“Referentes como Aitana y Alexia ayudan a las niñas a ser valientes”

Si alguien está destacando estos días en la lucha por el acceso de todas las niñas y mujeres al fútbol, ésa es Honey Thaljeh (Belén, 1984). La fundadora de la selección femenina de fútbol de Palestina y Relaciones Públicas de la FIFA atiende a Mundo Deportivo tras su exitosa participación en el I The Change Congress en Barcelona. Sonriente y aliviada por las buenas noticias procedentes desde Gaza, Honey asevera que “no vamos a permitir que limiten nuestros sueños” y celebra que “referentes como Aitana y Alexia ayudan a envalentonar a las niñas a jugar a un deporte que en algunos lugares aún está prohibidio”.

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A los siete años, Honey regresaba de la escuela y observaba a los niños jugar en las calles de Palestina. “Siempre los miraba y sentía un vacío, porque yo también quería estar ahí. Un día, simplemente decidí unirme, y fue amor a primera vista”, recuerda. Esa pasión infantil se convirtió en la fuerza que impulsaría una carrera destinada a desafiar barreras políticas, culturales y sociales. Su infancia transcurrió bajo la sombra de la ocupación, con checkpoints y restricciones constantes que limitaban la vida cotidiana. Su camino estuvo marcado por múltiples obstáculos y una sociedad muy conservadora. “Era casi prohibido que una niña jugara, tenía que demostrar mi talento cada vez que chutaba un balón, y aun así la aceptación era mínima”, relata. La falta de infraestructura , campos, entrenadores y equipamiento también complicaba el desarrollo de sus habilidades.

Frente a estas dificultades, Honey decidió fundar la selección nacional femenina de Palestina. “Sabía que no solo estaba jugando por mí, sino por cada niña que soñaba con chutar un balón y se le decía que no podía hacerlo”, explica. Para ella, el fútbol trascendía el deporte: era justicia, igualdad, esperanza, dignidad y una forma de afirmar la identidad palestina. Cada partido representaba un mensaje para el mundo sobre la capacidad de las mujeres para competir y triunfar, incluso en contextos adversos.

Su talento la llevó a convertirse en una referencia del fútbol mundial y llegar hasta la FIFA, donde trabaja para promover oportunidades en campamentos de refugiados, favelas y comunidades remotas. “La FIFA apoya a 211 asociaciones miembros en el desarrollo del fútbol femenino. No se trata solo de entrenar jugadoras, sino de usar el deporte como unificador global, a través de competiciones, academias y programas en escuelas”, explica.

Celebra que el Barça es un ejemplo a seguir por su juego pero también por lo que lograron las jugadoras con la selección española más allá del campo. “Han sido un ejemplo de cómo luchar por la igualdad, por el empoderamiento y la justicia. Han demostrado que el camino es posible”, sentencia



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