Dimitió afirmando que «no se cumplían las condiciones para ejercer sus funciones como primer ministro» y, cuatro días después, este viernes, Emmanuel Macron vuelve a nombrar a Sébastien Lecornu primer ministro de Francia.
“El Presidente de la República ha nombrado a Sébastien Lecornu Primer Ministro y le ha encomendado la formación de gobierno”, anunció el viernes por la noche el Palacio del Elíseo sin dar más detalles, tras una jornada de largas negociaciones.
A pesar de que esta opción estaba sobre la mesa, para muchos la idea era rocambolesca. Lecornu, quien fue nombrado primer ministro por primera vez a principios de septiembre, había dimitido el pasado lunes, después de presentar a su ejecutivo. Horas después, su gobierno implosionaba tras las críticas de su ministro del interior, Bruno Retailleau, convirtiéndose en el gobierno más corto de la historia de Francia.
En esta segunda oportunidad, Macron “ha dado carta blanca al Primer Ministro” para que forme un gobierno suficientemente estable, y conseguir así aprobar los presupuestos de 2026, según han comentado fuentes cercanas al presidente.
“Acepto, por deber, la misión que me ha confiado el Presidente de la República para hacer todo lo posible para proporcionar a Francia un presupuesto para fin de año y responder a los problemas de la vida cotidiana de nuestros compatriotas”, afirmó Lecornu a través de la red social X.
Este anuncio se produce tras una semana de intensas negociaciones, lideradas por Sébastien Lecornu con las distintas fuerzas políticas, y concluía este viernes tras un encuentro entre los principales líderes políticos y Emmanuel Macron.
«Una vergüenza democrática»: Lecornu de nuevo frente a la censura
Todo apunta a que Sébastien Lecornu tiene pocas posibilidades de que esta segunda oportunidad como primer ministro llegue lejos, puesto que las amenazas de censura tras su nominación no han tardado en aparecer. Algunos líderes políticos apenas podían articular palabra, como la insumisa Mathilde Panot, quien tan solo pudo expresar un “increíble” a través de sus redes sociales, para minutos después afirmar que “nunca un presidente ha gobernado tanto desde el disgusto y la ira. (…) Macron está retrasando miserablemente lo inevitable: su salida”.
Para el partido de La Francia Insumisa, que no fue invitado a las reuniones de negociación de este viernes en el Palacio del Elíseo, la censura está garantizada. Los comunistas también se sumaron a la amenaza de censura: “La terquedad del presidente es inaceptable. Sin descanso, habrá censura: ¡vuelta a las urnas!”, declaró el secretario nacional del Partido Comunista, Fabien Roussel, abogando por la disolución de la Asamblea o la dimisión de Emmanuel Macron.
Al otro lado del arco parlamentario, la extrema derecha de Agrupación Nacional tampoco dudó en sumarse al llamado a lo que consideran una censura inevitable del “gobierno Lecornu II”: “La Agrupación Nacional, por supuesto, censurará inmediatamente a este equipo sin futuro, cuya única razón de ser es el miedo a la disolución, es decir, al pueblo”, afirmó el presidente del partido, Jordan Bardella, tan solo diez minutos después de conocerse la noticia.
Ante los rumores de que el reelegido primer ministro habría alcanzado un pacto con los socialistas sobre la reforma de las pensiones —principal escollo que bloquea la formación de un nuevo gobierno—, el Partido Socialista negó tajantemente dicha información: “No hay ningún acuerdo. No tenemos ningún seguro ni garantía. Todo esto es una intoxicación total”, comunicó el secretario general del Partido Socialista, Pierre Jouvet.
Aun así, fuentes cercanas al periódico Le Parisien insisten en que el presidente habría mantenido conversaciones el viernes por la noche con Olivier Faure, quien le habría asegurado no censurar al nuevo gobierno si se cumplen las exigencias del partido, centradas en suspender la polémica reforma de las pensiones.
Se espera que este miércoles el nuevo primer ministro pronuncie su discurso de política general frente a la Asamblea Nacional, momento en el cual las fuerzas políticas podrían presentar la primera moción de censura contra Sébastien Lecornu.













