“¡Cuando lo vimos, alucinamos! ¡Era una bestia!”. Rubén Alonso, Rubo para los amigos, y otros cinco compañeros del club Asturpeskayak, de La Felguera (Langreo), lanzaron al aire alaridos de entusiasmo cuando vieron que había picado una macropieza de 2,45 metros y más de 100 kilos de peso. Era un siluro, especie procedente de Europa del este, con el que procedieron a hacerse fotos como si de una estrella mundial del cine o de la música se tratara.
Ocurrió este pasado sábado, en aguas del Ebro a su paso por Aragón. Concretamente, a una hora del embalse de Mequinenza (Zaragoza). “No es nada habitual capturar un pez con esas dimensiones”, destaca Rubo Alonso, a quien pasadas más de 48 horas aún le duran los efectos de la emoción. Los pescadores asturianos se ejercitaban en su hobby desde un kayak y en la modalidad de spinning. “Logramos cogerlo tras una lucha de más de una hora y arrastrando el kayak unos cuatro kilómetros río abajo”, relatan los deportistas.
A la expedición de disfrute en el delta del Ebro acudieron cinco socios de Asturpeskayak en busca de “monstruos del río”. Realizaron varias capturas en el entorno de 10 kilos y otra de un siluro de 1,70 metros y más de 70 kilos. Y luego llegó el gigante. Todo ello completó “una jornada espectacular de convivencia, practicando un deporte sano y sostenible como es la pesca en kayak”.
Asturpeskayak es un club dedicado a la pesca, principalmente desde kayak, aunque en estos últimos años se ha abierto a otras modalidades, con talleres en la sede y salidas mensuales para aplicar los conocimientos aprendidos. La entidad está integrada actualmente por unos 40 socios de distintas zonas de Asturias, con sedes en Langreo y en León. “Nuestro club busca, ante todo, es disfrutar de la pesca, de experiencias y de compañerismo sano, respetando en todo momento la naturaleza”, subrayan Rubo Alonso y sus amigos, que ya están pensando en nuevas gestas.
Una especie invasora que es gran trofeo de pesca
El siluro, conocido científicamente como Silurus glanis, es una especie de pez de gran tamaño que ha captado la atención de pescadores y biólogos por igual. Originario de Europa del este, este pez ha encontrado un nuevo hogar en las aguas de España, donde su presencia ha generado tanto admiración como preocupación.
El siluro es uno de los peces de agua dulce más grandes del mundo, alcanzando longitudes de hasta 3 metros y pesos que superan los 100 kilogramos, similar al capturado por los asturianos. Su cuerpo alargado y musculoso está cubierto por una piel lisa sin escamas, lo que le otorga una apariencia distintiva. Este pez posee una gran boca rodeada de barbillas sensoriales, que utiliza para detectar presas en aguas turbias. Su capacidad para crecer rápidamente y su voracidad lo convierten en un depredador formidable en su hábitat natural.
El siluro fue introducido en España en la década de 1970, específicamente en el río Ebro, con la intención de fomentar el turismo de pesca deportiva. Desde entonces, la especie se ha expandido a otros cuerpos de agua, incluyendo los ríos Segre y Guadalquivir. Esta expansión ha sido facilitada por las características adaptativas del pez, que le permiten prosperar en diversas condiciones ambientales.
El hábitat ideal del siluro en España incluye ríos, embalses y lagos con aguas profundas y corrientes lentas. Estos entornos proporcionan el espacio y los recursos que el pez necesita para crecer y reproducirse. En el río Ebro, por ejemplo, el siluro ha encontrado un entorno propicio para su desarrollo, alimentándose de una variedad de presas que van desde peces más pequeños hasta aves acuáticas.
La presencia del siluro en las aguas españolas ha suscitado preocupación debido a su impacto en los ecosistemas locales. Como especie invasora, el siluro compite con las especies nativas por alimento y espacio, lo que puede llevar al desplazamiento de estas últimas. Además, su dieta variada y su gran tamaño le permiten depredar una amplia gama de organismos, alterando las cadenas alimenticias tradicionales.
Estudios han demostrado que la introducción del siluro puede tener efectos negativos en la biodiversidad de los ecosistemas acuáticos. Por ejemplo, la población de peces autóctonos ha disminuido en algunas áreas del río Ebro debido a la competencia y depredación por parte del siluro.
Medidas de gestión y control del siluro
Para mitigar el impacto del siluro en los ecosistemas acuáticos, las autoridades españolas han implementado diversas medidas de gestión y control. Estas incluyen la promoción de la pesca deportiva del siluro, con el objetivo de reducir su población. Además, se han llevado a cabo campañas de concienciación para informar a la población sobre los efectos de esta especie invasora.
Se están desarrollando estudios para comprender mejor el comportamiento y la ecología del siluro, lo que podría facilitar la implementación de estrategias de manejo más efectivas. La colaboración entre científicos, pescadores y gestores de recursos es crucial para encontrar soluciones sostenibles que protejan la biodiversidad acuática de España.














