Nunca fue muy amante de hablar con la prensa. Se ponía tenso. De hecho, ahora que ha decidido definitivamente abandonar su carrera profesional nos confiesa que aún siente esos nervios sabiendo que va a dar una entrevista. A pesar de que ya no tiene que rendirle cuentas a nadie.
Entrevista a Martín Montoya ex jugador de futbol del FC Barcelona Foto: Dani Barbeito Viladecans / Dani Barbeito / SPO
Martín Montoya jugó su último partido como futbolista en Grecia, en el Aris de Salónica, el 10 de mayo de 2025. Siguió viviendo en el país heleno y este verano, tras valorarlo profundamente, decidió dar el paso al costado definitivo. Tras 129 partidos en Primera División, 52 en la Premier League, siete en la Champions, 25 en Copa del Rey un largo etcétera más.
Nos citamos con él en el Parc de la Marina de Viladecans, donde se ha asentado de nuevo después de más de una década fuera de casa. Con su mujer y sus tres hijos, Martín tiene ahora una nueva vida por delante. Nosotros le pedimos que nos hable de la antigua, de los recuerdos y de cómo visualiza lo que tiene por delante.
Pregunta: ¿Cómo de difícil es la decisión de parar, de dejarlo para siempre?
Respuesta: Eso depende de cada uno. Al final competimos cada día. Somos profesionales del fútbol o de cualquier deporte. Nos gusta competir y jugaríamos hasta que el cuerpo dijera: «Basta».
En mi caso, por ejemplo, fue más un tema mental y de cansancio del fútbol, de no sentir lo mismo que cuando empecé. Entonces tienes que tomar decisiones: si te compensa seguir jugando o parar, disfrutar de otros proyectos, de la familia, volver aquí a Barcelona después de 11 años y tener una vida por delante para pensar en qué hacer, qué crear y, sobre todo, disfrutar.
P: Me imagino que cuando decides dejarlo aún tienes alguna oferta. Otra cosa es que no te compense, pero entiendo que tienes opciones para seguir.
R: Sí, tuve ofertas de países exóticos, como Chipre, Irán, países de un segundo nivel para seguir jugando, pero ya no me compensaba, sobre todo por tema familiar.
Yo he cambiado mucho desde que salí del Barça. Cada dos años o tres, como máximo, cambiaba de club y han sido cambios muy difíciles para mí, para mi mujer y para mis niños. Quieras que no, sufrimos todos. Con 34 años ya puedes pensar si te compensa seguir jugando por el aspecto económico o deportivo, o si al final estás también un poco cansado y toca parar.
P: ¿Te dio tiempo, en tu parte final de carrera, a pensar qué harías después? ¿O es algo en lo que tampoco te habías parado mucho a pensar?
R: Yo ya llevaba un par de años, desde que me fui a Grecia, pensando un poco en el futuro porque sabía que me quedaba poco.
Lo he pensado, pero nunca me ha terminado de atraer nada. Por ejemplo, me dicen: «Sácate el curso de entrenador». No es algo que me motive ahora mismo. En un futuro, a lo mejor sí que me gustaría. Me sacaré los títulos de entrenador, pero no es algo que me apasione.
Y lo demás, poco a poco. Tenemos que estabilizarnos aquí, en Barcelona, después de 11 años. Llevamos aquí solo un mes: el colegio, la casa, todo. Estamos empezando y tendré tiempo para pensar qué proyectos hacer.
P: ¿Te gustaría algo relacionado con el fútbol? ¿Crees que, por cómo ha sido tu vida, seguirás por este camino? No sé si en alguna agencia de representación o si harías un cambio radical.
R: Si fuera algo relacionado con el fútbol, una agencia de representación no me gusta porque el mundo de la representación nunca me ha gustado y tampoco cómo se trata. Es un negocio, para ser sinceros, y no me gusta ese sufrimiento del jugador. Todo gira alrededor del dinero.
Algo relacionado con niños pequeños, montar algún club, algún campus… Eso sí me gustaría. Poder ayudar a niños con mi experiencia. Algo así me gustaría montar.
P: Bueno, regresemos un poco al pasado. Tú hiciste casi todas las etapas del fútbol formativo desde Benjamín en el Barça. ¿Cómo recuerdas tu infancia en el Barça, quemando etapas, y también el paso a la edad adulta dentro del club? Porque tú lo pasas todo ahí dentro.
