LUIZ JUNIOR (6)
Seguro: El guardameta brasileño no tuvo apenas trabajo. Transmitió calma bajo palos y solventó, con enormes paradas, los dos acercamientos más peligrosos del Valencia.
SANTIAGO MOURIÑO (7)
Regreso: El defensor volvió al verde tras su polémica expulsión en el Bernabéu. Contundente a la hora de frenar a Danjuma y seguro en la toma de decisiones.
JUAN FOYTH (7)
Líder: Tras prácticamente un mes lesionado, el argentino salió como titular y reflejó la misma contundencia defensiva que siempre. La inactividad no alteró su fiabilidad.
RENATO VEIGA (7)
Fiable: Afianzado en el perfil izquierdo, el exjugador del Chelsea despejó el peligro de su alrededor sin complicaciones y cerró la banda zurda ante las subidas de Cardona.
SERGI CARDONA (7)
Correcaminos: Rápido en salida de balón, el ’23’ se postuló como un arma ofensiva y mostró fiabilidad en defensa. Corrió el carril de Mestalla sin descanso.
NICOLÁS PEPE (6)
Atento en intercepción
SANTI COMESAÑA (8)
Su polivalencia es un seguro de vida para el Villarreal. Su presencia física le permite defender con soltura y llegar en segunda línea con frecuencia. Así llegó su gol, cazando un mal despeje de Arrigezabala y poniendo el 0-2.
PAPE GUEYE (7)
Omnipresente en el centro del campo. Cuando la defensa amarilla despejaba un balón, el francés era el primero en interceptar y rebañar la posesión. Un ‘pulpo’ para el Villarreal.
ALBERTO MOLEIRO (6)
Su velocidad, desborde y duende con el balón en sus pies desaparecieron del campo de Mestalla, aunque fue de menos a más según avanzaron los minutos.
GERARD MORENO (8)
Mientras el capitán esté físicamente en condiciones, su presencia en el once es indiscutible. Ante el Valencia, en su duelo 300 con el Villarreal, cuajó un auténtico partidazo: penalti provocado, gol desde los once metros y cambios de orientación capaces de romper líneas defensivas.
GEORGES MIKAUTADZE (8)
El georgiano no marcó en el derbi, pero su actuación tuvo picos de excelencia. Desequilibró por banda, supuso un dolor de cabeza para la defensa rival y su movilidad fue endulzada con regates que encandilaron al público amarillo. De sus botas surgió el disparo que, tras parada de Julen, acaba en gol de Comesaña.














