Ante el paisaje

En el pensamiento y la obra de Juan Gil-Albert el paisaje mediterráneo actúa como nostalgia del mito de la Edad de Oro, como universo simbólico y como escenario de la propia vitalidad. La Arcadia, identificada con la Edad de Oro, está presente desde Misteriosa presencia, y los pinares alcoyanos vienen a ser, en la imaginación de Gil-Albert, bosques ancestrales consagrados al culto del dios Pan. La pertenencia a la cultura grecolatina viene perfectamente definida en el prólogo a Homenajes. En «La fidelidad», de Carmina manu…, aparece la exaltación de Grecia, tierra del olivo y el ciprés, el Sol, el mármol, la sal y el aceite, la almendra y la aceituna, Pitágoras, Hesíodo, Homero, Safo, el Fedón platónico, Afrodita y Apolo.

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