La segunda fase de las obras de renaturalización del río Huerva a su paso por Zaragoza han dado esta semana un paso clave para su desarrollo. El ayuntamiento acaba de adjudicar los trabajos, divididos en dos tramos, a la UTE formada por MLN (grupo aragonés que también ha ejecutado la primera fase) e Ingeniería y Técnicas Globales de Resolución Ambiental, que ha ofertado una baja del 9% respecto al precio de licitación, que era de 25,3 millones. Así, el coste final de esta parte de la operación se queda en algo más de 23 millones de euros (IVA incluido), tal y como ha anunciado este viernes la concejala de Movilidad, Tatiana Gaudes.
La fase anterior, la menos estética pero a su vez clave para poder sanear las riberas y sus entornos antes de poder acometer la parte más estética, quedó fijada finalmente en 8,85 millones de euros tras un pequeño sobrecoste del 5% (unos 450.000 euros) respecto al precio inicial. Aunque estaba previsto que estuviese finalizada en agosto, los técnicos ya saben que habrá un retraso en la entrega, aunque desde el ayuntamiento aseguran que estará acabada antes de que acabe el año.
Por lo tanto, la renaturalización de las riberas del Huerva en Zaragoza supondrá finalmente una inversión total que rondará los 32 millones de euros, cofinanciados por el Gobierno de Aragón (20 millones), Europa (5 millones a través de dos convocatorias de la Fundación Biodiversidad) y el propio consistorio, que pone el resto.
Esta última parte, además, trajo la última polémica del curso político municipal al haberse presupuestado inicialmente el proyecto sin que estuviese redactado. Esto derivó en un ajuste de 7 millones extra, que fue aprobado en el último pleno con los votos de PP y Vox, para dejar la partida final reservada para el Huerva en unos 13 millones, aunque teóricamente el consistorio no deberá aportarlos al completo, precisamente, por la baja del 9% en esta segunda fase.
El proyecto
Esta segunda fase se divide en dos contratos diferenciados, que se dividen en dos tramos. El primero, entre los antiguos viveros Sopesens (que tendrán un tanque de tormentas cubierto por un nuevo parque) y el soterramiento en Gran Vía, adjudicado por 16,2 millones y con un plazo de ejecución de 15 meses. El segundo, desde Miguel Servet hasta la desembocadura en el Ebro, costará 6,8 millones y se hará en 8 meses.
La intención ahora es la de poder comenzar con los trabajos lo antes posible. Primero deberán concluirse los tramos de la fase 1, que llevan ese retraso mencionado, para poder comenzar a ejecutar estos trabajos antes de que acabe este 2025. La idea es que el proyecto esté concluido entre finales de 2026 y principios de 2027.
En el primer tramo (viveros-Goya), además de revitalizar las riberas (con una proyección horizontal de 150.000 metros cuadrados), se construirán cinco nuevos parques, una nueva pasarela peatonal y la reforma integral de hasta ocho calles del entorno: Manuel Lasala, Marina Española, Río Huerva, La Luz, Viva España, Martín Ruizanglada, Genoveva Torres y Catalina Salazar.
En el segundo (Servet-desembocadura), se mejorarán especialmente las condiciones de accesibilidad y se rehabilitarán otras tres zonas verdes de la ribera: el parque de Villafeliche, el parque Lineal del Huerva (paralelo a Camino las Torres) y en la zona más cercana al río del Parque Bruil.
El aspecto final aún tardará en vislumbrarse. Cabe recordar que las obras han obligado a talar más de 1.500 árboles de una especie invasora (ailantos) que suponía el 90% de la masa forestal del Huerva. Estos ejemplares se cambiarán por una cifra tres veces superior y con flora autóctona, pero, por motivos obvios, su densidad tardará en desarrollarse, al igual que sucedió con la renaturalización de las riberas del Ebro para la Expo 2008.