R: Yo empecé en el Benjamín A, el segundo año de Benjamín. Venía de jugar en el Gavà, me llamaron para ir, hice las pruebas, me cogieron y empecé en Benjamín A. Pasé por todas las etapas hasta llegar al primer equipo.
Es muy bonito y muy gratificante, porque cuando eres pequeño tienes esa pasión, ese disfrute. Ir cada día a entrenar te llena de orgullo. Tienes muchas ganas, pero también te sacrificas, porque yo con 9 años salía del colegio a las cinco de la tarde y tenía que ir con mi madre en autobús, tren y metro a Barcelona. Durante dos años venía un taxi a recogerme.
Al final te pierdes mucha infancia. Sales del colegio y vas al fútbol, y no es un club como un Viladecans, un Gavà o un Castelldefels. Es el Barcelona, que es exigente y, aunque seas un niño pequeño, tienes que dar el 100 % para quemar etapas y poder escalar, porque hay mucha competencia. En el Barça están los mejores jugadores, procedentes de toda España y de todo el mundo, y tienes que tener nivel y, sobre todo, rendir.
Es muy bonito poder pasar por todas esas categorías. También está esa parte de presión, junto a la parte de disfrute, que tiene que afrontar un niño.
P: Cada salto de Infantil a Cadete y de Cadete a Juvenil supone que otros se quedan por el camino, y entiendo que eso no tienes por qué estar preparado para asumirlo siendo tan jovencito.
R: Claro. Al final eres muy joven y lo que quieres es disfrutar. Estás con las exigencias de un Barcelona que te exige competir y superarte cada año. Hay un periodo en verano en el que te coge el entrenador, el coordinador, el director o quien sea del club y te dice: «Martín, ¿sigues o no sigues?».
También tienes que estar preparado para eso, porque no es fácil. El niño pequeño quiere disfrutar y poder llegar al primer equipo, que es la ilusión de todos.
Pero, siendo tan pequeño, ¿estás preparado para ese veredicto? Al final de cada temporada te dicen: «Martín, ¿sigues o no sigues?». En mi caso, he pasado por muchos jugadores y por todas las etapas, y he visto gente que lo ha pasado mal. Es lógico.
P: Esta es una parte, digamos, más oscura de todo lo que es el fútbol formativo de los grandes clubes europeos, ese nivel de exigencia tan alto. Pero también, ¿crees que es la clave para que los que lleguen al primer equipo lo hagan tan preparados?
R: Así es. Las exigencias de un club grande como el Barcelona o cualquier club de Primera División buscan formarte y tener a los mejores jugadores para que luego lleguen al primer equipo preparados.
Esa exigencia la conocemos, pero cuando eres tan joven, con 9, 10 u 11 años, no te das cuenta de la dimensión que tiene.
Cuando empiezas a estar en Cadete y ya empiezas a despuntar, tienes que estar muy bien preparado porque sabes que, sobre todo hoy en día en el Barça, suben antes al primer equipo. Tienes que tener un nivel de exigencia, disciplina y preparación muy grande para que, cuando llegue el cambio, puedas competir y estar al nivel.
P: ¿Alucinas ahora con estos chavales de 16 años? La generación actual tiene varios exponentes, pero verlos con 16 años afrontarlo y ser titulares indiscutibles en todo un Barça… Tú, que has quemado todas estas etapas, ¿cómo lo has vivido?
R: Para mí es muy fuerte porque, en mi época, la época de Busquets, Xavi e Iniesta, era difícil llegar al primer equipo tan pronto. Al final llegamos con 19, 20 o 21 años y luego tenías que ir paso a paso, intentar primero estar en el banquillo, competir y ganarte un puesto.
Hoy tienen esa posibilidad, o están más preparados, para poder competir y subir al primer equipo con 16 o 17 años y luego estabilizarse. No es que suban y sean suplentes del titular, sino que ya están. Llevan dos o tres años siendo titulares en el Barça en casi todos los partidos y también en la selección. Es un hito muy grande para ellos y para el club.
