A vueltas con los robos y el vandalismo andan desde hace días en Épila (Zaragoza). Puertas marcadas con papeles o ramitas como «testigos», persecuciones a niños para robarles el móvil, algún que otro tirón de bolso, contenedores quemados o acróbatas que trepan por los balcones para acceder a viviendas. Es lo que ha llevado a reclamar de nuevo la presencia de la USECIC, una unidad operativa de la Guardia Civil que refuerza la seguridad a nivel local como ya se hizo hace unos meses en Caspe para atajar una situación similar en materia de seguridad ciudadana.
Así se ha solicitado desde el grupo municipal de Ciudadanos, cuyo concejal y portavoz, Javier Longarón, explica a este diario que «la gente tiene miedo» como consecuencia de los episodios de delincuencia que se están sucediendo a lo largo de las últimas fechas en este municipio perteneciente a la comarca de Valdejalón. «Hemos registrado una nueva solicitud y pedimos al alcalde que insista ante la Subdelegación del Gobierno en tener patrullas de la USECIC para que recorran los distintos puntos donde se reúnen estos individuos para garantizar la seguridad de nuestros vecinos», expone Longarón en alusión a la presencia de varios ciudadanos de origen magrebí que están «consumiendo alcohol en la vía pública» y «provocando altercados».
En esta misma línea también reclama Longarón la necesidad cubrir las vacantes en el cuartel de la Guardia Civil y agilizar las dos plazas de nueva creación con las que se pueda ampliar la plantilla de la Policía Local. Este mismo viernes, de hecho, desde Ciudadanos se llevará también esta petición a la comisión de Junta Local de Seguridad que se celebrará junto a la Policía Local, un Cuerpo que desde hace varios meses ya patrulla por las noches.
Los ladrones destrozaron muebles en el robo de una vivienda en Calatorao, otro de los municipios de Valdejalón que se enfrenta a otra oleada de delincuencia. / F. C.
Cerca de Épila, en el vecino municipio de Calatorao, sus vecinos viven una situación similar como consecuencia de una oleada de robos en viviendas habitadas que se ha acentuado en las últimas fechas. Recientemente, de hecho, la Guardia Civil detuvo in fraganti a un hombre que esperaba a sus compinches para cargar con el material que ya había seleccionado en el interior del domicilio. Destrozaron parte del mobiliario interior de la vivienda, rompieron macetas, mesas, cristales, objetos y revolvieron toda la casa, incluyendo armarios y cómodas.














