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un catalán de padres inmigrantes que sigue siendo el chico del barrio pobre de La Trinidad Vieja

Juan Antonio García Bayona (Jota para los más cercanos), el gran director de cine que arrolló anoche con su película La sociedad de la nieve con, nada más ni menos, que 12 Premios Goya, no siempre ha sido un cineasta de aureola y estatus internacional. Tiene una historia a sus espaldas de orígenes humildes, barrios obreros de Barcelona en su niñez, estrecheces económicas y, sobre todo, mucho trabajo y esfuerzo. Además de ello, algo que lo retrata. Bayona no ha sucumbido a los cantos de sirena y el glamour del estrellato, sino que sigue fiel a sus orígenes, principios y se mueve por estos mundos del artisteo internacional, con la misma sencillez y humildad de sus comienzos.

Nacido en Barcelona, pero de padre de Écija y madre de un pueblo de Jaén

Bayona vio la luz por primera vez pocos meses antes de morir Franco, el 9 de mayo de 1975, en Barcelona, pero es descendiente de padres andaluces. Su madre, Piedad, fue costurera y conserje y nació en Huelma (Jaén). De su padre, pintor industrial, natural de la sevillana Écija, heredó el nombre y su pasión por el cine. Su infancia, en el interior de una familia humilde, tuvo como paisaje el barrio barcelonés de La Trinidad Vieja, una zona solidaria, activista, y ahora intercultural, cuyos vecinos protagonizaron una importante lucha contra la proliferación de la droga. En 2008, cuando fue superpremiado también en los Goya por El orfanato, Bayona recordó sus orígenes y emocionado, dijo: “Un día haré una peli sobre cuando íbamos al patio del cole y veíamos a los yonquis pincharse en la verja mientras nos comíamos el bocata de chóped. Era fuerte, pero no dramático”.

Allí creció junto a Carlos, su hermano gemelo con el que tiene una intensa relación, tanto personal, como profesional. Normalmente están juntos en el desarrollo de sus proyectos de trabajo y viajes.

Su padre le transmitió el valor del cine y los primeros contactos con el séptimo arte, ya que, como pintor industrial, ilustraba las marquesinas de cines en Barcelona cuando Jota era pequeño. Él ha reconocido en distintas ocasiones que sus padres han sido columnas básicas en su carrera porque siempre han estado a su lado apoyándole.

Su padre, sin dinero, lograba que sus hijos vieran mucho cine

El reconocimiento de la importancia de su padre en la carrera del director de La sociedad de la nieve, ya la explicó su hermano en una entrevista a El Periódico. Decía hace más de 10 años Carlos García Bayona: “Mi padre siempre se preocupó porque viéramos mucho cine. No había dinero en casa, pero cuando salía un nuevo reproductor de vídeo al mercado, él enseguida lo traía. La primera película que vimos, con un reproductor Beta, fue Las aventuras del Rabino Jacobo, de Louis de Funès”.

Guillermo del Toro, su mentor; el Festival de Sitges, su punto de partida; ‘El orfanato’, su palanca

Su pasión por el cine se inició a muy temprana edad. Estudió en la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (ESCAC). A los dieciséis años conoció en el Festival de Cine de Sitges, al que Bayona reconoce como su mentor, Guillermo del Toro, quien presentaba La invención de Cronos. Tras su graduación en el ESCAC comenzó su carrera dirigiendo anuncios y vídeos musicales. Su primer contrato como realizador audiovisual vino de la mano de la banda española de música techno OBK cuando apenas tenía veinte años y, después de tres años trabajando y 14 videoclips dirigidos para ellos,​ consiguió el Premio Ondas por el vídeo musical de Tú sigue así. Desde entonces, trabajó como director de videoclips para diversos artistas.

Pero su eclosión como gran cineasta se produjo cuando se le ofreció el guion de El orfanato. Para rodar la película necesitaba un presupuesto enorme y ahí aparece, su mentor, Guillermo del Toro, que se ofreció a coproducirla. El orfanato se estrenó el 20 de mayo de 2007 en Cannes, recibiendo una ovación de más de diez minutos por parte de la audiencia presente. Meses más tarde, el 11 de octubre de 2007, se estrenó en las salas de cine españolas y recaudó 8.3 millones de dólares. Bayona fue galardonado con el Goya al Mejor Director Novel en 2008.

Su amor por la música y los videoclips

Además de sus trabajos con OBK, Bayona ha realizado videoclips para numerosos grupos. Fue el director de cabecera del grupo Camela, y el encargado de ilustrar la pieza Cómo repartimos los amigos, con la que el dúo Ella Baila Sola se despidió de su público. Entre los artistas para los que ha trabajado se cuentan Pastora Soler (En mi soledad), Fangoria, Nena Daconte, Enrique Bunbury y Miren Iza (Frente a frente, en el cual aparece al final la cantante Jeanette, intérprete original del tema). En 2012 puso imágenes al sencillo Disconnected de los británicos Keane. Esta banda ha declarado que admira mucho el trabajo cinematográfico de Bayona, y el cineasta español ha manifestado a su vez que es seguidor de la música de este grupo.

Curiosidades

Antes de dirigir Jurassic World: El reino caído ya había tenido otras dos oportunidades de dirigir grandes proyectos en Estados Unidos como fueron la película Crepúsculo y una entrega de Los juegos del hambre, pero decidió no aceptar estos encargos. Otra curiosidad la protagoniza su “doble”, su hermano gemelo. Carlos ha reconocido que ha llegado a ocupar su lugar alguna vez, como cuando estuvo una noche entera recibiendo felicitaciones por El orfanato.

Ha participado como actor en Queridos Fotogramas (2018), donde se interpretaba a sí mismo, y en Spanish Movie (2009), interpretando a Alfrodo.

Su grandeza como cineasta contrasta con su pequeña estatura: mide 1,57 metros

Discreto y sencillo, incluso tímido, es muy reservado de su vida privada. No se le conoce pareja, aunque desde este sábado se ha comenzado a especular, ni se expresa públicamente sobre sus posibles compañeros sentimentales. Huye de los photocalls, de los grandes actos y de las relevantes citas que conlleva la parafernalia del mundo del cine, pasando siempre a un lugar secundario por opción propia.

“No es lo mío, es un mundo muy lejano. Cuando termine esto, vuelvo a mi vida de siempre, con mis amigos y mi familia. Soy chico de barrio”, reconocía en una entrevista hace tiempo. Jota sigue siendo el chico del barrio humilde de La Trinitat Vella, pero con 13 Goyas merecidísimos y continúa siendo una gran persona, mejor cada día. Difícil lograrlo, pero posible, ahí está la muestra, un grande entre los grandes del cine mundial de 1,57 de altura.

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