Tras semanas de intensa lucha contra las llamas, Galicia ha logrado controlar la peor ola de incendios registrada en su historia reciente, mientras que en Castilla y León todas las poblaciones evacuadas han podido regresar a sus hogares. Por segundo día consecutivo, todos los incendios declarados en Galicia permanecen bajo control desde el mediodía del viernes, según ha informado la Consellería de Medio Rural en su última actualización. Los datos, recabados hasta las 09:00 horas de los incendios de mayor dimensión —aquellos que superan las 20 hectáreas—, han confirmado que se han extinguido los tres grandes focos que habían arrasado miles de hectáreas en la provincia de Ourense.
Durante la jornada del viernes, los bomberos lograron apagar los incendios de Carballeda de Valdeorras (5.300 hectáreas), uno de los originados en Vilardevós, en la parroquia de Vilar de Cervos (2.418,71 hectáreas), y el de Carballeda de Avia (3.296,14 hectáreas). Sin embargo, permanecen bajo control los mayores incendios de la ola, que se han convertido en los más devastadores de la historia de Galicia: el de Larouco, con 30.000 hectáreas calcinadas en hasta diez localidades, y el de Chandrexa de Queixa y Vilariño de Conso, con 19.000 hectáreas. En este último, el foco de Vilariño está estabilizado y los de Chandrexa controlados.
También en la provincia de Ourense siguen controlados los incendios de: Avión, parroquia de Nieva (250 hectáreas); Oímbra y Xinzo de Limia, parroquias de A Granxa y Gudín (17.000 hectáreas), que ha calcinado parte de otros siete municipios ourensanos; A Mezquita, parroquia de A Esculqueira (10.000 hectáreas), que ha calcinado terreno en otras ocho localidades de la provincia y se extendió hasta Lugo por Quiroga; Montederramo, parroquia de Paredes (120 hectáreas), y Maceda, parroquias de Santiso y Castro de Escuadro (3.500 hectáreas). En Lugo, continúa bajo control el fuego de A Pobra do Brollón, parroquia de Abrence (900 hectáreas), iniciado al mediodía del pasado lunes 25. La Xunta estima que la ola de incendios de este mes ha arrasado unas 96.400 hectáreas, principalmente en Ourense, convirtiendo a 2025 en el año con mayor superficie quemada en Galicia de este siglo.
Mejora la situación en Castilla y León
Mientras tanto, Castilla y León ha amanecido este sábado sin evacuaciones, tras semanas de confinamiento en algunas localidades debido a los incendios forestales. El Gobierno autonómico ha levantado las medidas de confinamiento en Igüeña y Colinas del Campo de Martín Moro Toledano, las últimas poblaciones afectadas por el incendio de Fasgar, que sigue siendo el único de la comunidad en nivel 2 de gravedad.
El delegado territorial de la Junta en Castilla y León, Eduardo Diego, ha destacado que la evolución del incendio de Fasgar-Colinas es favorable, ya que «no hay llama activa» y “el perímetro se encuentra en fase de consolidación”. Se prevé que en las próximas horas el fuego pueda rebajar su nivel de gravedad a IGR 1. «La situación es muy, muy favorable«, ha destacado Diego. Además, los incendios de Yeres y Anllares del Sil han sido estabilizados. En Anllares, que obligó a evacuar la localidad de Anllarinos por reproducciones provocadas por el viento, el fuego se encuentra contenido y bajo vigilancia activa. Por su parte, el incendio de Yeres, cercano al yacimiento de Las Médulas, también está estabilizado, permitiendo avanzar en tareas de liquidación.
Los incendios de Garaño y Berlanga del Bierzo han sido declarados controlados. El incendio de Berlanga derivó en la detención de un joven de 20 años, presunto autor del fuego, que permanece internado en la Unidad de Psiquiatría del Hospital del Bierzo como medida cautelar.
León ha vivido veinte días de intensa lucha contra el fuego, con hasta diez incendios alcanzando nivel IGR 2, frente a solo dos de esa magnitud en todo el verano de 2024. El delegado territorial de la Junta en Castilla y León ha subrayado que, gracias al esfuerzo y profesionalidad del operativo antiincendios, la mayoría de los focos han sido controlados o extinguidos. La provincia entra ahora en fase de vigilancia y consolidación, manteniendo la prudencia para evitar nuevas reproducciones. Con estas medidas y el trabajo constante de los equipos de emergencia, tanto Galicia como Castilla y León comienzan a recuperar la normalidad tras una de las temporadas de incendios más devastadoras de los últimos años.
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