Faltan menos de dos semanas para el cierre de mercado y el Valencia CF todavía tiene mucha ‘faena’ en el mercado de fichajes. Mientras que la ‘Operación Salida’ sigue condicionando las llegadas por una cuestión de efectivos -ahora solo cabe un jugador- y también económica, al equipo le siguen faltando varias piezas clave. En este contexto, Carlos Corberán da prioridad a la zona atacante y quiere que el club acometa antes de que cierre la ventana de contrataciones tanto la figura del delantero como la del extremo para elevar la competencia en esta parcela y también mejorar el nivel de la rotación.
En orden de importancia, aunque sin olvidar que quiere los dos fichajes, está la posición del delantero centro. Aquí no ha variado nada con respecto a los últimos días en el sentido de que Umar Sadiq es, sin duda, el futbolista elegido para reforzar el ataque por la buena impresión que dejó en calidad de cedido tanto por su rendimiento en el campo como por su actitud en el vestuario. Su fichaje, no obstante, podría complicarse por la entrada en escena de un nuevo ‘pujante’: el Girona.
Tal y como ha avanzado Radio Marca y ha podido confirmar Superdeporte, el conjunto catalán lo quiere fichar. No solamente eso, sino que lo quiere en propiedad, una opción mejor vista por parte de la Real Sociedad. De momento, el equipo que dirige Míchel solamente ha contactado con el cuadro txuri-urdin para trasladar su deseo de comprar al futbolista, pero todavía no ha puesto encima de la mesa en qué condiciones económicas quieren plantear la operación y si está en los parámetros que desea el cuadro de San Sebastián.
La Real ‘espera’ ver las condiciones del Girona
Mientras tanto, el jugador sigue mostrando su deseo de llegar a Mestalla toda costa, pero si en los próximos días la ofensiva del Girona es del agrado de su club, la Real Sociedad ‘presionará’ a Sadiq para que elija Montilivi como destino y ahí la única baza que tendría el Valencia sobre el cuadro de la costa brava sería la voluntad del futbolista.
Hasta la entrada en escena del Girona, el Valencia y la Real Sociedad se encontraban en una partida de ajedrez por arañar las mejores condiciones posibles para cada club. La sintonía, en todo caso, estaba siendo buena y existía el convencimiento de que cuando las posturas se encontrasen en un punto cercano, ambos clubes harían un esfuerzo por cerrar la operación porque a todas las partes le interesaba que se hiciera, algo que podría cambiar en función de la propuesta gironí.












