Tres partidos, nueve puntos. Ese era el objetivo de Xabi Alonso cuando arrancó esta ‘pretemporada’ en los tres primeros compromisos ligueros y el objetivo está cumplido. Al equipo, como es lógico a estas alturas de temporada, le pesan las piernas y se le amontonan las ideas en la cabeza. Demasiada información que asimilar, aunque el primer diagnóstico es que la construcción del nuevo Real Madrid por parte del tolosarra progresa adecuadamente.
El técnico vasco quiere un equipo de autor, desafío que no tiene muchos precedentes de éxito en el club blanco, donde han triunfado técnicos menos intervencionistas y con más mano izquierda como Vicente del Bosque, Zinedine Zidane y Carlo Ancelotti. Precisamente esa es la razón que hacía dudar a Florentino Pérez a la hora de elegir a un Xabi al que todo su círculo recomendaba, desde José Ángel Sánchez a su hijo ‘Chivo’.
Sin embargo, parece que Alonso va ganando pequeñas batallas en su camino hacia la victoria final en la guerra. De momento el equipo ya es más reconocible, especialmente en la primera hora de partido. Mientras tiene piernas, el Real Madrid defiende hacia adelante, aprieta en campo rival y muestra un hambre para recuperar el balón tras pérdida que le hace monopolizar la posesión y jugar los partidos en campo rival. Seis goles a favor y uno en contra (en un balón parado) son el bagaje de un equipo que debe engrasar los automatismos ofensivos.
La meritocracia de Xabi
Lo que ha sido un éxito incontestable es la implementación de la meritocracia en el equipo. Para ejemplo, Vinícius. El brasileño fue al banquillo en Oviedo, algo que no ocurría con Ancelotti independientemente del nivel que ofreciese. La decisión escoció al jugador, que salió enrabietado y en media hora dio una asistencia y marcó un gol. Al siguiente partido Xabi le premió con la titularidad ante el Mallorca y el ex del Flamengo lo agradeció con otro gol. No es, por el momento, el Vinícius que acarició el Balón de Oro, pero vuelve a ser un jugador determinante en el último tercio de campo. Incluso aprieta en defensa, lo que agradecen sus compañeros del mediocampo. La decisión de rotar para aumentar la competitividad de la plantilla ha generado inercias positivas, como la recuperación de un Rodrygo aquejado de ‘saudade’, o la activación de Trent Alexander-Arnold, al que el paso por el banquillo del Tartiere ha terminado provocando que luego completase su mejor actuación con la camiseta blanca ante el Mallorca.
Mastantuono necesita tiempo y Xabi lo está cocinando a fuego lento, Carreras es la gran irrupción del verano y Arda va creciendo al mismo ritmo que Tchouameni gana jerarquía gracias al curso acelerado de pivote que le está dando el entrenador. Falta encajar la pieza de Valverde y armar un mediocampo en el que Xabi ya sabe que le falta la pieza fundamental, un Rodri, un MacAllister… un Xabi Alonso. Eso no llegará hasta el próximo verano y para entonces el donostiarra debería haber levantado algún trofeo si quiere tener una vida plácida en el banquillo del Bernabéu.
Los jugadores del Real Madrid rodean a Xabi Alonso en la pausa de hidratación. / Manu Fernandez / AP
Ceballos enfada al Madrid
Quien no será ese jugador de referencia es Dani Ceballos, quien tiene un escenario complicado ante sí. A Xabi no le entra por los ojos, con su juego barroco en el que soba la pelota regalando tiempo a la defensa rival para rearmarse. El utrerano tenía cerrado su marcha al Olympique de Marsella, hasta el punto de estar preparado un avión para que viajase a Francia y los papeles entre los dos clubes firmados y cruzados.
Pero a última hora, el sevillano se echó atrás, lo que ha molestado enormemente al Madrid por su falta de seriedad. El club está cansado de su actitud, pidiendo una salida y cerrando al tiempo la puerta a todos los clubes que se interesan por él. Ceballos quiere volver al Betis, pero el presidente verdiblanco, Ángel Haro, acabó muy molesto con él tras renovar por el Madrid en 2022 después de pactar con los béticos su desembarco en el Villamarín. Ahora sí quiere el jugador, pero el club verdiblanco no le tiene entre sus prioridades y, por supuesto, no está dispuesto a pagar los 15 millones que pide el Madrid. La única posibilidad de Ceballos es que Antony no arregle sus problemas con el United y no llegué al Betis, lo que podría provocar que el club apueste por un plan B en el que sí podría entrar el madridista. Solución que parece poco factible, con lo cual Ceballos ha conseguido enfadar a los despachos del Bernabéu por su marcha atrás con el Marsella, enojar al Betis en su día y quedarse en un Real Madrid donde solo jugará si a Xabi no le queda más remedio. Y si ocurre esto último, además, verá el próximo Mundial por televisión. Un ejemplo de lo que la mala cabeza de un futbolista puede conseguir.
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