral, se apresuraron a exigir a las autoridades españolas que, como potencia administradora, defendiera la integridad del Sahara.
Convencido ahora de que su destino estaba en manos del Gobierno español, el Polisario buscaba el amparo del Ejército al que había hostilizado durante dos años.
Operación Golondrina
El 28 de octubre dio comienzo oficialmente la Operación Golondrina, nombre con el que se conocía la repatriación de los militares y civiles españoles del Sahara. El día anterior ya habían empezado a retirarse los destacamentos más próximos a las fronteras marroquí y argelina.
Con el propósito de llevar material de guerra al Polisario, o para tomar posiciones, o para ambas cosas, efectivos argelinos penetraron hasta Mahbes y Tifariti, desde donde amenazaban Hausa y Edchería e incluso la Marcha Verde. Desde su territorio, unidades mecanizadas marroquíes avanzaron para interponerse. Tras varios enfrentamientos, los argelinos retrocedieron.
El día 29 los periódicos españoles informaban de la marcha en masa de los españoles civiles, el desarme de los soldados nativos y el establecimiento del toque de queda.
En El Aaiún y Villa Cisneros comenzaban a notarse los efectos de las medidas excepcionales adoptadas por el Gobierno General del Sahara (GGS). Las unidades nativas de la Policía Territorial estaban disueltas, las gasolineras no servían combustible a automóviles conducidos por saharauis sin autorización expresa, se prohibía la circulación por las calles de grupos de más de tres saharauis.
El 30 de octubre, las Fuerzas Armadas Reales (FAR) ocuparon los puestos abandonados por las tropas españolas de Husa, Edchería y Mahbes.
Visita relámpago de Juan Carlos al Sahara
Franco cedió el 30 de octubre sus poderes como jefe del Estado nuevamente al príncipe Juan Carlos, quien viajó el domingo 2 de noviembre inesperadamente al Sahara. En El Aaiún se reunió en el cuartel general con las autoridades del GGS y en el Casino Militar pronunció un breve discurso en el que, entre otras cosas, dijo a los militares, según la información facilitada a los medios de comunicación: «[…] quería daros personalmente la seguridad de que se hará cuanto sea necesario para que nuestro Ejército conserve intacto su prestigio y el honor. España cumplirá sus compromisos y tratará de mantener la paz […]. No se debe poner en peligro vida humana alguna cuando se ofrecen soluciones justas y desinteresadas y se busca con afán la cooperación y entendimiento entre los pueblos […]. Deseamos proteger también los legítimos derechos de la población civil saharaui […]». Sin embargo, según el corresponsal de Informaciones, Ángel Luis de la Calle, que se hallaba presente en el acto, el príncipe omitió de palabra una frase que aparecía escrita en su discurso: «No se debe poner en peligro vida humana alguna cuando se ofrecen soluciones justas y desinteresadas y se busca con afán la cooperación y entendimiento entre los pueblos».
La visita del jefe del Estado en funciones duró menos de cuatro horas.
Primeros enfrentamientos entre el Polisario y las FAR y «acuerdo tácito»
Medios de comunicación internacionales dieron noticias el 3 de noviembre de enfrentamientos armados entre las FAR y el Polisario y el Ejército argelino, dentro del territorio del Sahara occidental, pero el Gobierno español negó que se hubiese producido ninguna violación de la frontera por parte de las FAR.
Mientras tanto, llegó a Madrid el primer ministro marroquí, Ahmed Osman, con una comitiva para reunirse con el príncipe Juan Carlos, el presidente Arias y varios ministros españoles. Se perfiló entonces el conocido como «acuerdo tácito», en virtud del cual las fuerzas españolas desmilitarizarían una zona de diez kilómetros contigua a la frontera y a ella se permitiría la entrada de la marcha durante cuarenta y ocho horas. Naturalmente, el acuerdo debía mantenerse rigurosamente en secreto.
