El entorno del Valencia destruye al club y ahuyenta al próximo comprador. Conclusión: el club, camino de la muerte. La frase no es mía, es de alguien que prefiere permanecer en el anonimato, algo que le alabo porque lo realmente importante es el peso de su razonamiento. El cual, desde luego, no va a ser compartido por mucha gente; esa que sigue pidiendo sangre. La sangre equivocada, si es que hay alguna que sea la “correcta”. Esa gente que continúa eligiendo la algarabía en lugar del camino recto. Quizá porque el camino recto siempre es mucho más tortuoso y complicado.