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El PP se inclina por una sanción inmediata a Monasterio tras su voto irregular para desgastar a Vox

“Si se tiene que pirar será por su culpa, está amortizada“. En el PP van a por ella y Rocío Monasterio acusa el desgaste. Este viernes la Mesa de la Asamblea de Madrid tiene su reunión habitual para tratar los temas de la semana siguiente. En el orden del día, el presidente del parlamento autonómico, Enrique Ossorio, ha incluido que se inicie el proceso para investigar qué paso el pasado 1 de febrero en el escaño del ya exdiputado de Vox, José Luis Ruiz Bartolomé, donde estando él ausente se registró un voto como si aún fuera miembro de la cámara. El supuesto voto fantasma que Monasterio admitió solo como “error técnico” será previsiblemente sancionado y la Mesa debe decidir si opta por un procedimiento que puede alargarse semanas en una comisión o si es el propio órgano de gobierno de la Asamblea la que llevará directamente el proceso.

El resultado, en cualquiera de los dos procedimientos, parece claro después de que la presidenta del Gobierno regional, Isabel Díaz Ayuso, haya sugerido en el Pleno que si alguien comete “enormes errores”, como este supuesto voto irregular, “tendrá que ser multada”. Las amarras entre ambas han quedado rotas, pedir una sanción que puede suponer la expulsión de la cámara es ir un paso más allá de lo que ha ido hasta ahora la dirigente madrileña. Su insinuación fue inmediatamente contestada por la portavoz del partido de la ultraderecha, que más allá de especular con que Ayuso tiene una “obsesión” con ella y que “está centrada en expulsar a Rocío Monasterio del Pleno, en vez de estar centrada en expulsar a los menas de Madrid”, denunció que esas declaraciones son una “orden” para que el presidente de la Asamblea la sancione.

Fuentes de la cámara señalan que hay un “ensañamiento” evidente del PP con Vox en este caso. Reconocen que “no hay precedentes” de un caso similar y que hay incumplimiento de las normas por parte de la portavoz del partido ultra, pero se podía haber solventado con una “amonestación“, es decir, una advertencia verbal o por escrito de la falta cometida, no necesariamente una sanción que puede traducirse en una multa económica o en que Monasterio sea suspendida como diputada por un periodo de entre 15 y 30 días, como recoge el reglamento. La estrategia que en septiembre inició el PP de Madrid para desterrar a Vox como futuro rival político ha llegado en apenas cinco meses a un desgaste que la propia Monasterio ha “servido en bandeja” tras lo sucedido con la votación de la semana pasada, relatan en el parlamento autonómico.

Procedimiento

Fuentes cercanas a Ossorio explican que ahora se abrirá una proceso “con un periodo de alegaciones” donde “la defensa esté garantizada” y que a partir de la apertura del proceso se dictará quién es el instructor, “que puede ser un diputado o alguien de la propia Mesa”. Mientras en el PSOE no terminan de ver claro que esto pueda ser así y estiman que el asunto debe pasar de manera automática a la Comisión del Estatuto, fuentes de la cámara explican que el propio reglamento de la Asamblea establece que la Mesa es competente para “iniciar, tramitar y resolver, a través de un procedimiento simplificado” (artículo 39) las acciones que atentan “contra la dignidad de la Asamblea de Madrid o contra la disciplina, el orden o la cortesía parlamentaria, provocando, en este último supuesto, desorden con su conducta, de obra o de palabra”, como indica el artículo 33. Y este es justo el artículo en el que se ha basado la Presidencia para iniciar todo el asunto, según explican fuentes populares.

Con el procedimiento simplificado “se acortan los plazos” y la sanción puede ser “inminente” si el PP quiere, puede estar resuelto en apenas “10 o 15 días”. Pero en su afán por que no queden flecos a los que pueda agarrarse Monasterio para denunciar falta de garantías, los populares debaten qué “margen” se le da a la portavoz de Vox para preparar sus alegaciones y defenderse. En cualquier caso, si la Mesa asume la investigación el proceso será seguro más corto que en la comisión, aseguran fuentes parlamentarias.

El presidente Ossorio advertía a Monasterio el pasado lunes, cuando se anunció la investigación, que después de cinco años una diputada debería conocer las normas y el funcionamiento de la casa, apuntando que la votación desde un escaño no puede ser un error técnico, como ella decía. Este jueves ha preferido no entrar de nuevo en el debate público de este asunto. Fuentes de la Asamblea aseguran que en los trabajadores del parlamento tampoco sienta bien que Vox “eche la culpa a los técnicos” cada vez que comete un error o tiene un problema. Y recuerdan, para preparar la estocada final, que Ayuso no acudió a votar aquel día porque tenía otros asuntos en la agenda y en su mesa el sistema no quedó abierto ni votó nadie. Por tanto, los “indicios de incumplimiento son evidentes” en el caso de Monasterio, insisten.

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