Juan Carlos envía un emisario secreto a Washington
El jefe del Estado en funciones, al parecer sin el conocimiento del presidente Arias, envió como su emisario a Washington a su amigo y empresario Manuel Prado y Colón de Carvajal.
El 4 de noviembre, Prado fue recibido por Kissinger, a quien pidió ayuda para detener la Marcha Verde, ya que el príncipe Juan Carlos quería evitar un conflicto armado que trastocara sus planes sucesorios y, aunque era el jefe del Estado español en funciones, «no puede tomar decisiones por sí mismo».
Kissinger informó al presidente Ford de que el asunto del Sahara se complicaba porque el príncipe Juan Carlos estaba dispuesto a entregar el territorio a Marruecos si se desconvocaba la Marcha Verde, pues no podía permitir que el Ejército español se sintiera ultrajado ante una retirada indigna, pero que el rey Hassan se negaba a desconvocarla si no había un compromiso por escrito de la entrega. Se decidió que Kissinger enviara un mensaje al general Walters, subdirector de la CIA, que se encontraba en Marruecos, para que intercediese ante el monarca.
Operación marabunta
Los zapadores españoles terminaron el 5 de noviembre de alambrar y minar la franja noroeste del Sahara próxima a la frontera con Marruecos. Emplearon 22.000 minas y 28.000 metros de alambradas. Era la operación conocida como Marabunta, que tenía como objetivo detener a la Marcha Verde.
El Ejército español desplegado en el territorio era de 17.663 hombres.
Cronología del Sahara español
28 noviembre 1884 – El Gobierno presidido por Cánovas del Castillo declaró protectorado español el litoral atlántico del Sahara entre los cabos de Bojador y Blanco (algo más de 500 kilómetros), que había sido previamente ocupado pacíficamente por una expedición dirigida por Emilio Bonelli.
26 diciembre 1885 – Notificación del Gobierno español a sus embajadores para que comunicasen la creación del protectorado, cumpliendo así con el requisito exigido en la Conferencia de Berlín (15/11/1884 – 26/2/1885) para que las demás potencias colonialistas reconocieran los dominios de un país europeo.
Junio 1916 – Ocupación pacífica de Cabo Juby por expedición española dirigida por Francisco Bens Argandoña, construyéndose Villa Bens.
Noviembre 1920 – Ocupación pacífica de La Güera, límite sur del Sahara español, por una expedición militar y comercial comandada por Bens.
1926/1927 – Ante las presiones del Gobierno francés para que España ejerciera un mayor control del territorio en la colonia del Sahara, se organizaron las fuerzas indígenas con mías o unidades regulares.
6 abril 1934 – En base a un derecho vigente desde enero de 1878 y debido a la insistencia de Francia para que España contribuyera a la pacificación del sur del protectorado marroquí, una expedición dirigida por el coronel Oswaldo Fernando Capaz Montes ocupó pacíficamente Ifni.
1938 – Levantamiento del poblado El Aaiún (Los Manantiales) en la región sahariana de Saguia el Hamra. Con su fundación, se considera finalizada una primera fase de colonización española caracterizada por un superficial control militar del territorio.
12 abril 1940 – Primeros presupuestos independientes del Sahara español, territorio encuadrado junto con Ifni en un mismo gobierno colonial, mientras que Cabo Juby quedaba dependiente del Alto Comisario de la zona sur de Protectorado.
Octubre 1950 – El dictador Franco visitó Sidi Ifni y las ciudades saharianas de El Aaiún y Villa Cisneros.
14 diciembre 1955 – Ingreso de España en la ONU.
24 febrero 1956 – Petición de la ONU al Gobierno español información sobre Territorios No Autónomos que estaban bajo su administración. Desde 1945, se había comenzado la etapa de descolonización africana.
2 marzo 1956 – Independencia de Marruecos.
21 agosto 1956 – La Dirección General de Marruecos y Colonias pasó a denominarse de Plazas y Provincias Africanas. La razón principal de este cambio administrativo residía en la conveniencia de aparentar que España no poseía territorios no autónomos, sino provincias. Se inauguraba así la táctica española de ganar tiempo con respuestas ambiguas en la ONU.