P: Sobre lo que decíamos de que tú cada verano vivías ese veredicto de «Martín, sigues» o «Martín, no», y compañeros que se quedaban. ¿Recuerdas a alguien que se quedara en alguna de esas etapas y que tú hubieras pensado «este chico lo va a petar porque lo tiene todo» y, por A o por B, lo descartaran? Algún nombre que te venga a la cabeza.
R: Dennis Krol, un alemán que ficharon del Bayer Leverkusen. Estuvo un par de años y luego lo echaron. También Carlos Martínez, que jugó conmigo desde Benjamín A. Creo que acabó en algún equipo de Preferente. Gai Assulin, en el Barça B, cuando estaba la transición del Barça B al primer equipo, tampoco dio el paso al primer equipo.
Son jugadores que, en este caso, eran considerados el «siguiente Messi». Decían que tenía la proyección y la capacidad para serlo.
P: Para ti, la tenía. Te iba a preguntar también por este nombre, por Gai Assulin.
R: En mi quinta teníamos a Thiago Alcántara, Romeu, Tello, Cuenca… Éramos una generación muy buena y, en este caso, Gai Assulin destacaba por encima de todos. Llegó, subió al primer equipo y debutó antes que todos. Tenía esa proyección y luego, por A o por B, no pudo consolidarse.
P: Yo lo recuerdo porque también es un poco de mi quinta y sí que recuerdo que la prensa es muy dada a inflar al nuevo Messi. No sé si eso también crees que al chico le pesó un poco, si le pesa la presión al jugador, y los padres que están ahí e insisten en que tiene que…
R: Claro. Manejar eso es complicado.
P: ¿En tu casa cómo lo fuiste manejando? Tu llegada a la élite y el debut en el primer equipo. ¿Cómo lo recuerdas?
R: Siempre trabajar. Eso es lo que decían mis padres: trabajar, disciplina y todo sale. Buen comportamiento y, paso a paso, tuve la suerte de poder escalar todas las etapas del fútbol base y disfrutar del primer equipo.
P: ¿Hay algo que conseguiste tú que no sé si alguien más ha conseguido? Igual sabes por dónde voy. El debut con la selección absoluta, la llamada de la selección absoluta sin haber debutado con el primer equipo del Barça.
R: Sí.
P: Es algo que te quería preguntar, cómo lo viviste en ese momento, porque creo que probablemente no se haya dado más. Nadie se lo esperaba.
R: Cuando estaba en el Barça B tenía una proyección, como Bartra, Tello y muchos jugadores que tenían opciones de subir al primer equipo. Siendo Barça B, que te llame la selección no es lo habitual.
Sí que había jugadores lesionados en ese momento en la selección y por eso llegó la llamada, pero no es lo habitual que llamen a un canterano. Para mí fue un orgullo. No pude debutar, y esa fue una espinita que se me quedó, pero estoy contento por aquella llamada.
P: ¿Cómo te enteraste tú? ¿Fue Del Bosque quien te llamó?
R: Me enteré por WhatsApp. Me empezaron a enviar mensajes amigos y gente del club: «Martín, que te han convocado para la selección absoluta». La verdad es que no te lo esperas.
Sabes que tienes proyección, estás en el Barça B, pero tu momento tiene que llegar cuando estás en el primer equipo. La verdad es que fue un sueño para cualquiera.
P: Tú aterrizas en el primer equipo de la mano de Guardiola. Creo que debutas en 2011.
R: Sí.
P: Y te topas con que debes competir en tu posición con probablemente el mejor lateral diestro, ya no diría de la historia del Barça, sino uno de los mejores de la historia del fútbol, como Dani Alves. ¿Cómo recuerdas eso?
R: Así es. Al final me topo con Dani Alves. Por una parte es malo porque yo quería jugar, quería seguir disfrutando y poder ser titular algún día en el Barça.
Y tienes al que para mí era el mejor lateral derecho del Barça, incluso del mundo en ese momento. Es complicado porque sabes que es un animal y que es muy difícil competir con él, pero en esos tres años que estuve en el primer equipo aprendí muchísimo.
Era muy buena persona, me ayudaba en todo lo que necesitaba y eso también te hace crecer como jugador y como persona e intentar competir por un puesto.
P: Eso te ayuda a crecer, pero al mismo tiempo, no sé si tú en ese momento sientes que te hace un poco de tapón, entre comillas. No sé si a nivel de autoconfianza también es difícil.
