Se ha evitado una gran desgracia

Juan Antonio Ibáñez se encarga desde hace unos meses del negocio de antigüedades de la barriada de Cala Major que esta mañana ha quedado precintado por peligro de derrumbe. Ha sido él quien ha avisado a los bomberos, porque la dueña del negocio, que lleva 40 años abierto al público, está ingresado desde hace unos meses en un hospital. “Ayer me encontré un trozo de yeso en el suelo y ya empecé a preocuparme. Pero esta mañana he visto que la viga principal, que atraviesa el local de lado a lado, estaba partida y el techo empezaba a agrietarse”. Ante este descubrimiento lo primero que ha hecho ha sido avisar a los bomberos, que ante el peligro de derrumbe, además de precintar los seis locales del edificio, han apuntalado el techo del local para evitar el derrumbe. “Nos hemos salvado de milagro porque una viga partida es muy peligrosa. Podría haber ocurrido lo mismo que pasó en el local del Arenal, donde el techo se vino abajo al partirse la viga de sujeción. Menos mal que me he dado cuenta del peligro cuando no había nadie en la tienda. Hemos evitado una gran desgracia”.

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