Al RCD Mallorca le urge mejorar 2025, sólo cuatro victorias en lo que va de año

El RCD Mallorca ha tenido un inicio de temporada exigente, un calendario empinado ante los grandes, a lo que hay que sumar sus propios problemas, los que se ha generado el mismo equipo bermellón, como el deseo de salir de algunos jugadores o las críticas de Dani al entrenador que han tenido severas consecuencias.

 En el plano futbolístico se ha visto un equipo endeble en lo defensivo, poco intenso, que ha combinado con algunos buenos pasajes con el balón, todo ello en un contexto de ruido externo e interno y un equipo con jugadores jóvenes recién llegados como Torre, Mateo Joseph y Virgili que aún tienen que acabar de asentarse pero que pueden ser jugadores importantes en el equipo. 

Sin embargo, los problemas no han empezado esta temporada, son una continuación de una mala dinámica de la mala segunda vuelta pasada. Todo cambió en el parón navideño, el equipo que acababa la primera vuelta como una moto, además con triunfo en Getafe y la sexta posición, con 30 puntos. Se cerraba un 2024 fantástico por la final de Copa del Rey y lo bien que iba el equipo en la liga, todo era ilusión con el cambio de entrenador, Jagoba Arrasate, que proponía otro estilo. 

Un frenazo inexplicable.-

Todo cambió al regreso de las vacaciones, los bermellones daban una imagen lamentable ante un Segunda RFEF como era el Pontevedra, salía goleado y eliminado de la Copa del Rey. El mal de la soberbia se había apoderado del vestuario antes de la cita con los grandes en la Supercopa de España en Yeda (Arabia Saudí) en la que fue eliminado por el Real Madrid.

Pero el Mallorca es un modesto y todo lo que había conseguido el equipo de Jagoba Arrasate había sido a base de competir muy bien, un equipo que había sido eficaz defensivamente, haciendo buenos los pocos goles marcados, 19, en esa primera vuelta. 

Todo eso fue historia en la segunda vuelta, al regreso de Arabia y además con el incidente con las familias y algunos aficionados por civilizar a la salida del estadio, el ambiente se enrareció. Para entonces ya eran algunos los jugadores que parecían estar pensando más en lo suyo que en el equipo. 

En el último año se ha escuchado a muchos jugadores hablar de su situación, de no estar conformes, de pensar en marcharse, de su renovación, etc. El muro de las lamentaciones parecía estar en Son Bibiloni. La segunda vuelta desgastó la relación del equipo con la afición por esa falta de competitividad y dejar escapar la opción de jugar en Europa cuando lo habían tenido al alcance, una relación que estalló en un par de casos concretos, Maffeo y Larin. El primero buscando ahora su redención en el equipo y el segundo cedido al Feyenoord. 

En la segunda vuelta el Mallorca sólo lograba cuatro victorias, además de seis empates y nueve derrotas en la liga, a las que hay que añadir las derrotas de Copa y Supercopa. Esta temporada, con un empate y tres derrotas, el Mallorca no conoce la victoria. 

El año 2025 está siendo un año complicado, pero los bermellones tienen en su mano cambiarlo completamente, la liga no ha hecho sino comenzar, se exige lo mejor del grupo de jugadores y no hay ya tiempo para esperar  o para integrar a los nuevos o para que alguno se despiste. Tampoco para darle vueltas a si un jugador se equivocó y ya ha pedido perdón. La liga no te espera y el Mallorca se ve con un punto penúltimo y nueve goles encajados en cuatro partidos, ante la visita nada menos que el Atlético de Madrid, que juega Champions este miércoles ante el Liverpool en Anfield con las bajas de Julián Álvarez, Jonhy Cardoso, Baena, Almada y Giménez. En el caso de Julián no significa que no vaya a estar el domingo en Son Moix ya que se le reserva por precaución a causa de unas molestias en la rodilla. 

El calendario se hace intenso, tras el Atlético visitan a otro equipo necesitado, la Real Sociedad el miércoles 24, para recibir después a un rival directo, el Alavés el sábado 27 de Septiembre en Son Moix.

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