R: Sí, es difícil manejarlo. Él te ayuda. A mí me ayudó mucho a nivel personal. Aprendí muchísimo de él porque lo ves cada día entrenar y jugar y mejoras como jugador, pero a la vez es muy difícil competir por el puesto y poder ser titular.
A partir de ahí, pierdes protagonismo y no consigues lo que yo quería en ese momento, que era ser titular del Barça.

Entrevista a Martín Montoya ex jugador de futbol del FC Barcelona / Dani Barbeito / SPO
P: Lo digo por si te llega a generar algo de frustración. Al final, tu máximo sueño era consolidarte en el Barça en ese momento.
R: Claro, por supuesto. Para cualquier canterano, para cualquiera de la casa, el sueño es jugar en el primer equipo y poder estar desde los 21 años hasta retirarte. Es el sueño de todo canterano del Barça.
Un poco de frustración sí. Es difícil porque sabes que estás compitiendo en ese momento con uno de los mejores laterales del mundo. Pero mi sueño era seguir en el Barça y quería estar ahí como fuera.
Tenía ofertas para poder irme a jugar fuera, pero las rechacé. Quería mantener ese sueño, que era jugar en el Barça.
P: Te hace un poco de tapón, claro. Eres un chaval con 21 o 22 años y es muy difícil, aunque tengas proyección. Estamos hablando de Dani Alves. Es algo que, además, obviamente, no solo te pasó a ti. Les pasó a todos los nombres que hemos repasado, que se toparon con jugadores top. Thiago se topó con Xavi, con Iniesta, con Busquets.
R: Thiago con Xavi, con Iniesta, con Rakitic. Bartra con Piqué, con Puyol, con Fontàs. Tello con Neymar. Incluso Pedro, que sí que se consolidó, pero luego tuvo que marcharse porque iba a perder esos minutos de juego.
Hay muchos jugadores y, sobre todo, canteranos a los que nos toca tomar decisiones.
P: Hay un partido, hablando de Dani Alves, que no sé si recuerdas con especial cariño de tu carrera: aquella final de Copa. Alves no puede jugar, no sé si por sanción o por lesión, y juegas los 90 minutos. Juegas un partidazo en el Calderón, 3-0 contra el Athletic de Bielsa, si no me equivoco. ¿Cómo recuerdas aquella final?
R: Estás en el primer equipo y sabes que en cualquier momento te llega la oportunidad de jugar partidos importantes, pero sabiendo que está el once titular, en este caso Alves, sabes que es muy difícil jugar partidos importantes. En este caso, la final de la Copa del Rey. Se lesiona y Guardiola tomó la decisión de ponerme titular.
Podía haber optado por Adriano, que también jugaba por las dos bandas, por experiencia, porque yo al final era un chaval joven. Me dio la oportunidad de jugar y la verdad es que estoy muy agradecido y muy contento. Ganamos 3-0 y encima hice un partido muy bueno. Lo recuerdo en el Calderón. También hay que agradecer la confianza de Pep.
P: Pep, ¿te acuerdas cómo te lo dijo, que ibas a jugar? ¿Fue días antes o el mismo día?
R: Días antes. Al final, a un chaval joven, si le dices el mismo día que va a jugar, te lo cargas.
P: Igual hasta le ahorras los días previos de tensión, de presión.
R: Sí, quizá. Hay de todo. Hay entrenadores que te lo dicen el mismo día para no generar esa presión y otros que te lo dicen antes para que poco a poco te vayas acostumbrando y sabiendo que vas a jugar.
En este caso me lo dijo antes y más o menos te vas concienciando, aunque no estás preparado porque es complicado jugar un partido así. Pero te vas preparando mentalmente.
P: Igual, a raíz de ese día, la gente, quizá la afición, piensa que Martín va a poder hacer una carrera larga en el primer equipo del Barça. Igual tú también te lo puedes imaginar, pero luego pasan cosas y no consigues esa continuidad.
R: Sí, así es. Mi sueño, como he dicho antes, era poder estar muchos años en el primer equipo. Estaba Alves, que era difícil, pero tenía muchos años por delante. Podía haber estado como titular o suplente durante muchos años en el Barça.
