Puntualmente y, como manda la tradición, a las doce de este mediodía comenzaba la Bendición de los Güevos Pintos de la Pola. El párroco de la iglesia polesa de San Pedro, Fermín Riaño, tomó la palabra en una jornada en la que, pese a que el tiempo no acompañó demasiado, la gente se echó a la calle para disfrutar de las fiestas. Riaño les agradeció la presencia a todos los que se congregaron, “que dais vida a esta plaza”, y también a todos aquellos que, “sin poder estar hoy aquí físicamente, compartís esta bendición a través de los medios de comunicación”. El sacerdote, al igual que se lleva haciendo durante el último medio siglo, recitó en asturiano los tradicionales versos de este acto.