¿Tira el PP la toalla? ¿Da por hecho que la investidura es imposible? No y no. “Nuestra obligación es intentarlo hasta el final”, responde un alto dirigente del Partido Popular a este periódico. ¿De verdad? ¿Incluso después de que su última esperanza, el PNV, se mantuviera en silencio en los días previos sin atender a los guiños de Génova y, finalmente, votara a la candidata del PSOE para la Mesa? “De verdad, eso esperan nuestros votantes y afiliados“.

Lo cierto es que el varapalo del 23-J se ha renovado con otro golpe el 17-A.

Alberto Núñez Feijóo contaba con salir de las urnas con una victoria mayor, que le permitiera formar Gobierno. Pero del mal, el menos: la escasísima opción que le dieron los resultados electorales para la investidura pasaba, siempre y en todo caso, por un Ejecutivo del PP en solitario. Ahora, tras la votación para la presidencia del Congreso, en la que Vox le retiró el apoyo, dejó a la socialista Francina Armengol con 178 y a Cuca Gamarra con sólo 139.

El enfado en Génova era patente. Y por eso el político gallego tuvo un cónclave extraordinario con su cúpula más cercana en la tarde posterior. Sin embargo, no hay desánimo en las filas populares. Muy al contrario, fuentes cercanas a Feijóo insisten en que, a pesar de que el PNV se alineó con Pedro Sánchez en lo tocante a la Mesa, “el PP no da nada por hecho”, y seguirá insistiendo. 

Ronda del Rey

De hecho, la dirección nacional del PP se mantiene firme en que el líder del partido acudirá el martes a la ronda de contactos con el Rey, con la intención de aceptar la propuesta del Jefe del Estado para acudir a la investidura.

El hecho de ser el último en ser llamado, explican, demuestra que es el más votado en las elecciones, y Génova sostiene que Feijóo está hoy “más cerca” de gobernar porque, aunque no tiene números para una mayoría absoluta, mantendría el apoyo de Vox y de UPN, y sumaría a Coalición Canaria, lo que llevaría a Sánchez a necesitar el sí de Junts.

A los canarios, ya los dan por seguros. Por un lado, porque CC rechaza los extremismos, como demostró alejándose de Junts y votando a Gamarra, en lugar de mantenerse en la abstención que habían anunciado. Y por otro, porque ambos partidos gobiernan juntos en coalición en las islas y Fernando Clavijo, el presidente autonómico y líder del partido, fue el impulsor de la idea de contar con los peneuvistas en la Mesa como “bisagra de desempate” entre bloques.

Este plan, en el que trabajó Génova duramente los últimos días antes del jueves, no era sólo para facilitar la eventual investidura de Feijóo, sino para demostrar el empeño transversal y “centrado” de los populares: con los nacionalistas en el gobierno de la Cámara, el fiel de la balanza no estaría motivado ni por derechas ni por izquierdas; ni por nacionalismos ni por españolismos… sino por la unión de la “España plural e integradora”, en palabras del presidente del PP.

La orden de no ceder un puesto en la Mesa a Vox también se dio desde la dirección del PP tras comprobar que el PSOE había llegado un acuerdo con Junts, y la presidencia del Congreso era imposible. En todo caso, la respuesta de los de Santiago Abascal se limitó a no apoyar a Gamarra y a unos escasos minutos de teatrillo en los que el líder del partido de derecha extrema dejó “en el aire” que siguieran apoyando “gratis” a Feijóo.

Este viernes, de buena mañana, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, anunció que todo seguía igual a pesar de “las ofensas y el desprecio” del PP. En Génova se da por hecho que ésa será la posición de la formación, en todo caso, aunque los populares se sigan intentando “acercar al PNV” e insistan en que “nadie pueda decir que somos lo mismo que Vox”.

Para Feijóo es clave demostrar, no sólo que el PP prefiere separarse de Abascal, sino que no facilitar la entrada de Vox en la Mesa les permite mantener la centralidad política de Feijóo, que juzgan clave tanto ante una repetición electoral como ante un posible viraje de última hora en el PNV, que les permita formar gobierno.

Quién da más estabilidad

Y es que, en realidad, sólo cuatro escaños separaran al PP de la mayoría absoluta, que quedaría rebasada con los cinco votos de los nacionalistas vascos. Y aunque lo ocurrido en la Mesa no les acerca ni al del PNV ni a la abstención de Junts, en Génova insisten en que “nada ha cambiado” tras la constitución de las Cámaras.

Además, en la Mesa los populares tienen ahora cuatro puestos, lo que consideran una ventaja, en caso de discrepancias en la coalición “ingobernable” que pretende armar el PSOE con “los 21 partidos que conforman Sumar”.

Finalmente, Génova cree que el precio que ahora va a afrontar Sánchez para amarrar su investidura es imposible de pagar. Y le retan a que lo afronte, lo asume y “lo pague”. Un dirigente del partido de Feijóo, en conversación con este diario, entiende que “es más difícil que lo logremos nosotros, puede ser… pero Feijóo, ofreciendo pactos de Estado, daría más estabilidad que un Gobierno de Sánchez, extremado y rehén de quienes quieren romper España”.