Si bien la deshumanización palestina demostrada por dirigentes y fuerzas armadas israelíes ha llegado a calar en parte de la sociedad de Jerusalén, este discurso de odio también ha perjudicado la legitimidad de Israel al mostrar al mundo la cara más cruel de la ofensiva hebrea, haciendo cada vez más difícil justificar las acciones militares del Ejecutivo de Benjamín Netanyahu.

Tanto es así que posturas de socios tradicionales y cruciales de Israel como Estados Unidos se han visto obligados a matizar su apoyo, aunque dicho respaldo continue siendo una prioridad para Washington. Así, el pasado 9 de marzo, Joe Biden criticó a Israel, revindicando que el país “no puede tener 30.000 palestinos más muertos como consecuencia de perseguir a Hamás”. Es más, a finales de este mes se ha producido la abstención de Estados Unidos en la aprobación de la primera resolución de alto el fuego en Gaza en el Consejo de Seguridad de la ONU, un hecho inédito desde que empezó la guerra hace casi seis meses.

No obstante, y a pesar de la resolución, Israel ha continuado atacando objetivos en la Franja de Gaza y su presidente, Isaac Herzog, ha confirmado que no va a detener la ofensiva. “Todo empieza y termina en Sinwar“, ha señalado Herzog, haciendo referencia al líder de Hamás en Gaza, “no hay elección, la guerra debe continuar y Sinwar tiene que ser encontrado vivo o muerto para poder traer a los rehenes a casa”, perpetuando así la escalada de violencia instaurada en el territorio.

De movilización ciudadana a decisiones políticas

Tan evidente y violenta ha sido la ofensiva israelí durante los últimos meses sobre el conjunto de la población de Gaza que, tras su inicio, comenzaron marchas multitudinarias que exigían el cese de hostilidades contra los gazatíes y que reclamaban la creación de un Estado palestino. Estas concentraciones iniciadas primero en países árabes como Irak, Jordania, Baréin, Líbano, Siria, Yemen o Egipto, inspirarían la organización de nuevas protestas en ciudades de todo el mundo, como Nueva York, Washington, París, Berlín, Bruselas, Madrid, o Londres, donde las palabras del primer ministro Rishi Sunak, que aseguró su apoyo a Israel “hoy, mañana y siempre” se vieron contestadas con varias manifestaciones consecutivas en las calles londinenses.

Conscientes del sentir de buena parte de su población civil, algunos líderes europeos como Pedro Sánchez o el primer ministro belga, Alexander De Croo, se han decantado por el reconocimiento del Estado palestino como solución al conflicto. En el caso español, el presidente ha insistido recientemente que durante esta legislatura propondrá a las Cortes Generales el reconocimiento del Estado palestino por parte de España.

Defensa y Exteriores se implican

Esta misma semana, el Gobierno de España ha enviado desde la Base Aérea de Zaragoza un cargamento de 23 toneladas de provisiones alimenticias con destino a la Franja de Gaza. Esta misión, coordinada a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID), busca brindar asistencia a la población civil afectada por el conflicto bélico en la región.

La aeronave despegó durante la tarde del pasado martes, como parte de una iniciativa conjunta entre el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, liderado por José Manuel Albares, y el Ministerio de Defensa, bajo la dirección de Margarita Robles. Esta acción representa un esfuerzo por proporcionar ayuda humanitaria a quienes residen en Gaza.

Cabe destacar que esta entrega sigue a otra anterior realizada el pasado 3 de marzo, cuando el Ministerio de Defensa respondió a la solicitud de colaboración del rey Abdalá de Jordania enviando un total de 110 paracaídas de carga a Jordania, con el objetivo de ayudar a la población de la Franja de Gaza.

España se convierte así en otro de los países dispuestos a enviar ayuda humanitaria y recursos para los gazatíes, junto a Alemania, Marruecos, Estados Unidos, Jordania, Francia o Bélgica.

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