La enfermedad renal crónica afecta al 15% de los adultos españoles, sobre todo a varones de edad avanzada y con otras patologías asociadas como diabetes o enfermedad cardiovascular. Con una alta tasa de infradiagnóstico (por encima del 40%) sus síntomas son poco reconocibles al principio, lo que dificulta su tratamiento y manejo clínico. Por eso, los expertos la tildan como la “epidemia silenciosa” del siglo XXI. En España, el número de personas que necesita tratamiento renal sustitutivo -diálisis o trasplante-, ha crecido un 30% en la última década, y esta cifra se sitúa en 1.411 pacientes por millón de población (año 2022).