Las caídas casi simultáneas de Pierre-Emerick Aubameyang y Zakaria Eddahchouri aumentaron la sensación de orfandad en una delantera del Deportivo que estas semanas se ha quedado sin Bil Nsongo, quien ya es internacional con Camerún. Pero si Kevin Sánchez se quedó este verano en el Fabril, algo que no dudó un momento, era para situaciones de contingencia como las que se acaba de llevar por delante a la delantera blanquiazul en un abrir y cerrar de ojos. En ese momento de desgracia, el delantero burgalés ha levantado la mano para volver a sus orígenes, dejar la banda para regresar al centro y explotar su movilidad, su oportunismo y su capacidad para repetir esfuerzos. El Penafiel fue el primero en sufrir con dos goles.
Y es que el ariete burgalés aún no se ha estrenado como goleador esta temporada con el Fabril y el pasado ejercicio, en su etapa como cedido en el Cartagena, apenas logró dos tantos en 2.462 minutos (36 partidos y 28 titularidades). Esos goles en liga, además, llegaron en los meses de septiembre y octubre. Pero Kevin, cuando se pone la camiseta del primer equipo del Deportivo, se transforma. Fue una de las revelaciones del verano con su gol al Genoa y con esa jugada que forzó el empate ante la Fiorentina. En el estadio 25 abril avisó con un doblete ante el equipo hermano del Deportivo, propiedad de Juan Carlos Escotet.
En ese duelo en Portugal le ayudó haber abandonado la banda izquierda e irse de nuevo a jugar por el centro como delantero. Es inevitable esa tendencia que tiene siempre a caer al costado y se pudo comprobar en el último amistoso, pero su punto de partida es otro y es el que, casi con toda seguridad, tendrá que asumir con los mayores, mientras no regresen Aubameyang y Eddahchouri. Ese posicionamiento es el que ocupó en su temporada de debut en el Fabril en la que logró diez tantos. Sus condiciones, las necesidades de los equipos en los que ha estado y la idea de encontrar un acceso más factible por el que llegar a la élite le llevaron a olvidarse de esa faceta de 9 hace poco más de un año.
Cambio de rol
Y es que Kevin Sánchez actuó, en mayor medida, el pasado ejercicio en el Cartagena como jugador del costado izquierdo. No era la referencia, pero el equipo cartagenero aprovechaba así de su movilidad y de su llegada. Al alejarlo del área mermaron los goles, era la consecuencia inevitable. En el Fabril, Manuel Pablo ha apostado por la misma fórmula con Martín Ochoa como referencia, a la espera de que llegue un Dipanda que, si no estuviese lesionado y de baja, ahora también tendría una oportunidad con el primer equipo. Su crecimiento futbolístico y físico, en la línea de lo sucedido con Bil, estaba siendo exponencial hasta que se rompió. En el club hay una gran confianza depositada en el camerunés.
Mientras no llega su momento, será el de Kevin Sánchez, quien por unas semanas estará más en dinámica del primer equipo del Fabril. Parece casi imposible que vaya a jugar esta tarde con el segundo equipo ante el Real Unión, pero Manuel Pablo y los responsables deportivos blanquiazules deben decidir. Pesan la carga de Penafiel, también el riesgo de que se lesione y el agujero en el ataque del Dépor sea aún mayor.
El primer paso del nuevo Dépor
El Dépor con Kevin Sánchez en la punta de ataque en Penafiel fue más orgánico, sin laterales con kilómetros para correr, sin grandes superioridades con interiores y con un único ariete por la necesidad. Regresó el 4-2-3-1 con Adama bien pegado a la banda y con Yeremay partiendo desde donde más le gusta, un doble pivote con menos creatividad por las bajas, Jensen de llegador y los laterales con menor altura. Es una fórmula factible para un Hidalgo que se ha quedado sin delanteros y con menos pivotes para plagar la media tras las lesiones de Aubameyang, Eddahchouri y Marc Casadó. Ante el Porto, un nuevo ensayo con Kevin Sánchez con una plaza fija en la punta de ataque.
Fuente: La Opinión A Coruña