11 agosto 1957 / 20 marzo 1958 – Guerra en Ifni y Sahara entre el Ejército español y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), apoyado por el Gobierno marroquí. Todo el territorio de Ifni quedó en poder del ELN, salvo la capital, Sidi-Ifni. Mohamed V forzó la disolución del ELN y sus tropas en Ifni fueron sustituidas por las Fuerzas Armadas Reales (FAR). Esta guerra fue ocultada por el Gobierno de Madrid a los españoles.
1 abril 1958 – Por el Acuerdo de Cintra, el Gobierno español entregó al marroquí la zona sur del Protectorado (Cabo Juby), incluida Villa Bens, que pasó a llamarse Tarfaya.
1959/1961 – Se llevaron a cabo prospecciones petrolíferas en el Sahara español sin que se descubrieran indicios suficientes.
1 octubre 1959 – Creación de la agrupación de Tropas Nómadas con la misión de vigilar los núcleos de población rural más recónditos en la provincia del Sahara.
Julio 1960 – El Sahara fue declarado territorio no autónomo porque la posición española se hizo insostenible en los foros internacionales, entrando en contradicción con su proclamación como provincia española.
Febrero 1961 – Muerte de Mohamed V y entronización de Hassan II.
1962 – Descubrimiento de yacimientos de fosfatos en Bu Craa, a unos 115 kilómetros al sudeste de El Aaiún.
1966 – El ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella, propuso el autogobierno saharaui y la celebración de un referéndum sobre la futura descolonización del territorio, pero el ministro de la Presidencia y hombre de confianza de Franco, el almirante Carrero Blanco, se opuso.
11 mayo 1967 – Creación de la Yemaa o Asamblea General del Sahara, integrada por 80 representantes de las cabilas.
30 junio 1969 – Entrega oficial de Ifni a Marruecos. Entre los saharauis aumentó el temor a que España terminara entregando también el Sahara a Marruecos.
12 diciembre 1969 – Creación en Esmara del partido político Organización de Vanguardia para la Liberación del Sahara (OVLS), liderado por Mohamed Sidi Brahim Basir, más conocido como Bassiri. En una Carta abierta del pueblo saharaui al Gobernador General, se mostraba rechazo al intento anexionista de cualquier país vecino y solicitaba al Gobierno español que, llegado el momento, permitiese a los saharauis regirse por ellos mismos.
17 junio 1970 – La convivencia pacífica de españoles y saharauis se rompió este día como consecuencia de cargas policiales y militares contra manifestantes saharauis en Zemla, un barrio de El Aaiún de mayoría musulmana. Hubo dos muertos y una veintena de heridos saharauis, fueron detenidos muchos miembros de la OVLS y Bassiri fue arrestado, torturado y ejecutado. Estos sucesos se convirtieron en el prólogo de una eclosión nacionalista saharaui.
Octubre 1970 – Crisis de Gobierno español. Carrero Blanco es ascendido a vicepresidente y López-Bravo releva a Castiella al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores.
1971/1972 – Hassan II sufre dos atentados de los que sale ileso milagrosamente. López-Bravo aprovecha la situación para proponer la autodeterminación saharaui y la celebración de un referéndum sobre el futuro del territorio, pero Carrero vuelve a oponerse.
14 diciembre 1972 – Con el voto en contra de España, la Asamblea General de la ONU aprobó resolución en la que se empleaba por primera vez el término independencia en vez de libre determinación.
10 mayo 1973 – Fundación en Zuerat (Mauritania) del Frente Popular de Liberación de Seguia el Hamra y Río de Oro (F. POLISARIO), de ideología panárabe y socialista. Si la OVLS era pacifista, el Polisario nació apostando por la lucha armada.
11 junio 1973 – La postura inmovilista del Gobierno español acerca del Sahara se enfatiza tras el nombramiento de Carrero como presidente del Gobierno.
