En la historia reciente, las crisis del Real Zaragoza se dibujaban de forma casi habitual en octubre y se consumaban en noviembre, aunque en el trágico curso pasado fue hasta antes, pero en este equipo que tanto parece haber cambiado en todos los aspectos tras dar con sus huesos en el barro de la Primera RFEF y salir del profesionalismo hay síntomas claros que marcan cambios de tendencia en la obligacion de volver este mismo curso a la categoría de plata.
Después de empezar la Liga con una derrota en Tarragona ante el Nástic si se quiere injusta pero que reflejó la falta de dominio en las áreas, el Zaragoza de Ibai Gómez ha firmado un septiembre perfecto con pleno al doce, ganando los cuatro partidos del mes y colocándose segundo tras el Villarreal B, con un aspecto claro de crecimiento constante en el bloque colectivo y con individualidades que están dando mucho. El objetivo es subir directo, como campeón, y ahora ya solo tiene a uno por delante en la tabla, aunque el minisubmarino no parece un enemigo de poco nivel, sin duda.
Ha sumado dos victorias en casa, ante Antequera y Cartagena, y dos a domicilio, en Torremolinos e Ibiza, donde ha anotado ocho dianas, seis en las segundas partes, y no ha encajado en tres de los cuatro partidos
Desde que bajó de la élite en 2013 solo en cuatro ocasiones el Zaragoza había enlazado cuatro triunfos consecutivos, lo que ha logrado en este septiembre a pedir de boca, donde ha sumado dos victorias en casa, ante Antequera y Cartagena, y dos a docilio, en Torremolinos e Ibiza, donde ha anotado ocho dianas, seis en las segundas partes y en el que ha dejado su portería a cero en tres de los cuatro partidos. El Zaragoza funciona como equipo, tiene pegada y muestra un orden defensivo por encima de algunas dudas que no termina de despejar Westerveld, que en todo caso acumula tres partidos de cinco con el marco a cero, lo que le tiene que ayudar a ganar en confianza al meta neerlandés.
El Zaragoza empezó septiembre con una agónica victoria ante el Antequera por la 1-0 gracias a su mejoría tras el descanso. Falló un penalti y en los estertores del duelo en el Ibercaja Estadio ganó con un centro de Jardí y un primer remate de Diego González y la atención de Espiau para rubricar la diana en el rechace del larguero. En Torremolinos, un estelar Jardí llevó al primer triunfo a domicilio, participando en los cuatro goles, dos nacidos con su disparo, uno de ellos con la ayuda del portero, y dos como asistente en una victoria oscurecida con el bajón final (3-4) tras tener el partido sentenciado.
Partido completo en Ibiza
Contra el Cartagena y tras una primera gran media hora, el duelo se cerró por 1-0 sin embargo en el inicio de la segunda mitad después de un remate de cabeza de Jardí tras una acción de Ureña con desborde y centro. Le faltó capacidad ese día al Zaragoza para sellar un triunfo más tranquilo ante un rival con diez y el partido más redondo llegó el viernes en Can Misses, ante uno de los enemigos mas fuertes de esta Primera RFEF, otro candidato al ascenso, un pleito que se decidió con las salidas de Espiau y Ureña, el segundo como brazo ejecutor ante la falta de acierto ante el gol, aunque con capacidad para desequilibar el choque, del canario.
El último precedente fue en el inicio en la 23-24, con 5 victorias consecutivas. Y hasta seis firmó el Zaragoza de Natxo en la 17-18, en su gran segunda vuelta, y cuatro seguidas llegaron también en la 14-15 y en la 21-22
Dos victorias a domicilio seguidas
Doce de doce, un pleno de cuatro triunfos para el que hay que viajar al inicio de la 23-24 para encontrar el último precedente. Entonces, el Zaragoza de Escribá escribió un inicio perfecto de victorias ante Villarreal B, Valladolid y Eldense en La Romareda y a domicilio en Tenerife y Cartagena (es también la última vez de dos triunfos seguidos a domicilio como ahora) que parecía dibujar un retorno a la élite, pero nada fue igual tras ganar en el Nuevo Cartagonova y el equipo se cayó con el entrenador valenciano, no lo pudo levantar apenas Julio Velázquez y fue Víctor Fernández el que lo condujo a una sufrida salvación.
Con JIM en la 21-22 en la reacción al comienzo de la segunda vuelta que parecía apuntar a luchar por el playoff el Zaragoza ganó de forma consecutiva a Las Palmas, Almería y Fuenlabrada en casa y, entre medio, en Gijón al Sporting entre febrero y marzo para que una caída posterior llevara a una permanencia tranquila y poco más en esa temporada.
Las seis de Natxo
En la 17-18, en la segunda vuelta casi perfecta con Natxo González, con 47 puntos para acabar tercero y eliminado en la promoción de forma amarga por el Numancia, el Zaragoza puso el listón en seis triunfos seguidos entre las jornadas 26 a 31, venciendo a Lugo, Nástic, Oviedo, Numancia, Lorca y Osasuna para que la racha se parara del modo más imprevisto, cayendo ante el colista y casi desahuciado entonces Sevilla Atlético en La Romareda.
El otro precedente de este Zaragoza de segunda y tercera fila desde 2013 es de la 14-15 con Ranko Popovic, cuando entre las jornadas 21 a 24 el equipo superó a Leganés, Recre y Barça B en La Romareda y a Osasuna fuera. Ese curso terminó en la final de la promoción de infausto recuerdo con el ascenso a Primera a solo siete minutos frustrado con el gol de Araujo.
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