La presencia de las carabelas portuguesas que llevan sufriendo las playas asturianas durante los últimos años y a lo largo de este verano, no da motivos para una alarma excepcional: su presencia ya es algo común en nuestro litoral, pero pese a ello las autoridades piden precaución.
Las banderas rojas que estuvieron el día de ayer sobre la arena no tenían ningún tipo de relación con la presencia de carabelas portuguesas; de hecho, en algunas playas, no es ni necesario prohibir el baño por la débil afluencia de carabelas. En la playa de Luanco, por ejemplo, las banderas rojas de ayer estuvieron relacionadas con el estado del mar. Desde el servicio de salvamento de Gozón explican que es «lo normal» es que lleguen a detectar unos pocos ejemplares de tamaño reducido.
Eso sí, no hay que bajar la guardia, ya que anteayer se registraron en la playa de Luanco un total de 22 carabelas, aunque desde el cuerpo de socorristas reconocen que fue «el único día que hubo tantas».
En Castrillón, Nacho Flórez, coordinador de los servicios de salvamento del concejo, tacha la afluencia de carabelas de «residual». «No nos están llegando, no tuvimos ninguna en los últimos días», comenta Flórez. Además, las banderas rojas que ondearon en las playas del concejo tampoco estuvieron relacionadas con la presencia de este organismo.
En Villaviciosa, el coordinador de los servicios de salvamento, Ramón Piñuli, repite las sensaciones que llegan desde Gozón y Castrillón. «Aquí estamos bastante bien, puede haber dos o tres en un día, pero otros no hay ninguna», confirma. Además, explica que la bandera roja que hubo ayer no fue debido a las medusas, y que los ejemplares que capturan, normalmente de pequeño tamaño, se las envían a la Universidad.
Bañistas en la playa de Luanco. / Irma Collín
Como publicó ayer LA NUEVA ESPAÑA, la Universidad de Oviedo y el acuario de Gijón están implicados en el proyecto «Navegación Biológica a Vela en el Océano Global (PHYSALIA)», que busca ampliar la poca información que se sabe sobre la carabela portuguesa o «Physalia physalis». Aún así gracias al proyecto que codirigen José Luis Acuña y Fernando González, se puede empezar a dar pinceladas sobre esta especie:
NO SON MEDUSAS. A pesar de que su apariencia sea similar y sus picaduras se realicen mediante tentáculos , se trata de organismos distintos.
MOVIMIENTO SOBRE LA SUPERFICIE. La carabela portuguesa se desplaza sobre el agua, es decir, es un organismo neustónico. Las medusas en cambio, se mueven sumergidas en el agua, de manera que se encuentran en toda la columna de agua. Esto hace que las carabelas, a pesar de su mayor toxicidad, puedan tener una visibilidad mayor por parte de los usuarios, y sean detectadas antes de que lleguen a la costa por las autoridades de las playas. Además, es posible que la contención de las carabelas sea menos laboriosa gracias a su carácter superficial.
COMO UNA VELA. Las carabelas portuguesas se desplazan mediante el viento, gracias a que su organismo se asemeja al funcionamiento de un barco de vela.
¿DE DÓNDE VIENEN? La subida de temperatura de las aguas de los océanos y mares debido al cambio climático hace que las carabelas se sientan más cómodas en el Cantábrico. Su origen es subtropical, pero el problema es que en los giros oceánicos, en dónde conviven con otros organismos, se están expandiendo debido al calentamiento global. Por eso se intuye que su llegada esté siendo tan masiva, ya que su presencia no es del todo inusual.
¿QUÉ HACER SI ME PICAN? Lo más importante es no frotarse con nada, ya que el veneno de sus tentáculos se transmite. Además, nunca se debe lavar la herida con agua dulce, siempre con agua salada. Por supuesto, acompañado de estas precauciones, se debe avisar inmediatamente al servicio de salvamento que haya en la playa.
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