20 diciembre 1973 – Muere en atentado terrorista Carrero y es sustituido al frente del Gobierno por Arias Navarro. Cortina Mauri, nuevo ministro de Asuntos Exteriores.
Abril 1974 – Revolución de los Claveles en Portugal. Fin de la dictadura y celebración de elecciones democráticas libres.
Mayo/Julio 1974 – Franco aprobó verbalmente el proyecto de autonomía del Sahara, que fue ratificado jubilosamente por la Yemaa. Hassan II reaccionó enviando a parte de las FAR a la frontera con el Sahara y llevando a cabo una dura ofensiva diplomática, con el apoyo de países árabes exportadores de petróleo. Franco recibió una carta amenazante del rey marroquí fechada el 5 de julio, que quedó sin contestar hasta el 26 porque el dictador cayó enfermo y cedió temporalmente la jefatura del Estado al príncipe Juan Carlos de Borbón. El proyecto de autonomía del Sahara fue guardado en un cajón.
Agosto 1974 – La campaña diplomática marroquí continuó en su intensidad, hasta el punto de que el ministro de Asuntos Exteriores, Laraki, viajó a Madrid para ofrecer un acuerdo por el que se garantizarían los intereses españoles con la explotación compartida de los yacimientos de fosfatos, si España entregaba el Sahara a Marruecos. Cortina calificó la oferta de «sondeo intimidatorio». El Gobierno español trató de contrarrestar la ofensiva diplomática marroquí anunciando al secretario general de la ONU la celebración de un referéndum en el Sahara durante la primera mitad de 1975.
Septiembre 1974 – Hassan II anunció que recurriría al Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) para que dilucidara sobre la querella por el Sahara entre España y Marruecos. A finales de mes, fue creado el Partido de Unión Nacional Saharaui (PUNS) por varios miembros de la Yemaa y el apoyo del Gobierno español. Fue el único partido político legal en territorio español durante la dictadura franquista.
13 diciembre 1974 – A pesar de la postura contraria del secretario general y de España, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución en la que se pedía al Gobierno español que esperase al dictamen del TIJ y aplazara entretanto el referéndum. Todos los países árabes, incluida Argelia, votaron a favor. Marruecos ganaba así tiempo para mantener la presión diplomática y militar.
Enero 1975 – A los frecuentes atentados del Polisario contra puestos españoles en el Sahara, se unieron los cometidos por el Frente de Liberación y Unidad (FLU), constituido por cuatro compañías dirigidas por oficiales de las FAR. El día 22 explotaron en El Aaiún las primeras bombas colocadas por agentes infiltrados del FLU.
30 enero 1975 – El Consejo de Ministros español acuerda formalmente no proseguir en la tesis del proyectado Estatuto y aplazar el referéndum anunciado para el primer semestre de este año. Cunde el desánimo entre los saharauis, arrecian los ataques del Polisario y del FLU.
12/20 mayo 1975 – Visita al Sahara de una misión de la ONU integrada por tres representantes de Costa de Marfil, Cuba e Irán. Convencidas de que los saharauis apoyarían ante los visitantes al partido proespañol PUNS, las autoridades dieron órdenes de permitir manifestarse libremente. Pero el apoyo abrumadoramente mayoritario fue para el Polisario. Miles de banderas polisarias acompañaron a la comitiva en El Aaiún y demás ciudades visitadas por los embajadores, enarboladas por gente que aclamaba al Polisario, exigía la independencia del Sahara y gritaba insultos contra los españoles.
23 mayo 1975 – Después de que el líder del PUNS desertase, Polisario se negase a negociar con las autoridades españolas y se recrudecieran los ataques terroristas, el Gobierno en Madrid anunció la salida española del Sahara. Pedía a la ONU que auspiciara una reunión de las partes interesadas para evitar un vacío de poder en el territorio, advirtiendo que, de no ser posible, la salida se realizaría igualmente de manera unilateral.
Septiembre 1975 – Una vez anunciada la retirada de los españoles del Sahara, el Polisario aceptó intercambiar prisioneros y cesar en sus hostilidades.
