El rey Juan Carlos I presentó este domingo sus memorias como un último legado a los españoles que, junto a las instituciones democráticas, según dijo, le ha permitido vivir en paz durante los últimos 50 años, y calificó de «más temeraria que prudente» su decisión de escribirlas.
Ese legado, añadió, consiste en «escribir mi parte de verdad, con autenticidad y sinceridad», además de las instituciones democráticas que, según dijo, han permitido a los españoles «vivir en paz desde hace 50 años», subrayó el monarca al recibir el Premio Saint-Simon por ‘Reconciliación’, escrito junto a la autora francesa Laurence Debray, en la pequeña localidad de La Ferté-Vidame (Eure-et-Loir, a unos 135 kilómetros de París).
«Este premio me confirma en la categoría de los hombres que eligen dar testimonio antes que guardar silencio. Es una elección más temeraria que prudente la que he hecho, movido por la misión de escribir para la posteridad. Heme aquí, gracias a ustedes, investido como rey memorialista», dijo en tono distendido el soberano emérito, de 88 años, en la ceremonia de entrega del galardón, en la que estuvo acompañado de su primogénita Elena y sus nietas Victoria de Marichalar e Irene Urdangarin.
«Perteneceré siempre a España»
El rey emérito afirmó que, pese a vivir actualmente fuera de España, pertenecerá «siempre» al país en el que reinó desde 1975 hasta 2014, y al que dijo querer «tanto», durante un discurso pronunciado al recibir el Premio Saint-Simon por sus memorias ‘Reconciliación’.
«Recibo con enorme gratitud (el galardón), por mí, pero también por España, a la que quiero tanto, y a la que, viva donde viva, perteneceré siempre», afirmó el monarca emérito, de 88 años, que reside desde agosto de 2020 en Abu Dabi, durante su discurso de aceptación del premio en la localidad rural de La Ferté-Vidame (Eure-et-Loir, a unos 135 kilómetros de París).
Fuente: El Periódico













