Carmen de Burgos Seguí, Enriqueta Carbonell, Ángela Barco, Margarita Ferreras, Regina Lamo Jiménez, Josefina de la Serna y Espina, Enriqueta García Infanzón o Emilia Pardo Bazán. Desde mujeres reconocidas hasta casi anónimas, todas tienen en común el haber compartido correspondencia con Miguel de Unamuno. Esa ingente colección de cartas parecía estar pacientemente esperando en la Casa Museo dedicada al bilbaíno en Salamanca a que alguien se animara a sacarlas del olvido para seguir descubriendo nuevos datos sobre la figura del rector más reconocido de la USAL.
Las que se han atrevido han sido, paradójicamente, mujeres ya en pleno siglo XXI que se sorprenden con lo que sabían y reivindicaban sus compañeras de principios del XX. Al frente de esta investigación están las profesores del departamento de Sociología y Comunicación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Salamanca Maribel Rodríguez Fidalgo —zamorana— y Adriana Paíno Ambrosio, quienes agradecen el empuje recibido por otra mujer, Josefina Cuesta, catedrática de Historia Contemporánea, quien las puso sobre la pista de este interesante material nunca investigado.
Primeros pasos
Como profesoras universitarias, el primer paso que dieron fue aprovechar el material para realizar un documental con sus alumnas sobre las cartas de Unamuno y sus familiares. Ese primer contacto les descubrió una colección en la que destacaban firmas femeninas y una pista para iniciar una investigación centrada en estas protagonistas, que alcanzaban las seiscientas.
Gracias a una beca de la Fundación Rafael de Unamuno arrancó este proyecto, comenzando «con una metodología científica rigurosa» para digitalizar las misivas seleccionadas. «En la Casa Museo tienen una base de datos en Excel, sin diferenciar entre hombres y mujeres, están mezclados, así que lo primero que hicimos fue identificarlas», recuerdan. El resultado fue nada menos que 25.000 cartas, firmadas por 600 mujeres.
Exposición «Bajo pluma de mujer» en Zamora. / JOSE LUIS FERNANDEZ
Comenzaron con un centenar de ellas «y ahora mismo tenemos digitalizadas unas 275», calculan, entre cartas, telegramas, telefonemas, postales e incluso algún dibujo. En medio de ese proceso llegó la pandemia, pero gracias precisamente a esa primera digitalización, pudieron seguir trabajando desde casa.
Las más famosas
Nació de esa primera fase de la investigación un documental para dar visibilidad a esas primeras mujeres estudiadas. «Este trabajo lo hacemos desde el punto de vista de la investigación, pero siempre nos ha movido la idea de que todo esto salga de la universidad, para darle difusión entre todos los públicos, con un lenguaje asequible», defienden.
Fue durante una proyección en Valladolid donde se les acercó la directora de la Casa Zorrilla, Paz Altés, para animarlas a que se pusieran en contacto con el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua para que la investigación tuviera un nuevo empuje para seguir avanzando.

Cartas a Unamuno / B. B.
Un proceso que han ido dividiendo por temáticas, según las emisoras. Comenzaron con las que denominaron como «gordas», para hacer referencia a aquellas mujeres que fueron muy conocidas en la época de Unamuno y que se carteaban con el autor de «Niebla» o «San Manuel Bueno, mártir», como es el caso de Emilia Pardo Bazán, Margarita Xirgú, Concha Espina, María de Maeztu o la zamorana Margarita Ferreras.
Los inicios del periodismo femenino
Por el segundo filtro pasaron las primeras periodistas de comienzos del siglo XX. «Por afinidad con nuestra formación, decidimos buscar si había gente en ese ámbito que se escribiera con él y encontramos cartas de Carmen de Burgos Colombine, quien le inquiría sobre el divorcio», ponen como ejemplo. También han descubierto profesionales tan interesantes como Ángela Barco y, gracias a su correspondencia, han podido elaborar una pequeña biografía de esta vallisoletana.
La educación ha sido la tercera vertiente del estudio, juntando a maestras, estudiantes y opositoras, continuando por la época en la que Unamuno estaba exiliado, centrándose en las cartas que recibió durante su estancia en el extranjero, desde 1924 hasta 1930. «Esta es, de momento, la última etapa de la investigación, aprovechando que el pasado año se cumplía el centenario del exilio», argumentan.
Diferentes tipos de letra e idiomas
Con todas las cartas que llevan analizadas hasta la fecha, se pueden considerar casi expertas en grafía, habiendo analizado tantos tipos de letra diferentes. «Cuando encontramos una carta que está escrita a máquina, nos llevamos una alegría», bromean.

