‘En boca de todos’ vivió este martes un momento de máxima tensión cuando Sarah Santaolalla criticó duramente los insultos a Pedro Sánchez escuchados en fiestas como San Fermines, La Velada de Ibai Llanos o el pregón de Tudela. La situación se agravó cuando el programa abordó el caso de Montroig (Tarragona), donde el DJ Romero animó al público a corear cánticos ofensivos contra el presidente, lo que ha llevado al ayuntamiento a anunciar una denuncia.
Tras escuchar al abogado Joaquín Moeckel minimizar estos cánticos como “libertad de expresión” y a Patricia Cerezo justificarlos por el “hartazgo social”, Santaolalla mostró su indignación: “Esto no es libertad de expresión, es libertad de agresión”. La colaboradora fue interrumpida varias veces por sus compañeros, lo que provocó que estallara en pleno directo: “No hablo, da igual, es que es imposible, aquí si no se dice un argumento de que vivimos en un país tercermundista, que todo es una basura y que la izquierda es lo peor y que Sánchez es un cabrón, no se deja hablar”.
La tensión fue en aumento. Joaquín Moeckel la acusó de estar fuera de lugar, mientras Sarah insistía en que “los insultos deberían ser condenados, independientemente del color político”. También recordó el caso del rapero Pablo Hasél: “Aquí se encarceló a un artista por criticar a la monarquía y nadie dijo nada sobre su libertad de expresión”.
Una vez terminado el programa, Santaolalla expresó su malestar en redes sociales: “Si hablas mal de la izquierda y sueltas algún bulo, puedes hablar sin problema. Si das datos reales y no insultas al presidente, te cortan constantemente. Agotador”. Sus palabras abren de nuevo el debate sobre los límites del discurso en televisión y la tolerancia a opiniones disidentes dentro de los propios platós.