En este caso tuve que tomar la decisión, en 2015, me parece, de marcharme, porque también estaba Dani Alves y estaba Aleix Vidal, que lo trajeron en ese momento.
Me parece que Douglas Pereira, lateral derecho de Brasil, también lo trajeron, y al final tienes que tomar decisiones: te quedas en el primer equipo como tercero o quieres progresar y seguir haciendo carrera. Al final, quieres disfrutar de lo que quiere el jugador, que es jugar, no estar en el banquillo o en la grada.
También me tocó tomar la decisión de marchar. Coincide con la llegada de Luis Enrique, a quien ya conocías del filial, y pierdes un poco ese protagonismo. Viene Douglas, viene Aleix y te das cuenta de que no se acaba de confiar en ti si llegan jugadores de fuera.
P: Si traen jugadores de fuera, es lógico, para mejorar el plantel, el equipo. Pero si traen un par de jugadores, sabes que algo pasa.
R: También me transmitió Luis Enrique ese verano que tenía que tomar otro camino, buscarme otro club para poder seguir jugando.
P: Se habló de que tu relación con Luis Enrique era algo tensa.
R: No, todo bien. En el Barça B tuve muy buena relación con él, jugué todos los minutos con él y estoy superagradecido y supercontento.
En el primer equipo también. Jugué menos de lo que me habría gustado, pero sabía que al final es más difícil jugar en el primer equipo.
Luego me tocó tomar la decisión de marchar. Y también Luis Enrique me invitó un poco a salir, que es lógico. Al final es un trabajo: jugador, club y directiva. Y lo hice a mi pesar porque yo quería quedarme en el Barça toda mi vida. Tenía que tomar decisiones y continuar mi futuro fuera.
P: En los entrenamientos te veías en tu banda con Neymar a menudo. ¿Cómo recuerdas esos emparejamientos?
R: Yo jugaba contra él en los entrenamientos. Él, para mí, siempre lo he dicho en las entrevistas, es el mejor uno contra uno del mundo. Ronaldinho también en su época, pero con el que yo me he enfrentado, para mí, el mejor en ese momento. Tenía un uno contra uno buenísimo.
Te encaraba constantemente. Fallaba el primer regate y al siguiente lo intentaba. Y eso, para un lateral defensivo, es lo peor que hay. Lo que quieres es que el delantero te encare, pero que luego la pase o que te pique en velocidad. Que te drible continuamente, con la agilidad y la velocidad que tenía, sabiendo que es el mejor, era muy difícil para un lateral.
P: Cuando llegó Neymar, tú ya estabas en el primer equipo. Cuando aterriza, cuando lo fichan, ¿cómo recuerdas aquellos primeros días?
R: Recuerdo que era un chico brasileño del que tampoco teníamos muchas referencias. Cuando lo ves entrenar, competir y jugar con esa soltura y ese desparpajo de un chaval y que se relacionaba también con Leo y con Luis Suárez en ese momento, piensas: este tío va a ser muy importante.

Entrevista a Martín Montoya ex jugador de futbol del FC Barcelona Foto: Dani Barbeito Viladecans / Dani Barbeito / SPO
P: Coincides también con esa MSN, Messi, Suárez y Neymar, que para muchos es el mejor tridente de la historia del Barça. ¿Cómo fue esa sociedad, vivirla también desde dentro?
R: La verdad es que, aparte de lo futbolístico, se relacionaban muy bien en el campo, se buscaban entre ellos y formaban un equipo espectacular en lo deportivo.
Fuera del campo tenían una relación muy buena y eran muy alegres los tres. Para el Barça en ese momento y para el mundo del fútbol, por el espectáculo que ofrecían, para mí ha sido el mejor accidente del fútbol.
P: Luego llega ya la primera cesión al Inter. Me dices que con Luis Enrique tuvisteis esa conversación: creía que ibas a tener más protagonismo, necesitabas salir para tenerlo. Tienes que tomar la decisión y llega esa cesión de medio año al Inter, tu primera experiencia lejos de casa, de tu vida realmente, porque llegas desde Alevín a la Masía. No acaba de ir muy bien en lo deportivo, pero ¿cómo fue todo aquello?
