Personas que incluís en vuestro currículum méritos que no tenéis, estudios que no acabasteis, cursos varios… no voy a criticaros, ya estáis recibiendo las críticas de una sociedad que olvidará enseguida vuestras mentiras para pasar a otra cosa. Solo quiero daros un consejo: puestos a inventar títulos, echadle imaginación, no os quedéis cortos. Si vais a meteros de lleno, hasta los ojos, en el cieno del engaño, hacedlo a lo grande. Qué es eso de fingir que sois ingenieros, graduados en periodismo, filología, economía… esas carreras tan típicas, al alcance de cualquiera. Pensad de forma creativa. Ya que vais a elegir máster, que sea un máster del universo, un Capitán América, una licenciatura en semíticas, un doble grado en botánica tropical, un doctorado en indoeuropeo o en escritura cuneiforme… algo a la altura de vuestra propia mentira y de la credulidad de los votantes. Os pierde la realidad, se os transparenta lo cotidiano. Hay que echar más fantasía a vuestra propia percepción fantástica.
Y es que os faltan horas de estudio, porque hasta para mentir, hace falta saber algo. Claro que, si hubierais estudiado, tendríais el título del que presumís sin poder hacerlo. Yo os comprendo. Además de ofreceros consejos, me pongo en vuestro lugar, porque estudiar cansa, cansa mucho. No sabéis de lo que hablo, pero os lo explico igual. Hacen falta noches en vela, madrugadas insomnes, tardes sin salir. Y acudir a clase, atender, tomar apuntes, eso tan antiguo. Y leer, eso otro más antiguo todavía. Y a veces, salir de tu hogar para pagar un piso en una ciudad distinta. Y encima, nada de eso te garantiza un trabajo al final del camino. Te lo facilita, por supuesto, pero hay que competir con vosotros, para los que es tan fácil añadir una línea o dos de mentirijillas a un curriculum vitae. Yo os comprendo, ya digo. Y aunque critico vuestra falta de creatividad, os alabo el gusto de fingir que poseéis un título universitario. Me da esperanza, qué queréis que os diga. Podríais haber fingido, qué sé yo, ser míster universo o miss simpatía o dama de honor de las fiestas de vuestro pueblo, pero a la hora de engañar, habéis elegido hacerlo con los estudios.
Algo valoraréis la universidad, algo creeréis en ella (aunque no la hayáis pisado) para vestiros con los ropajes de un saber del que carecéis por completo. Me gusta que hayáis simulado tener un título. Me emociona. Nos da esperanzas a los que sí estudiamos, a los que animamos a los alumnos, a los que enseñamos la cultura del esfuerzo a nuestros hijos. Ya veis, vuestro engaño nos da alas. Vuestra desfachatez, sin embargo, tiene las patas muy cortas.
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