Las alertas alimentarias son habituales en nuestro país. A menudo, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) publica avisos sobre la presencia de alérgenos no declarados en el etiquetado de algunos alimentos o sobre la detección de peligrosas bacterias en productos que llegan a distribuirse a los consumidores. Sin embargo, éste no es el único sistema que utilizan las autoridades sanitarias para velar por la seguridad de todo aquello que nos llevamos a la boca. 

Precisamente, el Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la Unión Europea (Rasff) ha emitido una alerta tras detectar Clostridium perfringens, una peligrosa bacteria que suele provocar gastroenteritis agudas, en una canela que iba a ser distribuida por los supermercados de nuestro país. Esta popular especia procedía directamente de Vietnam.

Según los datos que aparecen en estas alertas publicadas a nivel europeo, la presencia de la bacteria fue detectada en un control fronterizo de ahí que se emitiera una “notificación de rechazo fronterizo”. Así mismo el Rasff califica como “grave” la incidencia detectada con este producto que iba a ser vendido en nuestros supermercados. Es decir, el producto fue rechazado en nuestras fronteras.

Hasta el momento, no se dispone de más información. Facua-Consumidores en Acción criticó la pasada semana la “escasa información que aparece en estas alertas alimentarias a nivel europeo”, ya que, según el organismo, provoca que el consumidor acabe sospechando de todos los productos “independientemente de que puedan o no estar afectados”. Facua también critica que no se facilite información sobre las empresas productoras ni sobre las zonas del país donde se han cultivado. 

Las intoxicaciones provocadas por C. Perfrigens causan, en la mayoría de los casos, gastroenteritis leves y se curan sin tratamiento. Sin embargo, algunas cepas pueden llegar a producir una enfermedad grave que daña el intestino y, a veces, causa la muerte. “Generalmente, la carne de vacuno o de ave, el jugo de carne y los alimentos deshidratados o precocinados contaminados son los responsables de los brotes de intoxicación alimentaria por C. perfringens. Algunas cepas no se destruyen aunque se cocine bien la carne, y en cambio otras sí”, señala el Manual MSD de Diagnóstico Médico. 

“La gastroenteritis leve empieza entre 6 y 24 horas después de haber consumido alimentos contaminados. Los síntomas más frecuentes son diarrea acuosa y retortijones abdominales”, señala el documento. “Aunque habitualmente es leve, la infección también causa dolor abdominal, distensión abdominal por gases, diarrea grave, deshidratación y una importante disminución de la presión arterial. Los síntomas de una intoxicación alimentaria por Clostridium perfringens suelen durar unas 24 horas”, remacha.