R: Fue difícil porque, después de 16 años jugando en el Barça, tomar decisiones es complicado. Pero me salió la oportunidad de ir al Inter, una liga muy bonita, un club histórico y una oportunidad muy buena para mí.
Era una cesión de dos años con opción de compra. Voy para allí, no me adapto, el entrenador no confía en mí y no tengo protagonismo.
Entonces, como es una cesión, tienes que seguir. El jugador tiene que jugar. Si no, te estancas y te quedas ahí. En ese invierno tuve que tomar la decisión de marchar, de salir cedido otra vez, y acabé jugando esos últimos cuatro meses, desde febrero, en el Betis.
P: Luego volverías al Betis más adelante y estarías, creo, tres años. Fue uno de los clubes que más te ha marcado.
R: Sí. El Betis, para mí, después del Barça, es el club que más me ha marcado como jugador.
P: Vuelves de aquella primera experiencia del Inter, la primera fuera de casa, y ahí ya vas al Betis. Supongo que el capítulo del Barça ya lo ves más difícil.
R: Si sales del Barça, la decisión que tomas es buena, juegas y al final creces, sabes que puedes tener la oportunidad de volver.
Pero en este caso me salió mal en el Inter. Volví al Betis, jugué todo, jugué bien, volví a sentirme jugador y estuve contento. Pero sabes que es difícil volver.
Volví al Barça ese verano. Hice la pretemporada con ellos y luego me marché. Seguía Luis Enrique ese verano.
P: Porque claro, si cambia de entrenador, siendo que Luis Enrique ya te ha dicho en su momento que no cuenta contigo, entiendo que recuperar esa confianza es muy difícil.
R: Muy difícil.
P: Pero luego sí que puede haber cambios si lo haces bien.
R: Claro. Como he dicho antes, es difícil cuando un entrenador te dice que no cuenta contigo, pero si sales fuera y la rompes, metes goles, das asistencias y juegas genial, entonces sí tienes oportunidad de volver. Si no, sabía que era difícil volver.

Entrevista a Martín Montoya ex jugador de futbol del FC Barcelona Foto: Dani Barbeito Viladecans / Dani Barbeito / SPO
P: Pasas por el Valencia, por el Brighton. ¿De qué te acuerdas? Me dices que el Betis, después del Barça, es el club que más te ha marcado.
R: Sí, porque en la primera época del Betis, sobre todo, que estuve cuatro meses, me sentí muy querido. Una afición espectacular. Dentro, la gente que trabaja, muy buena y muy cariñosa; la afición, genial; un club que te invita a estar bien; una ciudad muy bonita. Fue un recuerdo muy bonito.
De ahí marché al Valencia, donde estuve dos años. También estuve muy bien. Después del Valencia fui al Brighton. Fue una experiencia muy bonita: jugar en la Premier, donde aprendí muchísimo y donde me encantó jugar con estrellas en campos tan bonitos.
Luego tuve la oportunidad de volver al Betis después del Brighton. Siempre le decía a mi representante: «Si un día puedo volver al Betis, me gustaría volver». Y fue después del Brighton, después de dos años. Volví en el verano de 2020.
P: Luego sí que te tienes que marchar del Betis y de ahí pasas a Grecia. No digo que a otro nivel de fútbol, pero sí que es otra historia. Ese paso, ¿cómo fue? Porque tú venías de tener problemas también.
R: Yo estuve en el Betis tres años. No tuve una continuidad muy buena, la que yo quería, la que necesita un jugador. Era suplente, no entraba en el once.
Luego también estuve seis meses y, cuando las cosas no van bien, entrar cuesta. El entrenador tiene sus pensamientos, sus equipos y sus jugadores. Me tocó tomar la decisión de marchar.
Me quedaba un año de contrato, pero tuve que marchar. Ya no podía estar en el club, ya no me querían. Y es una decisión muy difícil. Estás tres años en un club de tus amores, que te encanta, la familia viene y tienes que tomar decisiones.
En este caso llegó una oferta de Segunda División del Elche, pero mi cabeza no quería seguir en España por tema de presión. Es complicado gestionar todo. Entonces me llegó la oferta de Grecia y hablé con mi mujer y me dijo: «Para ahí, pruébalo».
P: ¿Y qué te llevaste de esa etapa en Grecia, en Salónica?