27 septiembre 1975 – A pesar de estar gravemente enfermo, Franco autorizó la ejecución de tres miembros del FRAP y dos de ETA. Provocó una gran oleada internacional de protestas.
7 octubre 1975 – Según textos desclasificados de la CIA, fechados el 3 y 4 de octubre, Hassan II ordenó a las FAR la invasión del Sahara, aprovechando la condena internacional contra el régimen franquista, lo que fue impedido en el último instante por la intermediación del Gobierno estadounidense.
15 octubre 1975 – De madrugada, Franco sufrió una grave recaída. Se aprobó la Operación Golondrina (repatriación de los españoles del Sahara), con el 10 de noviembre como fecha de inicio.
16 octubre 1975 – El TIJ hizo público un dictamen sobre el Sahara tan sumamente ambiguo que, pese a darle la razón en general a la tesis española sobre el principio de autodeterminación saharaui, reconocía al mismo tiempo ciertos vínculos jurídicos del territorio con Marruecos y Mauritania. Hassan II se acogió a esto último para interpretar que el Sahara occidental era parte de Marruecos y anunció una marcha pacífica y civil para invadir el territorio.
21 octubre 1975 – El ministro español José Solís Ruiz se entrevistó con Hassan II en Marrakech con la intención de evitar la ya conocida como Marcha Verde, pero el rey marroquí se mostró inflexible. La única solución pasaba por la entrega del Sahara a Marruecos.
28 octubre 1975 – Comienza la retirada militar española definitiva. Un parte médico advierte de un empeoramiento del estado de salud de Franco, que le ha llevado a una situación crítica.
2 noviembre 1975 – Visita relámpago del príncipe Juan Carlos, jefe de Estado en funciones, a El Aaiún, para reunirse con militares. El motivo de este viaje resulta algo confuso, teniendo en cuenta lo avanzado de las negociaciones tripartitas (España, Marruecos y Mauritania) que se estaban desarrollando en Madrid, aunque en aquel día estuviesen interrumpidas.
3 noviembre 1975 – Reunidos en Madrid el príncipe Juan Carlos, el presidente Arias y varios ministros españoles con el primer ministro marroquí, Ahmed Osman y su comitiva, se alcanzó el conocido como acuerdo tácito, en virtud del cual los militares españoles desmilitarizarían una zona de 10 kilómetros contigua a la frontera del norte del Sahara, para permitir la entrada de la Marcha Verde durante 48 horas. El acuerdo debía permanecer en absoluto secreto.
6 noviembre 1975 – La Marcha Verde cruza la frontera. Ruptura del acuerdo tácito y ultimátum de Hassan II.
7 noviembre 1975 – Entrevista de Hassan II y el ministro Carro. El Consejo de Seguridad de la ONU insta a la retirada de la Marcha Verde y recomienda la negociación de España con países interesados en el Sahara.
9 noviembre 1975 – Hassan II anuncia el fin de la Marcha Verde.
10/11 noviembre 1975 – Repliegue de la Marcha Verde.
11 noviembre 1975 – Inicio negociaciones España-Marruecos-Mauritania.
14 noviembre 1975 – Acuerdos de Madrid: administración tripartita del Sahara. No hay transferencia de soberanía porque España nunca ha tenido la soberanía del territorio.
20 noviembre 1975 – Muerte de Franco.
22 noviembre 1975 – Coronación de Juan Carlos I.
10 diciembre 1975 – La Asamblea de la ONU aprueba dos resoluciones seguidas y contradictorias sobre el Sahara: A) Se hace caso omiso a los Acuerdos de Madrid y se exige referéndum organizado por España y ONU; B) Se da conformidad a los Acuerdos de Madrid y se recomienda referéndum organizado por la administración tripartita y la ONU.
28 febrero 1976 – Se arría por última vez la bandera española en El Aaiún. Retirada oficial de España del Sahara occidental.
Suscríbete para seguir leyendo