Exposición «Bajo pluma de mujer» en Zamora. / JOSE LUIS FERNANDEZ
Aparte de la escritura, también hay que tener en cuenta que muchas de esas misivas estaban redactadas en otros idiomas, no solo en castellano. «Hay muchas en francés, sobre todo durante la época del exilio», ponen como ejemplo. En ese tiempo se pueden encontrar sobres con sellos de Inglaterra, Portugal y varios países latinoamericanos, donde era uno de los autores más leídos de la época. «Algunas son editoras que se ofrecen a publicar sus trabajos en otros idiomas como inglés, francés, griego o rumano«, señalan. «A veces, no nos damos cuenta de la gran repercusión que tuvo a nivel internacional su obra. De hecho, se podría decir que estaba mucho más valorado en Europa y Latinoamérica que aquí», comparan. Eso se corrobora con las cartas que han encontrado en las que otras mujeres le piden que les envíe su última obra.
Admiradoras
Por supuesto, atesoran mil y una anécdotas sobre la información que tiene cada uno de estos escritos. «Muchas le escribían para pedir un autógrafo o incluso una fotografía«, relatan. Algunas le enviaban una postal para que se la firmara «por el lado de la ilustración, no por la parte de atrás», observan. «Se volvió algo tan habitual que Unamuno, harto ya, escribió un artículo en el diario argentino La Nación anunciando que no firmaría más postales, que entendía lo del coleccionismo de sellos, pero no el de firmas«, relatan sobre lo que definen como «coleccionismo cultural de la época».

Cartas a Unamuno / B. B.
Toda esta correspondencia también les ha mostrado a estas investigadoras una nueva visión sobre Unamuno, gracias a su relación epistolar con estas mujeres. «Comenzamos analizando los temas que trataban, ya fueran culturales, políticos o literarios. Pero, al volver a releer las cartas, quisimos hacer hincapié en cómo lo definían. Y ahí descubrimos a un Unamuno consultor, confidente, amigo y, sobre todo, una persona cercana, que se preocupaba por ellas, que atendía a sus consultas y a quien confiaban temas personales«, describen. Destierran así de un plumazo esa imagen generalizada de un señor «decimonónico, cascarrabias y gruñón».
Desde la perspectiva de género
La perspectiva de género siempre ha estado en el centro de esta investigación, así como visibilizar a mujeres que se tuvieron que quedar en la sombra, a pesar de su fortaleza y su valor. «Hemos puesto el foco en todas las cuestiones que aparecen desde el punto de vista de temas feministas y también nos hemos centrado en la ideología que tenían, sin olvidar la vertiendo más personal, poniendo énfasis en esa relación de amistad con el autor, por ejemplo, con cartas de pésame cuando falleció su mujer Concha Lizarraga«.

Exposición «Bajo pluma de mujer» en Zamora. / JOSE LUIS FERNANDEZ
Otro apartado especial está en aquellas misivas en las que le pedían favores, por ejemplo para colocarse en una escuela tras las oposiciones. En este sentido tiene especial interés la carta que Enriqueta Carbonell, mujer de Atilano Coco, arrestado por los falangistas, le escribió suplicándole que intercediera por él para que lo liberaran. «Encontramos esa carta y, de casualidad, al darle la vuelta, estaba llena de anotaciones de Unamuno donde se pueden leer palabras como guerra internacional, odio, compasión o vencer y convencer», en alusión a la mítica frase de «Venceréis, pero no convenceréis» que el escritor dirigió a Millán-Astray en el paraninfo de la Universidad de Salamanca en octubre de 1936, lo que le otorga un gran valor histórico.
Documental en Zamora
Todos los entresijos de esta investigación se compartirán este próximo martes, 23 de septiembre (20.00 horas), en el salón de actos de La Alhóndiga, donde se proyectará el documental «Bajo pluma de mujer», que da título también a la muestra que estos días se puede disfrutar en el centro cultural.

Exposición «Bajo pluma de mujer» en Zamora. / JOSE LUIS FERNANDEZ
Junto a Paíno Ambrisio y Rodríguez Fidalgo, estará Ana Chaguaceda, directora de la Casa Museo Unamuno de Salamanca. Entre las tres acercarán la figura de Miguel de Unamuno, descubriendo su faceta más humana a través de su correspondencia con mujeres de su época.
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