Por segundo año consecutivo, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, se ha visto forzado a dirigirse al pleno de la Asamblea General de Naciones Unidas desde la comodidad de su despacho en Ramala. La administración del presidente estadounidense Donald Trump no le ha concedido el visado al nonagenario mandatario ni a su delegación, obligándole a realizar su discurso de forma telemática. En una edición con declaraciones de líderes de distintos continentes relativas a Palestina, el único representante palestino con permiso para hablar ha declarado a miles de kilómetros de distancia: “el pueblo palestino se enfrenta a uno de los momentos más peligrosos de su historia.” Antes de finalizar seguido por un sonoro aplauso del pleno, Abás ha recordado que “no permitiremos que nadie decida nuestro futuro en nuestro nombre; nosotros decidimos por nosotros mismos”.
“¿Cuánto tiempo más seguirán algunos Estados guardando silencio sobre Israel o suministrándole las armas que utiliza contra nuestro pueblo?”, ha preguntado el mandatario desde las pantallas a través de su discurso pregrabado. “Hace tiempo que advertimos a la comunidad internacional, a través de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU, que las políticas israelíes contrarias al derecho internacional destruirían la solución de dos Estados y eso es precisamente lo que está sucediendo ahora”, ha defendido. “Hoy advertimos sobre un riesgo aún mayor en el horizonte: el peligro no radica solo en impedir la materialización de un Estado palestino, sino en una amenaza que se cierne sobre la propia vida y existencia del pueblo palestino en su propia tierra”, ha subrayado.
Plan colonial malintencionado
Abás ha hecho un repaso de la tragedia actual de su pueblo. “En la Franja de Gaza, nuestra población está siendo sometida, a manos de las fuerzas de ocupación israelíes, a matanzas, destrucción, hambruna e intentos de desplazamiento, en el marco de una guerra genocida que ha provocado una catástrofe humanitaria sin precedentes”, ha denunciado. Más de 73.000 personas han muerto en el enclave palestino por la violencia israelí desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. “Cisjordania está siendo fragmentada, y Jerusalén está siendo aislada y judaizada, mientras el terrorismo de los colonos se intensifica bajo la protección de las fuerzas de ocupación”, ha recordado.
“Lo que está ocurriendo en Gaza, Cisjordania y Jerusalén Oriental no son incidentes aislados, sino más bien un plan colonial malintencionado dirigido contra la vida de los palestinos, con el fin de dificultar su existencia en su propia tierra y obligarlos a abandonarla”, ha dicho Abás, que lleva sin convocar elecciones desde el 2006. Este verano el presidente palestino, de casi 91 años, ha convocado los primeros comicios legislativos desde entonces para el próximo 28 de noviembre. Aún no se sabe cuándo serán las próximas presidenciales que, anunciadas para 2027, deberían convocarse a más tardar en marzo. Desde las pantallas, ha defendido que, un año después de la resolución aprobada en las Naciones Unidas, “hemos cumplido nuestra promesa: completamos el programa nacional de reformas, fortalecimos la institucionalidad gubernamental, la transparencia y el Estado de derecho”.
El presidente palestino ha recordado que dieron la bienvenida al plan de 20 puntos de Trump y a la hoja de ruta para establecer la segunda fase del alto el fuego. “Sin embargo, lamentablemente no hemos visto que nada de esto se materialice sobre el terreno”, ha constatado, exigiendo “que se acelere la implementación de la segunda fase”. “No se debe permitir que el periodo de transición se convierta en una situación permanente o indefinida, carente de un horizonte político claro”, ha defendido. Durante su discurso, Abás ha denunciado los ataques contra lugares de culto, ha exigido el levantamiento de restricciones financieras y económicas y la restitución de los fondos congelados de la AP, a la vez que ha agradecido la decisión del Reino Unido y de otros 12 Estados de sancionar los productos provenientes de los asentamientos israelíes.
Críticas de Hamás
Hace una semana, 152 países votaron a favor en la Asamblea General de permitir que Abás se dirigiera al organismo mediante una declaración pregrabada. El ministerio de Asuntos Exteriores y de los Expatriados de Palestina celebró la resolución ya que “representa un punto de inflexión en el intento de impedir la participación de Palestina” en la sesión anual de la asamblea. El día anterior la administración Trump había anunciado la prórroga a las sanciones de visado a los representantes de la AP y de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). “Como consecuencia de su negativa a reformarse, en contra de sus compromisos con Estados Unidos, y de sus actividades en curso que socavan las perspectivas de paz, EEUU extenderá las sanciones que niegan visas a los miembros de la OLP y a los funcionarios de la AP”, dijo el Departamento de Estado en un comunicado.
En el texto, les acusaba de “incumplir sus compromisos”, incluyendo “tomar medidas para internacionalizar el conflicto israelí-palestino, incluso a través de la Corte Penal Internacional y la Corte Internacional de Justicia, intentar eludir las negociaciones mediante el reconocimiento unilateral y seguir pagando estipendios a terroristas y glorificando actos de terrorismo y a terroristas en declaraciones públicas y libros de texto escolares”. La oficina de Abás respondió rechazando la postura estadounidense y afirmando que “recurrir a las instituciones internacionales y al derecho internacional es un derecho legítimo del Estado de Palestina y un medio pacífico y legal para proteger a nuestro pueblo y sus derechos, y que no puede equipararse con las políticas de ocupación.” Amnistía Internacional acusó a Washington de utilizar “su privilegio como país anfitrión de la ONU para imponer restricciones arbitrarias”.
Hamás ha denunciado que la prohibición estadounidense “supone un nuevo paso en la política de sesgo total en favor de la ocupación sionista” y “un intento de evitar que se traslade [en un foro] la justa narrativa palestina”. A su vez, en unas horas, se dirigirá al pleno de la Asamblea General el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, que, pese a la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional contra él por presuntos crímenes de guerra en Gaza, no se enfrenta a restricciones de viaje parecidas por parte de Washington. A casi un mes de las elecciones generales, se espera que el líder hebreo le hable al público israelí, ya que son los primeros comicios desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y desde las consecuentes guerras que ha sufrido el pueblo israelí.
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