R: La verdad es que es una experiencia muy bonita. Me encanta el país y me encanta la ciudad. El club es profesional, como aquí. En la liga es un nivel diferente. Le falta mucho para estar al nivel de aquí.
Le falta profesionalismo en muchos aspectos. Están a años luz de aquí, pero, por el tema mental, por la tranquilidad, disfruté muchísimo. Disfruté porque no tenía la presión que tenía aquí, de la gente, de la exigencia, de las redes sociales y todo eso.
Fueron dos años de fútbol muy tranquilos y muy buenos, donde disfruté del fútbol otra vez. Fui titular en casi todos los partidos y mi familia estuvo muy bien. En un país y una ciudad espectaculares también para vivir, acabé esos dos años de fútbol disfrutando de lo que me gustaba, que era el fútbol.
P: ¿Os seguís juntando la generación del 91, con Bartra, con Tello? ¿Os juntáis de vez en cuando, tenéis contacto?
R: Hace poco hicieron una quedada con Luis Enrique. Los del Barça B que subimos, sí. Yo no pude porque estaba en Salónica, en Grecia, pero sí que hacemos quedadas.
Con Bartra hablo mucho. El fin de semana que tuvimos una boda en Sevilla nos juntamos con él, que también dejó el fútbol. Con Soriano también y, de vez en cuando, con Nolito en el Barça Legends.
Con Thiago Alcántara, que es de mi quinta, aunque un poco menor, también mantenemos el contacto.
P: Eso te iba a decir. La generación del 2007… La del 91 fue muy buena, maravillosa. Ahora tenemos una del 2007 con Cubarsí, Lamine Yamal, Bernal, Espart, que es una barbaridad también.
R: Sí, es una generación muy buena. Como he dicho, son muy jóvenes. En nuestra época subíamos más tarde. Éramos 19, 20 o 21 años.
Hoy, con 17, suben y ya están preparados para jugar y compiten como el que más. Tienen ese desparpajo para jugar, esa tranquilidad, y con 17 o 18 años ya son de los mejores del mundo en su posición.
Es una generación muy buena y también hay que dar las gracias al club, porque sabe gestionar la cantera. Tiene muy buena cantera y sabes que puedes confiar en los chavales.
P: Y de estos chavales, ¿tienes alguna debilidad? De estos chicos que han subido de la Masía, por posición o por lo que sea, ¿alguno que…?
R: Por ejemplo, Xavi Espart es lateral derecho y está jugando también por la izquierda. Me recuerda a mi época, cuando empezaba a subir, que tienes esa ilusión, que te quieres comer el mundo. Es un jugador rápido que sube al ataque.
Y luego está Lamine, que para mí es de los mejores del mundo. Podemos decir que es el mejor en este momento. Ha conseguido muchas cosas en el Barça, está consiguiendo muchas cosas con la selección y, por su edad, tiene toda la carrera por delante para mejorar y progresar.
P: ¿Lo vas siguiendo al Barça?
R: Sí, sigo viendo fútbol. Tampoco tengo una pasión por el fútbol. No me encanta el fútbol, pero sí sigo los partidos que me atraen.
No voy a ver un partido normalito. Voy a ver partidos que me interesen, pero no soy un enamorado del fútbol que se pone a ver todos los partidos. También tengo otras prioridades.
P: Y ahora estás con los Legends, algo que te permite jugar con futbolistas que fueron tus ídolos en su momento y con los que no pudiste compartir campo. Creo que con Ronaldinho no coincidiste. Con Rivaldo alguna vez. Es un poco como estar en una simulación.
R: Al final dices: «Ostras, con 35 años estás jugando con tus ídolos», con Ronaldinho, con Rivaldo.
Está el joven que piensa: «Ni en mis sueños habría imaginado que iba a jugar con ellos, que fuera a una pachanga». Pero la verdad es que estoy muy contento y muy agradecido a Xavi Ferrer y al Barça Legends por esta oportunidad y por ayudar en esa transición de exfutbolista.
Es complicada para algunos. En mi caso fue más o menos bien, pero también te hace seguir compitiendo, entre comillas, mantenerte físicamente bien para cuando te llaman y poder conocer a tus ídolos de siempre, viajar y jugar partidos. La verdad es que es una oportunidad muy bonita.












