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El asesino del sintecho en Valencia: “Pido perdón a las familias y al Gobierno de España”

Hace más de siete años que Hame K., el presunto asesino del cauce del río Túria, abandonó su país natal, Malí, dejando allí a su mujer y a sus dos hijos. Tras sufrir todo tipo de adversidades en este proceso migratorio, que le llevó a Italia, donde estuvo trabajando en el campo, el ya encarcelado por dos delitos de asesinato -uno de ellos en grado de tentativa- siente que todo ello le ha afectado mentalmente. Una obsesión enfermiza porque se le iba a caducar el permiso de residencia italiano, una supuesta estafa de la dice haber sido víctima en el país transalpino, y el robo de unos teléfonos móviles en los pocos días que llevaba en València, parece que terminaron de hacer ‘click’ en su mente. Aunque serán los psiquiatras forenses del Instituto de Medicina Legal de Valencia los que determinen si realmente padece algún tipo de patología mental, su imputabilidad y el grado de afectación en el momento en el que atacó a traición a dos sintecho golpeándoles con sendas piedras de gran tamaño mientras dormían.

El joven que en la madrugada del pasado miércoles dejó un reguero de sangre entre los sintecho que pernoctan en el cauce del río Túriacon una persona muerta y otra gravemente herida, se mostró arrepentido por sus acciones violentas durante la exploración psiquiátrico forense a la que fue sometido en el juzgado de guardia y pidió disculpas a los familiares de sus víctimas y al Gobierno de España.

Hame K., de 30 años según su documentación italiana, aunque él afirma que tiene 27, llevaba apenas veinte días en València. Tiempo durante el cual estuvo pernoctando en el viejo cauce del Túria, al igual que sus dos víctimas, aunque niega que las conociera.

De hecho, las investigaciones del grupo de Homicidios de la Policía Nacional apuntan que ambos ataques fueron al azar y que el arrestado, que se encuentra ya en prisión provisional por estos hechos, no tenía un motivo directo contra ninguno de los agredidos.

Su objetivo inicial eran “indigentes negros”

El propio homicida confeso aseguró a los forenses que esa noche “buscaba negros” para atacarles, y atribuye esta agresividad hacia ellos porque días atrás le habían robado sus pertenencias, entre ellas varios teléfonos móviles.

No obstante, ninguna de las dos víctimas es de piel oscura. El fallecido es Sandel Branea, un rumano de 56 años. Y el herido, José Javier C. P., de 46, es un albaceteño que también pernoctaba en el cauce del río. En su caso logró salvar la vida y se recupera favorablemente en la unidad de Reanimación del Hospital La Fe de València, centro al que fue trasladado a las 8.00 horas del miércoles tras ser localizado por la policía con una herida abierta en el cráneo y varias costillas fracturadas junto a la rampa próxima a la estación de autobuses de València.

Captado por las cámaras del cauce

Su agresión se produjo varias horas antes, concretamente a la 1.30 de la madrugada, según reflejan las grabaciones de las cámaras de seguridad del cauce, que lo captaron portando la mochila en la que llevaba una gran piedra con la que golpeó a su víctima, estando éste indefenso tratando de mitigar el frío con una manta y un cartón en el suelo del cauce.

La policía científica y agentes del grupo de Homicidios en el lugar en el que fue hallada la segunda víctima. J. M. LÓPEZ


Los investigadores desconocen si esta agresión se produjo antes o después del ataque mortal bajo el puente del Real, aunque por el estado en el que fue hallado su cadáver y los movimientos del homicida grabados por las cámaras hacen pensar que ese fue su segundo ataque de la noche, y que tras éste, fue cuando acudió voluntariamente al retén de la Policía Local en Ciutat Vella para entregarse y confesar que «había matado a dos personas» (creía que ambos estaban muertos) a unos 40 minutos de distancia andando.

La salud mental del acusado será clave

De la exploración psiquiátrica inicial en dependencias judiciales, antes de que la jueza acordara su encarcelamiento, no se desprende que padezca una patología psiquiátrica, aunque todavía es pronto para que los especialistas puedan dar un dictamen claro. Lo que sí mostró, ayudado en todo momento por una intérprete de bambara, es un comportamiento colaborador, aunque evasivo sobre los motivos de esa noche de furia y sangre.

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