César tuvo que alejarse tres meses de Oramas después de que asesinasen a su madre. El dolor y la rabia eran demasiado fuertes como para afrontar la realidad y ha decidido esperar hasta la vista judicial en la que determinarán si Octavio Oramas es culpable o no para volver a su casa.
Antes de que tenga lugar la vista, César y Laura han decidido visitar a Saúl en la cárcel porque saben que es el único que puede explicarles qué le ocurrió realmente a Roberto Hurtado. No se imaginan que él puede estar detrás de la muerte de Estrella.
“Escuché un disparo y vi a tu padre cayendo al suelo, pero no murió ahí, se lo llevaron cuando aún estaba vivo. Sufrió mucho”, le explica Saúl a César recordando el día en que comenzó su pesadilla.
La rabia recorre el cuerpo de César mientras Saúl le ofrece encargarle a alguien que le haga algo a Octavio a cambio de dinero, pero la respuesta del joven es clara: “Lo voy a hacer yo con mis propias manos”. ¿Hasta dónde llegará la sed de venganza de César?













